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Culiacán, Sinaloa. - Existen triunfos que se miden en medallas y otros que llevan consigo una historia de vida. Para Javier Isaías Armenta Pérez, cada competencia representa una oportunidad para demostrar que puede llegar más lejos, honrar la segunda oportunidad que recibió y motivar a quienes atraviesan momentos difíciles.

Javier Armenta conquista bronce mundial y va por cinco medallas para México
El deportista culiacanense acaba de conquistar la medalla de bronce con la Selección Mexicana de Futbol de Trasplantados en la Copa del Mundo celebrada en Frankfurt, Alemania. Junto a sus compañeros, terminó invicto en tiempo reglamentario y contribuyó a que México recibiera los reconocimientos a la mejor ofensiva y la mejor defensiva del torneo.
“Nos quedamos con el tercer lugar y la medalla de bronce en la Copa del Mundo. No era lo que queríamos, pero al final no nos regresamos a casa con las manos vacías”, compartió Javier, quien reconoció el esfuerzo de cada uno de sus compañeros.
La presea tuvo un significado especial al tratarse de la primera participación de una selección mexicana en esta Copa del Mundo de futbol de trasplantados y de la primera medalla conseguida por el conjunto nacional en la competencia.

Más allá del lugar en el podio, representa la disciplina, el trabajo en equipo y la determinación de un atleta que, después de vencer el cáncer y recibir un trasplante, encontró en el deporte una oportunidad para cuidar su salud, alcanzar nuevas metas y compartir un mensaje de vida.
“Estoy muy orgulloso porque fue la primera vez que nos tocó ir como equipo nacional mexicano y la primera vez que un equipo mexicano logra conquistar una medalla. Nos tocó regresar invictos de Alemania”, expresó el deportista originario de Culiacán.
Para Javier, este resultado también representa un paso importante en su propósito de hacer historia en dos disciplinas: el atletismo y el futbol, donde busca convertirse en el primer atleta en alcanzar títulos mundiales dentro del deporte de trasplantados.

Aunque esta vez la selección obtuvo el bronce, la meta permanece vigente y representa un motivo más para continuar preparándose.
“Buscamos hacer historia, no se pudo, nos quedamos con la medalla de bronce, pero vamos a intentarlo en dos años más”, afirmó.
Cuatro medallas que cuentan una historia de vida
Con este resultado, Javier suma cuatro medallas internacionales: dos de oro y una de bronce obtenidas en atletismo durante los Juegos Mundiales de Trasplantados de 2025, además del bronce conquistado con la Selección Mexicana de Futbol de Trasplantados.
Detrás de cada presea hay horas de entrenamiento, sacrificios y constancia, pero también una experiencia personal que le ha dado un significado especial a su trayectoria.

El deportista no considera sus triunfos únicamente como conquistas personales. También los asume como una oportunidad para dar visibilidad a quienes han recibido un trasplante, a las personas que enfrentan el cáncer y a los atletas adaptados que buscan mayores oportunidades de desarrollo.
También a través de sus resultados, busca sensibilizar sobre la importancia de la donación de órganos y compartir un mensaje con quienes atraviesan situaciones difíciles: una adversidad puede cambiar el rumbo de la vida, pero no tiene por qué terminar con los sueños.
“Todo lo que he pasado en mi vida es algo con lo cual he trabajado mucho. He seguido trabajando por esas causas sociales, por darle difusión a la donación de órganos, a las personas que luchan contra el cáncer y al deporte adaptado en Sinaloa y en México”, señaló.

Bélgica 2027, el siguiente gran desafío
Después de concentrarse durante varios meses en el futbol, Javier retomará con mayor intensidad su preparación en atletismo, especialmente en las pruebas de medio fondo y fondo.
Su próximo gran objetivo son los Juegos Mundiales de Trasplantados, programados del 1 al 8 de agosto de 2027 en Bélgica. Para llegar en las mejores condiciones, contempla diez meses de entrenamiento continuo, con la meta de subir al podio en distintas pruebas y conquistar cinco medallas para México.
El reto implica recuperar el ritmo de competencia, fortalecer su condición física y mantener la constancia que lo ha acompañado a lo largo de su trayectoria.

“La gente que me conoce sabe que soy una persona disciplinada, me gusta trabajar para tratar de cumplir los objetivos y vamos a tratar de seguir haciendo historia”, aseguró.
Además de buscar nuevas preseas, quiere continuar persiguiendo récords mundiales y ampliar el alcance de las causas sociales que representa. Cada competencia es una oportunidad para demostrar las capacidades de los atletas trasplantados y promover un mayor reconocimiento para el deporte adaptado.

Su hijo, el motor detrás de cada triunfo
Detrás de cada entrenamiento y competencia hay una motivación que acompaña a Javier: su hijo Ithan, a quien dedica sus triunfos y por quien procura dar lo mejor de sí mismo.
“Mi hijo es mi motor, es por quien trato de dar siempre lo mejor de mí. Todos necesitamos un porqué en esta vida, un motivo que nos impulse a levantarnos, seguir luchando y no rendirnos”, expresó.
También dedica sus medallas a quienes atraviesan una enfermedad o enfrentan alguna adversidad, con el deseo de que su experiencia les recuerde que todavía hay objetivos por alcanzar.
“Van dedicados esos triunfos a todas esas personas que probablemente están pasando por un problema de salud, una adversidad, para que vean que nunca hay algo imposible”, añadió.
En su camino reconoce a quienes han confiado en él, lo han acompañado y le han brindado su apoyo. Su agradecimiento también forma parte de la motivación con la que continúa trabajando para alcanzar nuevos propósitos.

El deporte como camino para las nuevas generaciones
Javier invita a niñas, niños y jóvenes a encontrar una actividad física que disfruten y a practicarla con disciplina. Considera que el deporte contribuye a la salud, fortalece el carácter y ofrece oportunidades para desarrollar habilidades, establecer objetivos y construir un futuro con mayores posibilidades.
En un contexto complicado para Sinaloa, desea que las nuevas generaciones encuentren en las canchas, las pistas y los espacios deportivos alternativas para crecer, convivir y mantenerse alejadas de entornos de riesgo.
“A los jóvenes los invito a que practiquen algún deporte que sea de su agrado y que se enfoquen con disciplina. También pueden llegar muy lejos”, compartió.
A quienes enfrentan momentos difíciles, les pide mantener la confianza y continuar dando lo mejor de sí mismos, incluso cuando el camino parezca complicado.

“Que sean resilientes, que no se rindan, que den siempre el máximo de ellos. Tarde o temprano, todo puede cambiar para bien”, expresó.
La medalla de bronce conquistada en Alemania representa un nuevo capítulo en la trayectoria de Javier. Con su hijo como principal motivación y el respaldo de quienes han acompañado su camino, mantiene firme el compromiso de impulsar el deporte adaptado y promover la donación de órganos, causas que también forman parte de sus objetivos personales.
Con más de doce medallas internacionales, Javier Isaías Armenta Pérez pasó de una cama de hospital a conquistar podios mundiales en atletismo y futbol.
Su próxima cita será en Bélgica 2027, donde buscará ampliar su legado deportivo y representar nuevamente a México. Detrás de cada logro conserva la fe y la gratitud por esta segunda oportunidad de vida, una convicción que expresa con sencillez: “La gloria siempre a Dios”.


















