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En la entrada de Culiacancito, un arco se ha convertido en mucho más que un punto de referencia geográfico: es el símbolo que los habitantes de esta comisaría reconocen como propio, un guardián silencioso que da la bienvenida a propios y extraños y que tejió una historia de trabajo comunitario, talento local y orgullo compartido.
Cimientos de una emblemática obra
La construcción del arco inició a mediados de 2018, dentro del periodo municipal 2017-2020, durante la gestión del entonces síndico Jorge Zazueta González, bajo la administración del presidente municipal Jesús Valdés Palazuelos. Pero antes de ser una obra pública, el arco fue una idea nacida del encuentro entre la autoridad y la juventud del pueblo.
Todo comenzó en 2017, cuando un grupo de jóvenes inquietos, conocido como "Los Mali's", se acercó a Zazueta para organizar actividades culturales en beneficio de la comunidad. De ese vínculo surgió una pregunta que cambiaría el paisaje de Culiacancito: ¿por qué no construir un arco que embelleciera la entrada del pueblo?
Un monumento de manos locales
Fue entonces cuando Sergio Rodríguez Torrescano, arquitecto local e integrante del grupo, levantó la mano. Diseñó la estructura sin cobrar un solo peso, movido únicamente por el deseo de dejar una huella para su tierra. Con el proyecto en mano, se gestionó el presupuesto y logró la autorización del presidente municipal para llevarlo a cabo.
Hoy, el arco no solo marca la entrada física a Culiacancito: marca también la entrada a una identidad compartida. Cada persona que cruza bajo su estructura ya sea residente, visitante o alguien que regresa después de años fuera, encuentra en él una señal inequívoca de que ha llegado a casa.
Para los habitantes de esta comisaría y sus alrededores, el arco es prueba de que las grandes transformaciones no siempre nacen de grandes presupuestos, sino de la voluntad de quienes creen en su comunidad.
Es, en el fondo, un monumento al trabajo conjunto entre autoridad y sociedad civil, y un recordatorio de que Culiacancito construye su futuro con manos propias.









