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Los primeros días de un bebé pasan demasiado rápido.
Un día sus manitas caben perfectamente entre las de mamá y papá; poco después comienza a sostener la cabeza, a sentarse, a gatear y, casi sin darse cuenta, llega el momento en que deja de ser ese recién nacido que dormía entre sus brazos.
Por eso nació Dulce Historia Baby Photography, un estudio especializado en fotografía de recién nacidos que busca conservar en imágenes esos momentos que solamente se viven una vez.
Detrás de este proyecto está Fernando Meléndrez, fotógrafo que encontró en las sesiones para bebés una especialidad a la que decidió dedicarse de manera profesional y para la cual se ha preparado constantemente.
“Más allá de yo sacar una buena foto, primero está la seguridad del bebé. Fotos bonitas puedes ver en muchas partes, pero un buen cuidado de tu bebé, no en todas partes”, explica para Tus Buenas Noticias.
La importancia de la seguridad en la fotografía de recién nacidos

Y precisamente ahí está uno de los principales diferenciadores de Dulce Historia Baby Photography.
Fotografías bonitas, pero también seguridad y preparación.
Una sesión de recién nacido requiere mucho más que una cámara y un escenario bonito.
Los bebés que llegan a Dulce Historia pueden tener apenas ocho días de nacidos. Por ello, Fernando ha tomado cursos, talleres y capacitaciones relacionadas con fotografía newborn, manejo del bebé y primeros auxilios neonatales, además de mantenerse actualizado mediante congresos y formación especializada.
Las sesiones para recién nacidos se realizan principalmente entre los 8 y 17 días de vida, etapa en la que los bebés suelen conservar un sueño más profundo y pueden adoptar algunas posiciones que recuerdan su estancia en el vientre materno.
El estudio cuida la temperatura del espacio y utiliza ruido blanco para crear un ambiente tranquilo.
Pero, sobre todo, Fernando trabaja respetando el ritmo de cada bebé.
“Cada bebé es diferente y trabajamos a ritmo de cada bebé”, señala.
Si un pequeño necesita comer, dormir, cambiarse o simplemente detener la sesión, se hace una pausa.
Porque en Dulce Historia Baby Photography la fotografía se adapta al bebé y no al contrario.
Fernando sabe que para muchos padres esa primera sesión representa mucho más que acudir a tomarse fotografías.
Hay parejas que llegan con su primer hijo, todavía aprendiendo a conocerlo; otras han esperado años para tenerlo.
Por eso busca involucrar a mamá y papá en el proceso.
“Esto no es una simple sesión, es una experiencia. Y esa experiencia la estamos capturando”, dice.
Uno de los momentos que más disfruta es mostrarles a los padres la primera fotografía de su bebé.
En ocasiones las lágrimas aparecen.
No solamente porque les gusta la imagen, sino porque por primera vez están viendo desde otra perspectiva a ese pequeño que acaba de cambiar sus vidas.
“Hay papás que dicen: ‘Llevábamos 10 años de casados y no podíamos tener un bebé’. Y el tener el bebé ya con nosotros, capturar esas historias y que me lo confíen a mí, para mí no tiene precio”, comparte.
Una experiencia única para las familias en Dulce Historia Baby

El concepto de Dulce Historia Baby Photography también está presente en su imagen.
Fernando explica que cada bebé que llega forma parte de una gran colmena.
La abeja representa esa idea: cada pequeño es una nueva historia que llega al estudio y cada familia deja ahí un recuerdo.
Por eso el nuevo concepto visual de Dulce Historia da mayor protagonismo a las abejitas.
La intención es incluso crear una galería con fotografías de algunos de los bebés que han acompañado al estudio durante estos años.
“Cuando llegan los papás y lo ven plasmado en la pared dicen: ‘¡Ay, qué bonito!’”, cuenta.
Así, quienes regresan con un nuevo integrante de la familia pueden encontrarse nuevamente con ese espacio que ya forma parte de sus recuerdos.
La experiencia de Dulce Historia Baby Photography no termina con la sesión newborn.
El estudio también realiza fotografías conforme los pequeños van creciendo, incluyendo sesiones de cumpleaños y las tradicionales fotografías con pastel.
Aunque Fernando aclara que cada bebé reacciona de manera diferente.
Algunos juegan con el pastel, otros lo prueban, otros lo avientan y algunos simplemente prefieren observarlo.
Y eso también forma parte de la fotografía.
“Todo bebé es diferente. Nosotros trabajamos y tenemos que leer al bebé desde que va llegando”, explica.
Esa capacidad de adaptarse a cada pequeño permite que las fotografías conserven algo importante: la personalidad del bebé y lo que realmente ocurrió durante la sesión.
Dentro de la colmena de Dulce Historia existe también Abejita Atelier, un espacio dedicado a los vestuarios que complementan las sesiones fotográficas.
Ahí se preparan y manejan disfraces especialmente pensados para crear escenarios diferentes y darle a cada sesión un toque especial.
Los vestuarios pueden utilizarse en las propias sesiones de Dulce Historia y también están disponibles para renta a clientes.
Además, Abejita Atelier cuenta con ropones de bautizo a la venta, una opción que permite a las familias adquirir el atuendo para una fecha tan especial y, si lo desean, estrenarlo durante su sesión fotográfica.
De esta manera, una misma experiencia puede reunir fotografía, vestuario y recuerdos de diferentes momentos importantes para el bebé.
Fernando tiene claro que una de las mayores riquezas de la fotografía familiar es que permite regresar a momentos que ya pasaron.
“Los momentos pasan, la vida pasa y se va todo en un momento”, reflexiona.
Por eso invita a los padres a guardar imágenes de las diferentes etapas de sus hijos.
Porque esas manos pequeñas crecerán, esa mirada cambiará y ese bebé que hoy cabe entre sus brazos algún día será un adulto que podrá mirar esas fotografías y descubrir cómo era cuando comenzó su propia historia.
“¿Por qué sabemos de la historia? Por las fotografías. Y tu bebé va a salir a la historia”.
Para quienes están esperando la llegada de un bebé o quieren conservar una etapa especial de sus hijos, pueden conocer el trabajo de Dulce Historia Baby Photography en Instagram en @dulce.historiababy y solicitar información sobre sus sesiones comunicándose al 667 323 9128.
En esta colmena, cada bebé llega con una historia diferente.
Y Fernando se encarga de convertir esos primeros días en fotografías que las familias podrán volver a mirar muchos años después.



















