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La Cruz, Elota, Sinaloa.- En pleno corazón de La Cruz permanece abierta una de las tiendas con mayor tradición del municipio.
Se trata de Zapatería Jaime, un negocio familiar que desde hace más de 75 años ha acompañado el crecimiento de generaciones enteras y que hoy resiste los cambios del comercio gracias al esfuerzo de Óscar Federico Borrego Navarro.
Con 72 años de edad y originario de La Cruz, Óscar recuerda que la historia del negocio comenzó en 1949, cuando sus padres, Jesús Borrego Sida y Silverina Navarro, decidieron abrir la primera zapatería formal del municipio. "Fuimos los primeros zapateros de La Cruz. Había algunas tiendas que vendían zapatos, pero muy poco. La única zapatería como tal era Zapatería Jaime", relata.
El nombre del establecimiento surgió en honor a su hermano mayor, Jaime, mientras que el negocio se convirtió en distribuidor oficial del reconocido calzado Canadá, una de las marcas más populares de México durante varias décadas.

Un negocio que nació con esfuerzo. Los padres de Óscar no eran originarios de La Cruz. Su padre provenía de Guamúchil y su madre de la comunidad de El Porvenir, en Badiraguato. Ambos llegaron siendo muy jóvenes y poco a poco construyeron un patrimonio.
Antes de abrir la zapatería, Silverina trabajó en una tienda de abarrotes donde aprendió el oficio del comercio. Tras casarse con Jesús Borrego, él decidió emprender el negocio que con el tiempo se convertiría en un referente para los habitantes del municipio. "Empezaron con poquito y poco a poco el negocio fue creciendo", recuerda.
En aquellos años La Cruz apenas contaba con alrededor de mil habitantes y las ventas se realizaban, en gran parte, mediante crédito.
"Mi hermano y yo salíamos a cobrar lo que mi mamá fiaba. Algunos pagaban y otros no, como pasa siempre", comenta entre sonrisas.
Óscar Borrego asume el legado familiar en la zapatería Jaime
Desde 2006, Óscar tomó la responsabilidad de atender el establecimiento, luego de que su madre, ya con más de 80 años, dejara poco a poco el negocio. Silverina falleció hace apenas unas semanas, dejando un profundo legado para la familia y para el comercio local.
Antes de regresar a la zapatería, Óscar desarrolló otra profesión. Es ingeniero agrónomo y durante más de dos décadas trabajó en la agricultura sembrando maíz y sorgo. Sin embargo, las circunstancias familiares lo llevaron de nuevo al negocio que lo vio crecer.
Hoy reconoce que mantener una tienda tradicional ya no es sencillo. "La situación está difícil. Muchos negocios han cerrado, pero esperamos que poco a poco se vaya componiendo. Lo que nos ayuda es que el local es propio; si hubiera que pagar renta, hace tiempo habría cerrado", afirma.

Retos actuales de la zapatería Jaime en un mercado cambiante
A diferencia de otras generaciones de la familia, Óscar no tiene hijos que puedan continuar con la tradición. Con cierta nostalgia reconoce que, cuando él ya no pueda atender la tienda, probablemente la historia de Zapatería Jaime llegue a su fin. "Se va a acabar esto. Es un negocio que se ha sostenido desde 1949 y ya no hay quien siga con la tradición", expresa.
Además del legado comercial, recuerda con orgullo que su padre, Jesús Borrego Sida, quien también fue jefe de estación del Ferrocarril del Pacífico, impulsó en 1962 el tradicional Baile del Embajador, uno de los eventos sociales más recordados por generaciones de elotenses.
Mientras acomoda cajas de calzado en los mismos estantes donde comenzó la historia familiar hace más de siete décadas, Óscar mantiene abiertas las puertas de una zapatería que ha sobrevivido al paso del tiempo, a los cambios del mercado y a la desaparición de marcas emblemáticas como Calzado Canadá, convencido de que cada par vendido conserva una parte de la memoria de La Cruz.









