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Culiacán, Sinaloa. - Existen metas que se construyen brazada a brazada, con paciencia, disciplina y la voluntad de levantarse después de cada dificultad. A sus 15 años, Carlos Mauricio Ramírez Campaña ha aprendido que los grandes logros requieren tiempo y perseverancia.

Carlos Mauricio, joven de Culiacán brilla en la natación Paralímpica Nacional
El nadador culiacanense conquistó siete medallas en la Paralimpiada Nacional CONADE 2026, cinco de oro, una de plata y una de bronce, un resultado que fortalece su deseo de seguir creciendo en el deporte y algún día representar a México en unos Juegos Paralímpicos.
Uno de los momentos más emocionantes de la competencia llegó en los 50 metros libres. Con el cansancio acumulado, Carlos Mauricio aceleró el ritmo hasta tocar la meta con un segundo de ventaja sobre su rival más cercano.
En ese instante se reflejaron las horas de entrenamiento, la constancia y el empeño que ha puesto en mejorar sus marcas.
“Este año sabíamos que tendríamos buenos resultados, pero alcanzamos más de lo que imaginábamos. Eso me tiene muy feliz”, compartió el joven, quien descubrió su pasión por la natación a los ocho años, al ingresar a la Escuela de Natación Madeosclen.

Disciplina dentro y fuera de la alberca
Carlos Mauricio cursa el primer año de preparatoria en la Universidad Católica de Culiacán y organiza su tiempo para cumplir con sus estudios y su preparación deportiva. Entrena cinco días a la semana y complementa las sesiones en la alberca con ejercicios de gimnasio y rutinas de resistencia para fortalecer su condición física.
Más allá de la técnica y la velocidad, la natación le ha enseñado a tener paciencia, confiar en sus capacidades y reconocer el valor de los pequeños avances.
“La natación me ha ayudado a desarrollar la paciencia porque te enseña que los resultados llegan poco a poco, con práctica, constancia y confianza en ti mismo. No aprendes todos los movimientos en un día, y cada avance requiere tiempo”, explicó.

Carlos Mauricio nació con una malformación congénita en las piernas y, cuando tenía un año y once meses, le amputaron los pies. Con el paso del tiempo, encontró en el deporte una oportunidad para desarrollar sus habilidades, fortalecer su confianza y descubrir nuevas posibilidades para su vida.
Su primera participación en la Paralimpiada Nacional fue en 2024, en Tlaxcala. En aquella edición enfrentó complicaciones relacionadas con el dengue y obtuvo tres cuartos lugares y un quinto puesto. Aunque los resultados quedaron por debajo de sus expectativas, continuó entrenando con la intención de mejorar sus tiempos y prepararse para las siguientes competencias.
En 2025, durante la justa celebrada en Aguascalientes, consiguió cinco medallas: una de oro, tres de plata y una de bronce. Este 2026, en Guadalajara, Jalisco, superó esa marca con siete preseas, reflejo de su evolución como nadador.

Entre sus pruebas favoritas se encuentran los 100 metros mariposa. También destacó este año en los 200 metros combinados, donde obtuvo una medalla de plata después de completar los cuatro estilos: mariposa, dorso, pecho y crol.
Detrás de sus resultados hay horas de práctica y decisiones que ponen a prueba su compromiso. En ocasiones, Carlos Mauricio ha tenido que posponer reuniones familiares y salidas con amigos para cumplir con sus entrenamientos y mantenerse enfocado en sus objetivos.
“Todo lo que he logrado es resultado de la dedicación y los sacrificios, tanto míos como de mis papás y mi entrenador. Todo ha valido la pena, y las siete medallas que gané en la reciente Paralimpiada Nacional son una muestra de ello”, expresó.

Una familia que nada a su lado
Cada triunfo de Carlos Mauricio también lleva consigo el respaldo de su familia. Sus padres, Juan Mauricio Ramírez Gómez y Brenda Janeth Campaña Peña, así como sus hermanos, Guillermo Antonio y Ofelia Susana, lo acompañan en su desarrollo personal y deportivo, comparten sus alegrías y lo animan a continuar.
En su historia también permanece el recuerdo de su tío Luis Alfonso González Esparza (QEPD), a quien guarda un cariño especial.
A ese apoyo se suma el de su entrenador, Óscar Rubio Uriarte, quien le ha brindado orientación, conocimientos y entrenamientos gratuitos para perfeccionar su técnica, mejorar sus tiempos y prepararse para nuevos retos. Su disposición ha sido importante en el crecimiento deportivo del joven.

La oportunidad de entrenar con Rubio Uriarte llegó gracias a Óscar Acosta Arce, su maestro de preescolar, quien los puso en contacto y ayudó a que Carlos Mauricio encontrara un espacio para desarrollar su talento.
El nadador valora ese gran gesto y reconoce a quienes han confiado en sus capacidades y le han abierto oportunidades para avanzar en el deporte.
“Estoy muy agradecido con quienes me han acompañado en esta aventura, especialmente con mis padres y el profesor Óscar Rubio, quien se ha convertido para mí en un tío, un nino, un amigo”, compartió.
Su experiencia también le ha permitido reconocer la importancia de contar con más espacios deportivos accesibles para niñas, niños y jóvenes con discapacidad, donde puedan desarrollar sus habilidades, fortalecer su confianza y descubrir lo que son capaces de lograr.

El sueño de representar a México
Tras sus resultados en la Paralimpiada Nacional CONADE 2026, Carlos Mauricio se prepara para nuevos retos. Quiere competir en torneos de mayor nivel, mejorar sus marcas y acercarse a la posibilidad de formar parte de la delegación mexicana en unos Juegos Paralímpicos.
“Sé que no es nada fácil, pero uno de mis grandes sueños es poder representar a México en unos Paralímpicos”, expresó con entusiasmo.
A los jóvenes, Carlos Mauricio les comparte un mensaje basado en su propia experiencia:
“Nunca duden de lo que son capaces de lograr. Atrévanse a intentarlo, porque detrás de cada meta hay una oportunidad para descubrir su propio potencial. No permitan que el miedo los detenga; confíen en ustedes y luchen por aquello que los hace felices”.

A sus 15 años, Carlos Mauricio sigue avanzando brazada a brazada, con el anhelo de representar a México en unos Juegos Paralímpicos. Cada entrenamiento le permite reconocer cuánto ha crecido y todo lo que puede alcanzar con disciplina, pasión y el respaldo de quienes creen en él.
Sus doce medallas nacionales son parte de un camino que aún tiene muchas metas por delante, mientras sigue nadando con la ilusión de llegar cada vez más lejos y demostrar que los sueños también se conquistan dentro del agua.



























