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Para Ti

A sus casi 73 años de edad el señor Jesús Sánchez Plata es el vivo ejemplo de alguien con ganas de ser productivo y mantenerse activo sin importar los años trabajados o los obstáculos en el camino.

Don Chuy, originario del Ejido El Chilillo, al norte de Mazatlán, tiene un largo recorrido por toda la República Mexicana, que le dejó muchas experiencias y al final de 30 años como trailero, lo obligó a retirarse después de un grave accidente en carretera, lejos de casa.

En amena entrevista con Tus Buenas Noticias, platica que conoce cada carretera del país y su trabajo como chofer le permitió crear un patrimonio para su familia en Mazatlán, darles educación a sus cuatro hijas y tener, luego de su accidente, una pensión justa a sus 62 años.

“Todo lo que tengo lo hice gracias a ese trabajo, conozco toda la República Mexicana y sé los kilómetros que hay de una ciudad a otra. Fue el único accidente que tuve en toda mi vida como trailero, fue muy fuerte, me operaron de la columna y sufrí la amputación del pie derecho, desperté en el IMSS de Vista Hermosa sin saber dónde estaba”, recuerda.


Los quesos de la comunidad de El Quemado son famosos por su calidad y bien sabor, este el nuevo emprendimiento de Don Chuy
Los quesos de la comunidad de El Quemado son famosos por su calidad y bien sabor, este el nuevo emprendimiento de Don Chuy

Al regresar a Mazatlán, después de su convalecencia y de adaptarse a su prótesis para caminar, Don Chuy no dudó en poner manos a la obra y buscar una nueva opción de trabajo.

De las carreteras a la venta de chicharrones

Durante siete años vendió chicharrones en la acera, frente a la secundaria Jaime Torres Bodet, debajo de un árbol donde él mismo los preparaba y atendía a los clientes, hasta que sintió que la actividad se hacía más pesada y decidió traspasarle el negocio a un pariente y buscar nuevas opciones.

“Ya está uno viejo y por lo caliente del cazo mejor se los pasé a un sobrino, le vendí el negocio y me está abonando poco a poco”, señala.


Con la intención de continuar activo, Don Chuy empezó a vender otros productos en el mismo punto, ofrecía huevos, azúcar, frijoles y otros productos de la canasta básica, pero luego de unas semanas decidió que no era un buen negocio.

“Se me puso la idea de vender otras cosas, pero no pegó porque había tiendas cerca, entonces pensé en vender quesos, pero en ese punto no se vendía bien y dije me voy a ir a donde haya más gente”, explica.


Don Chuy, ofrece en el estacionamiento de la Bodega Aurrerá de la avenida Clouthier todo tipo de quesos y productos lácteos
Don Chuy, ofrece en el estacionamiento de la Bodega Aurrerá de la avenida Clouthier todo tipo de quesos y productos lácteos

En pláticas con amigos y conocidos sobre su nueva idea para emprender, Don Chuy recibió consejos y sugerencias. Le recomendaron buscar los quesos de la comunidad de El Quemado, que tienen fama por su calidad y buen sabor.

En busca de los mejores quesos de El Quemado

Así, acudió a una planta de ese poblado, donde la producción de lácteos y otros alimentos como chorizo y machaca lo convenció para iniciar su nuevo negocio.

Convencido de poner en marcha su idea, Don Chuy invirtió en la compra de quesos y buscó la manera de ofrecerlos en un punto muy concurrido: el estacionamiento de la Bodega Aurrerá ubicada en Avenida Clouthuer, frente a San Fernando.

Desde hace 5 meses, todos los días, llega al estacionamiento de la tienda de autoservicio en su automóvil, en la cajuela lleva hieleras llenas de queso fresco, oreado, chihuahua, machaca, chorizo, requesón, jocoque, panela, nata y más, en su “cremería ambulante”.

Para surtirse, él mismo va la planta en El Quemado y compra todo lo que buscan sus clientes.

“Tengo una camioneta que le subo tres hieleras o cuatro de las más grandotas y voy al Quemado, al llegar a la planta fumigan la camioneta, llevo el pedido anotado, me ponen un casco, una bata blanca, en la oficina entrego el pedido y al rato ya viene por una banda, es un rancho, pero hay gente profesional y es una fábrica”, asegura.


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Chuy platica que pidió permiso para estar en ese lugar y al principio llevaba una bocina con un audio grabado para anunciar la venta de quesos, pero ahora que los clientes lo conocen ya no es necesario el audio, la gente se acerca sola a comprar.

“A la gente le ha gustado, porque son productos de calidad, el chorizo no te da agruras porque el condimento lo tienen bien medido, el queso no está salado ni desabrido, está todo limpiecito, la machaca es de carne asada de res, en la planta tienen sus procesos y son profesionales”.


Con una silla y una sombrilla para cubrirse del intenso sol del verano mazatleco, Don Chuy pasa más de 12 horas en su lugar de trabajo. Desde las 8:00 am hasta las 8:30 pm espera pacientemente a los clientes y los atiende con amabilidad y una gran sonrisa.

Aún cuando cuenta con una pensión y sus hijas ya tienen una vida hecha, él asegura que lo mejor es trabajar y seguir siendo productivo, pues estar inactivo en casa no es su idea de una buena vida.

Hace algunos años la esposa de Don Chuy falleció durante la pandemia del COVID 19, después de 48 años de matrimonio, y él decidió continuar trabajando para salir adelante.

“Yo me enfado de estar en la casa y no me canso de trabajar, ¿por qué voy a descansar?, me cansaría si anduviera con un wingo o una pala haciendo zanjas de peón o de albañil, pero esto a mí me sirve de ejercicio, de estar sentado en la casa mejor estoy sentado aquí y gano un peso, así debe ser hay que saber hacerla”, dice optimista.


Don Chuy trabaja todos los días, más de 12 horas, con el gusto de mantenerse activo y seguir siendo productivo
Don Chuy trabaja todos los días, más de 12 horas, con el gusto de mantenerse activo y seguir siendo productivo

A sus 73 años, la jornada de Don Chuy no se mide en horas bajo el sol, sino en la satisfacción de cada cliente que regresa por un queso o un poco de chorizo. Su vida es un recordatorio de que los límites físicos son temporales, pero la voluntad de ser útil es inagotable.

Lejos de buscar la jubilación en el silencio del hogar, Jesús Sánchez Plata ha convertido su rutina en un motor de vida.

Con una sonrisa siempre dispuesta y la perseverancia de quien sabe levantarse ante cualquier caída, Don Chuy nos regala una lección fundamental: la plenitud no se encuentra en el descanso, sino en la capacidad de reinventarse y seguir aportando valor a nuestra comunidad.

Mientras haya un cliente a quien atender y un proyecto por emprender, él seguirá ahí, demostrando que, para el espíritu trabajador, la edad es solo un número y cada día es una nueva oportunidad para salir adelante.

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Preguntas y respuestas
Eunice Arredondo
Eunice Arredondo

Licenciada en periodismo con más de veinte años de experiencia en el ámbito de la comunicación, como reportera, conductora de noticias y jefa de información. Actualmente enfocada en el periodismo constructivo y de soluciones, alentando una conversación inspiradora para una ciudadanía más pacífica y participativa.

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