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Para Ti

Leonel Muñoz García, conocido desde niño como “Nono”, nació en Lomas del Ébano, en Mazatlán, colonia donde todavía vive su madre.

Hace casi nueve años, al casarse, se mudó a Urías, pero conserva intactas las raíces que marcaron su historia y la memoria de una infancia en la que salir adelante exigía mucho más que deseos.

A sus 33 años, Leonel recuerda en entrevista con Tus Buenas Noticias que creció en una familia de bajos recursos. Fue el segundo de cuatro hermanos y desde muy pequeño entendió que cada integrante debía aportar para que en casa no faltara lo indispensable.

“Yo vengo de una cuna muy humilde, yo sé lo que es la necesidad, el frío, el hambre, no tener nada, la verdad”, comparte.


La situación económica hizo difícil continuar con sus estudios. Sus padres pudieron apoyar a los hijos hasta sexto de primaria; después, cada uno tuvo que comenzar a colaborar en la casa.

Los primeros empleos de Leonel fueron como albañil, desde los 13 años acompañó a su papá en la obra
Los primeros empleos de Leonel fueron como albañil, desde los 13 años acompañó a su papá en la obra

A los 13 años, Leonel comenzó a trabajar en la obra junto a su padre, quien se dedicaba a la albañilería. Ahí aprendió distintos oficios y descubrió que ningún trabajo honrado debía darle vergüenza.

“A mí nunca me ha dado vergüenza andar todo sucio, pero con un peso en la bolsa”, afirma.


El trabajo como herencia y estabilidad

Su padre no solo le enseñó a trabajar: también le transmitió conocimientos que Leonel considera una herencia familiar. Aprendió a desempeñarse como yesero, tablaroquero y en otras labores relacionadas con la construcción.

Durante años, además de trabajar en la obra, buscó distintas maneras de obtener ingresos. Fue mesero en restaurantes ubicados en la planta alta del Mercado Pino Suárez y también vendió algodones de azúcar y dulces.

“He pasado muchas cosas, la verdad”, reconoce al recordar aquella etapa.


Hace casi ocho años encontró una oportunidad como trabajador eventual en el Ayuntamiento de Mazatlán.

Un conocido le informó que había vacantes y Leonel acudió a dejar sus documentos en las oficinas del Parque Bonfil. Desde entonces trabaja en el área de mantenimiento vial de la Dirección de Obras Púbilcas, donde participa en labores como pintar, reparar banquetas y arreglar guarniciones.

Leonel encontró en el Ayuntamiento la estabilidad laboral que deseaba desde que empezó a trabajar siendo un niño
Leonel encontró en el Ayuntamiento la estabilidad laboral que deseaba desde que empezó a trabajar siendo un niño

Para él, contar con un empleo constante significó alcanzar una estabilidad que durante mucho tiempo no tuvo.

“Trabajar en el ayuntamiento me ha dado estabilidad; así llueva o truene, ahí está el sueldo. Es trabajo constante”, señala.


La experiencia adquirida desde niño le permite enfrentar las exigencias de su trabajo con disciplina. Está acostumbrado al esfuerzo físico y sabe que cada jornada representa una oportunidad para sostener a su familia.

El futbol, una pasión que nunca abandonó

Desde los seis años, Leonel encontró en el futbol una forma de expresar su talento y su carácter. Es portero y comenzó en la categoría “chupones”. Con el paso del tiempo jugó en todas las categorías hasta llegar a la juvenil, la primera juvenil y la Liga de Primera Fuerza Municipal de Mazatlán.

Su camino no fue sencillo. En algún momento tocó puertas para intentar ingresar a las fuerzas básicas de distintos equipos, pero las oportunidades fueron limitadas. La falta de recursos y de apoyo económico familiar dificultó que pudiera continuar por esa ruta.

A pesar de ello, nunca dejó el futbol. Actualmente juega en la llamada “talacha”, partidos y torneos en los que los futbolistas reciben una ayuda económica por participar. También forma parte de los “Rojos de Villa Unión”, equipo con el que compite en la Liga Regional y viaja por distintos municipios del sur de Sinaloa.

