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Culiacán, Sinaloa.- Un grupo de jóvenes estudiantes del Tecmilenio en Culiacán decidió mirar los escombros de una manera diferente. Lo que para muchos termina como un residuo en calles, canales o terrenos, para ellos puede convertirse nuevamente en parte de una construcción.
Así nació Escomblock, un proyecto de emprendimiento social que transforma residuos de construcción en bloques ecológicos bajo el lema “Construyendo el futuro, reciclando el pasado”.
La iniciativa fue creada hace aproximadamente dos años por Sebastián Valenzuela, estudiante de Administración de Empresas, quien desde pequeño estuvo cerca del sector de la construcción por su familia y observó cómo los escombros eran desechados sin aprovecharse:
“Siempre quedaban esos residuos y veía que los tiraban en canales y todo eso”, recuerda sobre el problema que observó desde pequeño y que posteriormente se convirtió en la inspiración para crear Escomblock.
Hoy lo acompañan Paulina Logan, encargada del área legal; Edén Rodríguez, responsable de sistemas e inteligencia artificial; y Rominna Miranda, quien trabaja en comunicación, fotografía y vinculación, además de sus compañeros Daniela Hernández y Luis Raúl, quienes complementan el equipo desde sus respectivas áreas.
Un proyecto que no se rindió
Escomblock nació dentro de una competencia de Enactus, organización internacional que impulsa el emprendimiento social. En su primera etapa, Sebastián reunió alrededor de 15 personas con diferentes propuestas, pero con el paso del tiempo el equipo se redujo hasta que tuvo que continuar prácticamente solo.
Incluso después de no avanzar en una primera competencia, decidió seguir trabajando en su idea.
“Yo dije: ‘Pues voy a presentar y si gano, yo creo que es una señal de seguir.’”, cuenta.
La oportunidad llegó en una feria de emprendimiento, donde presentó el proyecto y consiguió el primer lugar. Ese resultado lo motivó a continuar y, posteriormente, a formar un nuevo equipo pensando no solamente en las habilidades de cada integrante, sino también en su compromiso. Así se integraron Paulina, Edén, Rominna, Daniela y Luis Raúl.
“Todos son importantes, nadie es más ni menos”, destaca Sebastián sobre el equipo que hoy acompaña el crecimiento de Escomblock.

Cada integrante aporta desde su área
Para Paulina Logan, encargada del área legal, uno de los mayores retos ha sido encontrar y comprender los permisos necesarios para trabajar con residuos de construcción.
“Más que nada sí ha sido reto conseguir los permisos y todo eso, los registros”, explica.
El equipo ha tenido que investigar sobre el manejo de residuos, el uso de suelo y otros aspectos necesarios para desarrollar el proyecto de manera adecuada.
Aunque reconoce que enfrentarse a términos técnicos puede ser complicado, Paulina asegura que el trabajo se ha repartido entre todos:
“La verdad, el trabajo nos lo repartimos y a cada quien le toca una parte”, comenta.
Paulina también fue responsable de organizar el reporte que presentaron para la competición de Enactus, encargándose del diseño y de plasmar los datos y avances de Escomblock, pero para ella, una de las partes más satisfactorias del proyecto es el impacto que puede generar:
“Más que nada, salvar residuos que la gente no tiene el conocimiento de cómo usarlos o cómo manejarlos. Los residuos los puedes volver a darles una nueva vida”, señala.

Tecnología integrada con IA
Edén Rodríguez, estudiante de Desarrollo de Software, encontró en Escomblock la oportunidad de unir la tecnología con una problemática ambiental.
Su responsabilidad está relacionada con sistemas y con la incorporación de inteligencia artificial al proyecto.
“Al principio parecía más complicado, pero al final logramos encontrar muchas maneras de aplicar la tecnología al proyecto”, señala.
Entre sus desarrollos se encuentra una calculadora disponible en la página de Escomblock que permite estimar materiales y posibles ahorros al utilizar los bloques.
También trabajan en herramientas que, mediante cámaras e inteligencia artificial, puedan calcular la cantidad de escombro disponible.
“Creo que sí hemos encontrado maneras de cómo conectar la tecnología con el bloque, pero para mí lo más importante es el impacto ambiental que tiene este proyecto, desde que lo conocí supe que quería formar parte de ello”, expresa Edén.
La intención es que estas herramientas permitan hacer más eficiente el proceso de recolección, producción y, posteriormente, control de calidad.

Comunicación para concientizar
Por otro lado, Rominna Miranda está enfocada en el área de comunicación, fotografía, contenido y vinculación con asociaciones.
Una parte importante de su trabajo consiste en documentar el impacto del proyecto: desde las entregas de bloques hasta los lugares donde identifican residuos de construcción.
“Todas esas cosas se usan en la competencia, como muestra de que realmente es un problema, que no es algo que es inventado”, explica.
También ha enfrentado dificultades al momento de buscar alianzas, especialmente porque algunas organizaciones no siempre toman con seriedad una propuesta encabezada por jóvenes.
“Como uno es más joven, a veces no te toman tan en serio”, comparte.
Sin embargo, eso no la ha detenido. Parte de su labor ha sido tocar puertas, buscar contactos y encontrar organizaciones que quieran conocer y apoyar la propuesta.
Para Rominna, el impacto más importante comienza con la concientización:
“Todo esto del proyecto empieza por crear conciencia en las personas”, afirma.
Considera que la sociedad debe reconocer que los escombros son residuos que requieren un manejo adecuado y que pueden tener una segunda vida.

