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Cuando Héctor Vázquez Berreaza llegó a El Tamarindo, en mayo de 1962, a las casas les faltaban ventanas, pisos y puertas, y no había luz ni agua. Tenía diez años y caminaba junto a unos padres cansados, como tantas familias que dejaron su tierra cuando una presa la cubrió.

Hoy en día, más de seis décadas después de aquel éxodo de toda una comunidad, Héctor es el hombre que guarda la memoria de ese pueblo.

Héctor Vázquez nació el 3 de mayo de 1952 en Alicama, entonces sindicatura de Badiraguato, dentro de una familia de doce hermanos.
Héctor Vázquez nació el 3 de mayo de 1952 en Alicama, entonces sindicatura de Badiraguato, dentro de una familia de doce hermanos.

Su historia de vida

Nació el 3 de mayo de 1952 en Alicama, entonces sindicatura de Badiraguato, dentro de una familia de doce hermanos. Hoy quedan tres: él y dos hermanas, Angelita y Juanita, que viven en Mexicali. Cada diciembre viaja a verlas y regresa hasta pasado el Año Nuevo. Hace la cuenta con humor y dice.

“yo soy diez años más viejo que El Tamarindo”.


En Alicama había escuela, pero los padres preferían tener a los hijos en la siembra. Fue en El Tamarindo donde Héctor se sentó por primera vez en un aula con regularidad. 

Fue alumno de la primera escuela, la "Esfuerzo Nacional", que arrancó en septiembre de 1962 en un galerón frente al mercado, justo donde hoy está el kínder. La secundaria, Héroes de Sinaloa, la sacaron adelante los mismos maestros de primaria con una cooperación de 25 pesos mensuales, y durante diez años anduvo en locales prestados.

Fue alumno de la primera escuela, la
Fue alumno de la primera escuela, la "Esfuerzo Nacional", que arrancó en septiembre de 1962 en un galerón frente al mercado en El Tamarindo

Etapa difícil

Para la prepa se fue a Culiacán, pero los conflictos estudiantiles de aquellos años lo hicieron buscar otro rumbo. Con un amigo viajó a la Ciudad de México, entró a la Vocacional 5 de Ciencias Sociales del Politécnico y vivió en una casa de estudiantes sinaloenses.

Una enfermedad lo trajo de vuelta. Como su padre era ejidatario, tomó tres meses un curso de fruticultura en el municipio de Escuinapa y después fue maestro municipal tres años en Badiraguato, relató a Tus Buenas Noticias.

Visitó al presidente

Antes de todo eso, en 1968, había vivido un momento que todavía cuenta con orgullo. Terminó sexto año como el mejor alumno de su zona escolar y lo llevaron a la capital del país a saludar al entonces presidente de México, Gustavo Díaz Ordáz. 

Con los años, algunos le han dicho que aquel presidente no fue muy bueno. Héctor responde sin enredarse:

“Pues no me iba a casar con él. Para mí es un honor: fui a saludar la investidura. Lo que él haya sido en su vida, que se lo juzguen a él”.


Echó raíces en la sindicatura.

Un compadre suyo que llegó como síndico, consiguió una plaza de secretario con el entonces presidente municipal de Culiacán, Fortunato Álvarez Castro y se la ofreció a Héctor. 

Sirvió con tres síndicos, siete años en total, y le tocó el primer trienio, el de 1975 a 1977, cuando los síndicos dejaron de trabajar de manera honorífica.
Sirvió con tres síndicos, siete años en total, y le tocó el primer trienio, el de 1975 a 1977, cuando los síndicos dejaron de trabajar de manera honorífica.

Él sirvió con tres síndicos, siete años en total, y le tocó el primer trienio, el de 1975 a 1977, cuando los síndicos dejaron de trabajar de manera honorífica. Entonces llegaron el sueldo, los uniformes y la primera patrulla para los policías, que antes también eran voluntarios. Sabe incluso qué número de patrulla estrenaron.

Su historia no fue fácil 

Héctor cuenta a Tus Buenas Noticias que su segunda esposa murió de cáncer cuando los tres hijos que procrearon juntos eran tan pequeños que ya no guardan recuerdo de ella. 

Con ayuda de sus padres, los sacó adelante: su hija es licenciada en administración de empresas y vive en Culiacán; uno de los hijos es licenciado en derecho y vive en Mexicali; el menor, ingeniero civil, se quedó en El Tamarindo.

“A pesar de esa desgracia, tengo el gusto de que los tres son profesionales”, dice.


Cronista sin buscarlo. 

A inicios del nuevo milenio, una comisión del Ayuntamiento fue a la sindicatura a entrevistar al profesor más veterano, y Héctor, que por entonces era intendente en la escuela que dirigía ese maestro, estaba presente. El profesor volteaba a preguntarle fechas y nombres, como quién fue el primer síndico, y él contestaba. 

Su gusto y posterior nombramiento por la crónica llegó de manera fortuita, mientras él se desempeñaba como intendente de escuela.
Su gusto y posterior nombramiento por la crónica llegó de manera fortuita, mientras él se desempeñaba como intendente de escuela.

Al terminar, uno de los visitantes, integrante de esa comisión enviada por el ayuntamiento apartó a Héctor Vázquez y le dijo:

“Lo esperamos el lunes en el Ayuntamiento. Usted va a ser el cronista de El Tamarindo”. Era el 16 de julio de 2001, fecha que conserva documentada, porque a él le gusta tener todo comprobado.


Desde entonces, la tarea no ha parado. Héctor lleva 14 libros, está pensionado y sigue escribiendo porque, dice, “uno se siente a gusto haciendo lo que le gusta”. Entre sus proyectos está la autobiografía, esa historia que durante años contó de otros y que ahora le toca ordenar a él.

Motivo de orgullo

Apenas en septiembre nació su primer bisnieto, Roel Marcelino Vázquez Villalba, en El Tamarindo y el niño ya tiene su propio corrido: Héctor escribió la letra, la música se hizo con inteligencia artificial y la grabaron en Culiacán. Así, el hombre que vio levantarse un pueblo hoy le canta a quien apenas empieza a conocerlo. 

La memoria de El Tamarindo tiene así quien la cuide, y no solo por nombramiento: la vivió desde que al pueblo le faltaban hasta las ventanas.




Preguntas y respuestas
Erick Valenzuela
Erick Valenzuela

Erick Valenzuela tiene 13 años como periodista, de los cuales, los primeros 8 de ellos daba cobertura temas de seguridad y nota roja, sin embargo, su evolución en el periodismo lo llevó a conocer del tema de salud pública, educación y recientemente el ámbito legislativo. Actualmente se desenvuelve en Tus Buenas Noticias con ediciones impresas en el municipio de Eldorado, y las sindicaturas de Quilá, Costa Rica así como la región Humaya, para contar sus historias, resaltar a su gente y mantener en la memoria colectiva sus tradiciones y subculturas.

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