“Andar talacheando es jugar para que te paguen un cinquito, te ayuden”, explica.


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Para Leonel, cada partido representa más que una competencia. Es una manera de mantener viva la pasión que lo acompaña desde niño y, al mismo tiempo, obtener un ingreso adicional para su hogar.

Un creador de contenido con una causa

Hace aproximadamente nueve meses, Leonel comenzó a ayudar a personas necesitadas con recursos que obtenía del futbol. Compraba despensas y buscaba familias que realmente requirieran apoyo. Después, alguien le sugirió crear una página en Facebook para llegar a más personas.

Así nació su proyecto como creador de contenido. En Facebook aparece como Leonel Nono Muñoz 311. El apodo “Nono” se lo puso su abuela cuando era pequeño, mientras que el número 311 tiene un significado especial: el 3 corresponde al día de nacimiento de su hijo y el 11, al de su esposa.

Al principio publicaba videos de las ayudas que entregaba en colonias, invasiones, semáforos y carreteras. Sin embargo, recibió críticas de personas que consideraban que no debía grabar esos momentos.

Con recursos obtenidos en su trabajo y en la talacha del futbol Leonel empezó a ayudar a familias de colonias e invasiones
Con recursos obtenidos en su trabajo y en la talacha del futbol Leonel empezó a ayudar a familias de colonias e invasiones

Para evitar que su labor se mal interpretara, cambió el contenido de la página y comenzó a compartir bailes y mensajes positivos. Aun así, la ayuda continúa fuera de las cámaras.

“Mi objetivo no es ‘pararme el cuello’, sino conseguir más apoyo”, aclara.


Ha entregado láminas, despensas y ropa. También ha llevado comida a familiares de pacientes internados en el Hospital General. En algunas ocasiones prepara frijoles, lleva tamales o compra pizzas para quienes pasan largas horas acompañando a sus seres queridos.

La labor no siempre es sencilla. Leonel no cuenta con grandes recursos ni con conocimientos avanzados sobre redes sociales. Sin embargo, está convencido de que aumentar su comunidad digital le permitiría reunir más apoyos y ayudar a un mayor número de personas.

Su página está cerca de alcanzar los 3 mil seguidores. Para él, cada nuevo integrante representa una posibilidad de ampliar el alcance de su causa.

“Si yo tengo más seguidores, podemos ayudar a muchas más personas”, afirma.


Como creador de contenido, Leonel busca incrementar su comunidad de seguidores y conseguir más ayuda para quienes en realidad la necesitan
Como creador de contenido, Leonel busca incrementar su comunidad de seguidores y conseguir más ayuda para quienes en realidad la necesitan

El mensaje del “Nono” parte de la empatía. Leonel sabe lo que significa esperar una oportunidad, trabajar desde pequeño y hacer rendir cada peso. Por eso, cada despensa, cada prenda, cada lámina y cada plato de comida representan para él una forma de devolver un poco de lo que la vida le ha permitido alcanzar.

Hoy agradece tener salud, una familia y un empleo estable. También reconoce que su fe ocupa un lugar importante en su vida.

“Yo gracias a Dios estoy estable ahorita; tengo lo más importante: primero pongo a Dios, mi familia, salud y vida”, expresa.


Y mientras tenga la oportunidad de seguir ayudando, piensa aprovecharla.

La historia de Leonel “Nono” Muñoz demuestra que salir adelante no siempre significa olvidar el lugar de donde se viene. A veces, avanzar también consiste en mirar hacia atrás, reconocer las carencias que se vivieron y utilizar lo aprendido para tender la mano a alguien más.

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Preguntas y respuestas
Eunice Arredondo
Eunice Arredondo

Licenciada en periodismo con más de veinte años de experiencia en el ámbito de la comunicación, como reportera, conductora de noticias y jefa de información. Actualmente enfocada en el periodismo constructivo y de soluciones, alentando una conversación inspiradora para una ciudadanía más pacífica y participativa.

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