¿Quieres resumir esta nota?
En el centro de Mazatlán, una antigua casa y su cochera fueron el punto de partida de Minchopi. Ahí, Rafael “Piwi”, Benjamín y Chore comenzaron hace seis años con una cocina pequeña, muchas ideas y el deseo de construir un negocio propio.
Hoy, el restaurante ocupa una esquina de las calles Zaragoza y Jabonería, donde una terraza creada por los socios recibe a comensales que llegan a probar sus desayunos.
El nombre también nació entre amigos y en torno a una mesa. Piwi había propuesto algo sencillo, como “Zaragoza” para vender hot dogs y hamburguesas, pero el hijo menor de Benjamín tuvo otra idea: Minchopi, una combinación de los apodos de los tres socios: “Min”, de Benjamín; “Cho”, de Chore; y “Pi”, de Piwi.
Así, el nombre del restaurante quedó ligado desde el inicio a quienes lo hicieron posible. 
La creatividad convirtió los imprevistos en especialidades
La carta fue creciendo de manera espontánea. Una mañana, un cliente preguntó si preparaban desayunos. No era parte del plan, pero Piwi tenía una plancha, una freidora y caldo de birria.
“Le dije puedo hacerle unos chilaquiles”, recuerda.
Les agregó birria y así nació el Chilapiwis, uno de los primeros platillos matutinos del lugar. 
La curiosidad también dio origen al rollo matutino. Después de ver en redes una preparación de huevo con pan, Piwi aprovechó ingredientes que ya usaban para los hot dogs y las hamburguesas: champiñones, cebolla, tocino y mayonesa de chipotle. “Así nació el rollo matutino”, cuenta. El platillo sigue en el menú y atrae a quienes buscan probar algo distinto.
Tras casi dos años en la casa rentada, los socios se mudaron a su actual esquina. El espacio de arriba estaba vacío, así que decidieron levantar una terraza.
“Esto no existía, nosotros lo levantamos”, dice Piwi en entrevista con Tus Buenas Noticias.
En esa nueva etapa apostaron por los desayunos, el modelo que mejor les funcionó.
El crecimiento llegó primero gracias a las recomendaciones de boca en boca. Algunos clientes describían el restaurante como “una joya escondida”. 
Luego, un video de un amigo que mostraba el shakshuka —preparado al estilo Minchopi— se volvió viral. La publicación atrajo a nuevos visitantes y a otros creadores de contenido. “Se llenó, había gente esperando en las escaleras”, recuerda Piwi.
Hoy, el desayuno Minchopi, con chilaquiles, huevo, machaca, frijoles y tamal de elote con rajas y queso, comparte protagonismo con el shakshuka y los Chilapiwis.
El equipo trabaja también en mejorar el servicio y los tiempos, especialmente los fines de semana. Después de atravesar temporadas difíciles, los socios celebran el impulso sin perder de vista lo que los sostuvo desde el principio: la calidad, el trabajo compartido y la preferencia de sus clientes.
“Tener la preferencia de la gente y que esas personas venga regularmente después de probar la primera vez es una gran bendición”, afirma Piwi.














