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En la cochera de su casa, entre plantas, aromas y el movimiento constante de clientes, Rogelio Plata y Elizabeth López construyen todos los días una historia de amor, esfuerzo y emprendimiento.

Su negocio de tacos de canasta “La Palma”, ubicado en calle San Noicolás esquina con Monte Ribereño en Pradera Dorada 6, Mazatlán, nació hace aproximadamente nueve meses, cuando ambos decidieron confiar en su experiencia, en sus ganas de salir adelante y en el sabor de sus recetas.

El comienzo no fue sencillo. Como muchos emprendedores, enfrentaron miedo, incertidumbre y el reto de iniciar un proyecto prácticamente desde cero. Sin embargo, la confianza en su producto se convirtió en el impulso que necesitaban para continuar.

“Empezamos hace aproximadamente nueve meses con un poquito de miedo e incertidumbre, pero con muchas ganas de salir adelante y confiábamos mucho en nuestros taquitos, y eso nos hizo seguir adelante”, comparte la pareja.


Antes de dedicarse por completo a los tacos de canasta, Rogelio trabajó como conductor de Uber y repartiendo despensa en Bodega Aurrerá.

En pradera Dorada 6 Rogelio y Elizabeth atienden con amor su negocio de tacos de canasta
En pradera Dorada 6 Rogelio y Elizabeth atienden con amor su negocio de tacos de canasta "La Palma"

Elizabeth, por su parte, acumuló experiencia en cocinas y áreas de producción de restaurantes como Hectors Bistro, Huevos Días y Euro Bakery. Ambos caminos laborales les dieron herramientas que hoy aplican en su propio negocio.

Una historia de amor que comenzó en Facebook

La historia de Rogelio y Elizabeth también tiene un ingrediente especial: su relación comenzó a distancia y gracias a las redes sociales. Elizabeth es originaria de Tabasco y llegó a Mazatlán después de conocer a Rogelio por Facebook.

“Vine, conocí a mi esposo y empecé con la cocina hace seis años”, cuenta Elizabeth, quien dejó su tierra para comenzar una nueva vida en el puerto.


Rogelio recuerda con humor la invitación que le hizo para conocerse personalmente. “Ven de vacaciones, nos conocemos unos quince días y si no te gusta aquí o no te gusto yo, te regresas”, le dijo en aquel momento.

La visita terminó convirtiéndose en una vida compartida. Lo que comenzó con una conversación sencilla se transformó en mensajes diarios, confianza y una relación que se fortaleció con el tiempo.

“Platicamos mucho tiempo, unos meses, nos conocimos, nos gustamos, empezamos con una plática sencilla y luego platicábamos todos los días”, relata Rogelio.


Elizabeth tiene experiencia en la cocina, en Tabasco, su estado natal, vendía antojitos y en Mazatlán trabajó en diversos restaurantes
Elizabeth tiene experiencia en la cocina, en Tabasco, su estado natal, vendía antojitos y en Mazatlán trabajó en diversos restaurantes

Elizabeth llegó a Mazatlán con experiencia en la preparación de comida. En Tabasco tuvo un negocio de antojitos tradicionales, donde ofrecía salbutes, panuchos, tostadas, empanadas y enchiladas.

La pareja también intentó emprender con un negocio de tlayudas durante la pandemia. Sin embargo, la contingencia sanitaria provocó que el proyecto tuviera que cerrar. Después, cada uno buscó trabajo por su lado, hasta que este año decidieron volver a intentarlo.

“Finalmente lo retomamos mi esposa y yo y le tenemos mucha fe a los taquitos”, expresa Rogelio.


De una cochera en Pradera Dorada a varios puntos de venta

El negocio comenzó en la cochera de su casa, un espacio que Rogelio adquirió hace nueve años y que fue arreglando poco a poco. Con el tiempo, ese lugar se convirtió en el corazón de su emprendimiento.

A los clientes les atrae el ambiente fresco y lleno de plantas, pero también la atención cercana que ofrecen. Para Rogelio y Elizabeth, vender tacos no se limita a entregar un platillo: también significa recibir a las personas, conversar con ellas y hacerlas sentir cómodas.

