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En la colonia Francisco I. Madero, en Mazatlán, el aroma a pan recién horneado se ha convertido en sinónimo de unión y esperanza.
"El Biscocho de Fanny" no es solo una panadería; es el resultado de la determinación de una persona que decidió cambiar su propia realidad y la de sus seres queridos. La historia de su origen es, ante todo, un acto de amor fraternal.
Fanny, una mujer trans emprendedora, recuerda en entrevista con Tus Buenas Noticias que el proyecto surgió en un momento crítico.
Su hermano, quien contaba con amplia experiencia en panadería tras trabajar desde los 13 años, se quedó sin empleo. Fue entonces cuando la fraternidad se impuso sobre el miedo. 
“Mi hermano me decía: 'Fanny, apóyame con una panadería' y de ahí nació 'El Biscocho de Fanny'”, relata ella con orgullo.
Lo que siguió fue un esfuerzo colectivo titánico. Con el respaldo de sus padres, su cuñada y otros familiares, Fanny logró reunir los recursos necesarios. Entre préstamos y deudas "fiadas", la familia logró abrir sus puertas el 2 de septiembre de 2024.
“Nos organizamos, pedimos préstamos, muchas cosas fueron 'fiadas', no todo fue de contado, pero lo logramos gracias a Dios”, recuerda.
Hoy, a casi dos años de ese inicio, el negocio ubicado en el número 421 de la avenida Pino Suárez no solo se mantiene, sino que prospera gracias a la fidelidad de los vecinos de su barrio.
Una vida de múltiples facetas
La faceta de empresaria es solo una parte de la vibrante historia de Fanny. Durante 14 años, ha sido una figura reconocida en Mazatlán por su talento en el transformismo.
Sus shows, que incluyen imitaciones de artistas como Gloria Trevi, Alejandra Guzmán, Selena, Marisela y Thalía, han alegrado innumerables fiestas y eventos privados. Para ella, el escenario es un espacio de conexión humana. 
“Mi show es entretener, divertir, hacer reír a la gente, que se diviertan y pasen un rato agradable, que se olviden de sus penas y lo he logrado. Amo el show y me ha dado todo lo que tengo; estoy muy agradecida con mis clientas en esa parte de mi vida”, confiesa.
Su trayectoria profesional también ha estado marcada por el servicio público. Durante la pandemia, cuando los eventos fueron cancelados, Fanny encontró una oportunidad en la Coordinación de Protección Civil Municipal, un empleo que fue vital para algunos integrantes de la comunidad LGBTIQ+ en Mazatlán durante tiempos inciertos.
Posteriormente, formó parte de la naciente Coordinación Municipal LGBTIQ+ de Mazatlán. Fue tras esta etapa que decidió apostar todo por su propio emprendimiento, llevando su capacidad de gestión al mundo de los negocios.
El valor de rascarse con sus propias uñas
Emprender no es un camino sencillo, y Fanny lo sabe mejor que nadie. Habla con honestidad sobre la dureza de administrar un negocio desde cero.
“La experiencia de ser emprendedora es pesada, mis respetos a toda la gente que tiene sus negocios, empresas grandes, sobre todo a las personas que vienen desde abajo. Somos gente humilde que poco a poco hemos aprendido a rascarnos con nuestras propias uñas”.
A pesar del estrés y los desafíos, la mayor satisfacción para ella no es el beneficio económico, sino la capacidad de generar bienestar para los suyos. La panadería emplea hoy a 11 personas, incluyendo a sus padres, hermanos, cuñada y pareja. 
“Más que nada, este proyecto, este sueño, se hizo para apoyar a mi familia porque yo siempre veía que batallaban. Uno trabaja por necesidad. Créeme que es un gran logro para mí decir: tengo a mi familia trabajando a gusto”, comparte emocionada.
Un legado de sabor en la Madero
Ubicada en su barrio de toda la vida, la panadería ofrece una gran variedad de pan recién horneado : desde el clásico bolillo —especialmente solicitado los domingos— hasta encanelados, cuernos, orejas, donas y pay de queso.
Fanny invita a la comunidad a probar su trabajo: “Que se den la oportunidad de probar lo que hacemos en 'El Biscocho de Fanny'; lo hacemos con mucho amor para todos nuestros clientes, sobre todo de calidad y a muy buen precio”. 
Fanny no planea elegir entre sus pasiones. Mientras sigue horneando el sustento de su familia de lunes a domingo, continúa disponible para los escenarios, donde busca seguir llevando diversión garantizada.
Su vida es un recordatorio de que, con propósito y resiliencia, es posible construir un camino propio, sin importar los obstáculos. Como ella misma concluye: “La vida es solo una, que se diviertan y que la gocen”.