Del escombro a una nueva oportunidad
El proceso de Escomblock comienza con la recolección y selección de los residuos. Posteriormente, el material recibe un tratamiento y es triturado para incorporarse a una mezcla con otros componentes utilizados en la fabricación de los bloques.
Hasta ahora han fabricado alrededor de 3 mil 750 bloques y han donado aproximadamente 500 a diferentes proyectos sociales.
Entre sus alianzas se encuentran Grupo Nidos, BRED, Parques Alegres y AINEK, con quienes han desarrollado acciones para aprovechar los bloques en beneficio de la comunidad.

Una de estas colaboraciones contempla la utilización de los bloques para elaborar bancas destinadas a parques, mientras que otra donación de 300 bloques permitió apoyar la construcción de un espacio para una persona que anteriormente vivía en una vivienda de cartón.
De acuerdo con el equipo, sus bloques pueden representar un ahorro cercano al 30 por ciento frente a los tradicionales y cuentan con características de resistencia y aislamiento térmico.
Para los jóvenes, el objetivo no es solamente retirar escombros, sino convertirlos nuevamente en materia prima.
“Es economía circular. Le damos todavía la vuelta a la vida del escombro”, explica Edén.
Un segundo lugar que confirma su esfuerzo
Todo el trabajo realizado durante estos dos años comenzó a reflejarse en resultados importantes:
Escomblock logró colocarse entre los 2 mil mejores proyectos de Hult Prize, de aproximadamente 15 mil participantes a nivel internacional, y fue finalista del Premio de Innovación Mexicana 2026 en Innovfest.
Pero uno de sus logros más recientes llegó en la competencia nacional de Enactus, donde participaron proyectos de diferentes partes de México.
El equipo sinaloense consiguió el segundo lugar nacional, un reconocimiento que representa un importante impulso para una iniciativa que comenzó con una idea, atravesó diferentes etapas y llegó a competir entre proyectos de todo el país.
Para Sebastián, el resultado tiene un significado especial porque representa el cumplimiento de un sueño que comenzó dos años atrás y que en diferentes momentos estuvo cerca de quedarse en el camino.
“Sé que no voy solo”, expresa al hablar del equipo que ahora lo acompaña.

Además, el esfuerzo y la visión de Sebastián también han comenzado a ser reconocidos en casa. En Culiacán, fue uno de los 27 jóvenes sinaloenses que recibieron el Reconocimiento Estatal de la Juventud “Rafael Buelna Tenorio” 2026, por destacar en áreas como ciencia, arte, deporte, cultura, educación, emprendimiento y trabajo social.
Para Sebastián, este reconocimiento se suma a un camino que comenzó hace dos años con una idea que poco a poco fue tomando forma y que hoy, junto con su equipo, busca llevar cada vez más lejos.
Una meta que va más allá de Sinaloa
Actualmente, Escomblock produce alrededor de 50 a 60 bloques diarios, una capacidad que esperan incrementar conforme consigan mayor inversión y maquinaria.
La visión de Sebastián es que el proyecto pueda crecer primero en Sinaloa, después llegar a diferentes estados de México y finalmente, si las condiciones lo permiten, alcanzar otros países.
“Entre más crece el emprendimiento, también crece más la ayuda social que podemos dar”, señala.
Para el joven emprendedor, esa es una de las razones por las que Escomblock debe convertirse en un negocio sostenible: los residuos de construcción no dejarán de generarse, por lo que su aprovechamiento debe formar parte de una solución permanente.
El equipo al mismo tiempo que busca como darse a conocer, continúa buscando alianzas con empresas, instituciones y organizaciones que quieran sumarse a la iniciativa.
Porque detrás de cada bloque de Escomblock hay mucho más que una mezcla de materiales: hay una mirada joven que se atrevió a ver posibilidades donde otros solo veían desechos.

Una forma fresca de entender que incluso los problemas que parecen no tener solución pueden encontrar nuevos caminos cuando se observan desde otra perspectiva.
Y después de conseguir el segundo lugar nacional de Enactus, estos jóvenes tienen todavía más claro que aquella idea que comenzó hace dos años tiene mucho camino por delante.
Porque a veces reconstruir no significa empezar de cero, sino descubrir todo lo que todavía puede volver a construir con aquello que parecía haber llegado al final de su vida.

Beneficios de reciclar escombros
- Disminuye el impacto ambiental
- Aprovecha materiales que todavía pueden tener una segunda vida.
- Reduce el uso de materias primas
- Impulsa la economía circular
- Puede reducir costos de construcción
- Ayuda a mantener espacios más limpios
- Genera nuevas oportunidades de innovación