“A la gente le llama la atención el ambiente, lleno de plantas, se ve fresco; además, la atención y uno les hace plática. Eso provoca que la gente regrese y eso nos da mucho gusto”, explica Rogelio.


La cochera de su casa es un espacio acondicionado para que los clientes se sientan bienvenidos
La cochera de su casa es un espacio acondicionado para que los clientes se sientan bienvenidos

La aceptación de los clientes les permitió crecer. Actualmente cuentan con otro punto de venta en la entrada de Pradera Dorada 6, donde además le dan trabajo a una joven. También abrieron puntos en la colonia Pancho Villa y en Urbi Villa.

Aunque tienen módulos listos para instalar nuevos puntos, la producción representa un reto. Por ahora, Rogelio y Elizabeth se encargan prácticamente de todo: cocinar, atender, comprar insumos, repartir pedidos y preparar el trabajo del día siguiente.

“Somos solo mi esposa y yo; se nos hace complicado hacer tacos para todos los puntos de venta”, reconoce Rogelio.


El sabor que empieza a prepararse desde las cuatro de la mañana

La elaboración de los tacos de canasta requiere tiempo, organización y dedicación. A diferencia de otros tacos de guisado, los tacos al vapor tienen un proceso particular: deben adobarse y permanecer el tiempo necesario para que alcancen la textura y el sabor adecuados.

La jornada comienza de madrugada. La pareja se levanta alrededor de las 4:00 de la mañana, o incluso antes, para preparar los guisos, organizar los tacos y tenerlos listos a primera hora.

“No a cualquiera le salen bien este tipo de tacos. Nosotros empezamos a las 4 y a más tardar a las 7 de la mañana ya están listos”, comenta.


El esfuerzo se refleja en el movimiento de clientes desde temprano. Trabajadores, camioneros, vendedores y taxistas pasan por el negocio para llevarse el desayuno. Algunos incluso envían mensajes para encargar sus tacos antes de llegar.

El menú cambia con frecuencia para ofrecer variedad. Entre los guisos se encuentran pollo en salsa verde, chicharrón prensado, tocino con papa, chorizo con papa, frijoles negros, frijoles puercos y cochinita pibil. El chicharrón prensado es uno de los favoritos de los clientes.

“Variamos el menú para que la gente no se aburra; así que variamos cada semana o cada quince días. Eso nos da más oportunidad de vender”, explica Rogelio.


Además del sabor, el servicio a domicilio se ha convertido en una parte importante del negocio. Rogelio aprovecha incluso el carrito que utilizaba cuando trabajaba como conductor de Uber para repartir los pedidos.

Un menú variado de guisos y la atención amable son el éxito de los tacos de canasta
Un menú variado de guisos y la atención amable son el éxito de los tacos de canasta "La Palma"

El horario habitual es de 7:00 de la mañana a 3:00 de la tarde, aunque la jornada no terminacuando cierran el punto de venta. Después deben recoger, revisar qué hace falta, hacer compras y comenzar nuevamente con la preparación del día siguiente.

La historia de Rogelio y Elizabeth demuestra que emprender en pareja implica compartir responsabilidades, resolver dificultades y mantener la confianza incluso en los momentos complicados. Su negocio todavía está en crecimiento, pero ya representa una fuente de empleo, una oportunidad para salir adelante y un punto de encuentro para los vecinos de Mazatlán.

Desde Pradera Dorada 6, ambos continúan trabajando con la esperanza de consolidar sus puntos de venta y llevar sus tacos a más personas. Su mayor apuesta sigue siendo la misma que los impulsó desde el inicio: ofrecer un producto preparado con dedicación, buen servicio y un toque personal.

“Estamos con muchas ganas de salir adelante”, afirma la pareja. Y cada madrugada, cuando comienzan a preparar los tacos, convierten esas ganas en una realidad.

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Preguntas y respuestas
Eunice Arredondo
Eunice Arredondo

Licenciada en periodismo con más de veinte años de experiencia en el ámbito de la comunicación, como reportera, conductora de noticias y jefa de información. Actualmente enfocada en el periodismo constructivo y de soluciones, alentando una conversación inspiradora para una ciudadanía más pacífica y participativa.

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