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Celestino Gazca, Elota. - Antes de que el ostión se convirtiera en una de las actividades que distinguen al pueblo pesquero de  Celestino Gazca, ubicado en Elota, municipio de Sinaloa, una mujer ya se internaba en las aguas para arrancar de las piedras el alimento que le permitiría llevar comida a su familia.

Su nombre era Amparo García Palomares, pero en la comunidad todos la conocían como “La Sirenita del Mar”.

No llegó al mar por tradición ni porque alguien le hubiera enseñado un oficio reservado para los hombres. Llegó por necesidad.

En 1975, Amparo y su familia arribaron a la zona procedentes del Campo 10, en Culiacán. Eran una familia numerosa: siete hijos, además de sus padres. Primero pasaron por Los Arrayanes, donde permanecieron un tiempo mientras su padre conseguía un terreno y construía un tejabán para la familia; por lo tanto, vivían bajo un árbol.

La vida no era sencilla. Mientras esperaban establecerse, Amparo comenzó a buscar distintas maneras de conseguir dinero y alimento para sus hijos. Hacía pan, sembraba, cazaba conejos y jabalíes.

Pero al llegar a Celestino Gazca descubrió otra posibilidad: el mar.

Amparo comenzó a recoger los ostiones que el mar arrojaba sobre las piedras. Los llevaba a casa, los limpiaba y después viajaba hasta Culiacán para venderlos en frascos, lavar y planchar ropa. Incluso caminaba varios kilómetros para tomar el tren y poder llegar a la ciudad de madrugada.

Con el tiempo aprendió a extraerlos directamente de las rocas y comenzó a internarse en el agua utilizando un tubo para bucear.

Su hija, María del Carmen Maldonado García, recuerda que desde joven acompañaba a su madre y que también algunas de sus hermanas aprendieron el oficio.

Amparo podía pasar horas en el agua, arrancando los moluscos adheridos a las piedras y reuniendo el producto que después se convertiría en comida para su familia.

Era una actividad considerada principalmente de hombres, pero ella no hizo distinciones.

“Ella hacía todos sus trabajos como un hombre y como mujer”, recuerda su hija.

Durante años combinó el trabajo del mar con otras actividades para sostener a sus hijos. Su esposo también trabajaba en el campo, pero la familia necesitaba más ingresos, y Amparo estaba dispuesta a realizar cualquier labor honrada que permitiera llevar comida a la mesa.

Su esfuerzo se extendió por décadas. De acuerdo con el testimonio de su hija, continuó extrayendo ostión hasta aproximadamente el año 2001, cuando la edad ya no le permitió continuar con la misma intensidad.

Sus siete hijos recuerdan a Amparo García Palomares con profundo amor, como una mujer responsable, trabajadora y de gran fortaleza, que nunca dejó de luchar por llevar alimento a su hogar y sacar adelante a sus ocho hijos
Sus siete hijos recuerdan a Amparo García Palomares con profundo amor, como una mujer responsable, trabajadora y de gran fortaleza, que nunca dejó de luchar por llevar alimento a su hogar y sacar adelante a sus ocho hijos

¿Cómo se originó la tradición del ostión en Celestino Gazca?

María del Carmen tenía alrededor de 18 años cuando comenzó a acompañarla en la extracción de ostión. Después, el oficio pasó a la siguiente generación.

Su hijo Luis Enrique Machay Maldonado comenzó a extraer ostión desde los 15 años y actualmente continúa dedicado a esta actividad. De esta manera, el conocimiento que Amparo adquirió por necesidad terminó convirtiéndose en una tradición familiar que ha pasado de madres y padres a hijos y nietos.

En su familia, asegura, ya son varias generaciones dedicadas a esta actividad.

Los ostioneros conocen las mareas, las piedras y los sitios donde se encuentra el producto. En las zonas profundas deben bucear varios metros para desprenderlo de las rocas; en otras, basta con esperar a que baje la marea para encontrarlo prácticamente a la orilla.

Utilizan una herramienta conocida como barra para desprender los ostiones de las piedras y posteriormente los colocan en arpillas para venderlos por kilo.

El trabajo no está exento de riesgos. Quienes se internan en las zonas profundas pueden enfrentar accidentes e incluso perder la vida. Sin embargo, para quienes crecieron junto al mar, el agua forma parte de su propia vida.

Luis Enrique Macahin Maldonado, nieto de doña Amparo, continúa con la tradición de la extracción de ostión
Luis Enrique Macahin Maldonado, nieto de doña Amparo, continúa con la tradición de la extracción de ostión

Detalles sobre el legado de Amparo García Palomares

Amparo no solo dejó una familia numerosa que aprendió a trabajar. También dejó un ejemplo.

Su hija María del Carmen reconoce que, aunque ella no pudo continuar con sus estudios debido a las circunstancias económicas y familiares, su madre les enseñó algo que consideraba fundamental: trabajar con honestidad.

Amparo murió en la misma comunidad donde pasó buena parte de su vida, pero su historia permanece entre las familias dedicadas al ostión.

Su apodo, “La Sirenita del Mar”, no nació de una leyenda, sino de la imagen de aquella mujer que durante años entraba al agua para sacar de las piedras el alimento que necesitaba su familia.

El ostión un alimento tan codiciado, fue el sustento de la gran familia de doña Amparo por muchos años y con el que deleitó un sinnúmero de paladares.
El ostión un alimento tan codiciado, fue el sustento de la gran familia de doña Amparo por muchos años y con el que deleitó un sinnúmero de paladares.

Impacto de la extracción de ostiones en la comunidad

Hoy, la extracción de ostión continúa siendo una fuente de ingresos para numerosas familias de Celestino Gazca.

Los compradores llegan de distintos puntos del país en busca del producto, mientras los ostioneros respetan los periodos de veda establecidos para permitir la recuperación del recurso.

Durante los meses de junio, julio y agosto se mantiene la veda, y los trabajadores esperan hasta septiembre para volver al mar.

La actividad también tiene una expresión festiva con la tradicional Feria del Ostión, que reúne a habitantes y visitantes y representa una importante derrama económica para la comunidad.

Para quienes viven de este oficio, el ostión es mucho más que un producto.

Es herencia, trabajo y sustento.

Y detrás de esa tradición existe una mujer que se adelantó a su tiempo: Amparo García Palomares, aquella madre que, entre el campo, el pan, el lavado, la plancha y el mar, encontró la manera de sacar adelante a sus hijos.

La llamaron “La Sirenita del Mar” porque durante años hizo del agua su lugar de trabajo.

Pero su verdadera hazaña ocurrió fuera del mar: convertir la necesidad en una forma de vida y abrir el camino para que varias generaciones de su familia encontraran en el ostión una manera digna de salir adelante.

Amparo García los últimos años de su vida, aunque ya no pudo entrar al mar, continuaba con la actividad de abrir el ostión para la venta.
Amparo García los últimos años de su vida, aunque ya no pudo entrar al mar, continuaba con la actividad de abrir el ostión para la venta.
Preguntas y respuestas
Yolanda Tenorio
Yolanda Tenorio

Yolanda Tenorio es una periodista con más de 15 años de experiencia narrando historias que importan y que muchas veces no encuentran eco en los grandes titulares. Ingresó a El Debate de Mazatlán el 21 de febrero de 2008 como corresponsal, y desde entonces ha sido testigo y cronista del pulso serrano: comunidades marcadas por el abandono, la violencia o la migración, pero también por su cultura, dignidad y riqueza humana.

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Su pasión por el periodismo se manifiesta especialmente en el género de la crónica, así como en los reportajes especiales que retratan con sensibilidad a los pueblos olvidados y los personajes que resisten con orgullo. Es una periodista que escucha, que camina los pueblos y que sabe encontrar las historias donde otros solo ven silencio.

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