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Random nació de una necesidad, pero creció gracias a la capacidad de Christopher Salvador Delgado Cháidez para escuchar a sus clientes, reconocer nuevas oportunidades y atreverse a cambiar.
A sus 27 años, este joven emprendedor ha pasado de caminar por las calles con dos bolsas de calcetas a tener su propio establecimiento en Urbivilla del Roble, donde ofrece productos para distintos gustos y bolsillos.
Sin embargo, una de las partes que más disfruta de su negocio es ayudar a otras personas a comenzar el suyo.
Su historia empezó cuando las deudas lo llevaron a buscar otras fuentes de ingresos. Mientras trabajaba en una empresa y manejaba en DiDi, dedicaba sus ratos libres a vender calcetas.
Cada cambio respondió a lo que sus compradores buscaban. Así, Random fue creciendo hasta convertirse en una tienda con mercancía importada y artículos electrónicos, entre ellos controles y otros accesorios.
El nombre surgió precisamente de no tener definido un solo camino. Random, explica Christopher, viene de la palabra azar: una manera de nombrar un proyecto que ha tomado forma mientras él descubre nuevas posibilidades.
Random también abre camino a otros vendedores

Con un inventario más amplio, Christopher comenzó a surtir productos a personas interesadas en revenderlos. Su propuesta incluye paquetes de mercancía acordes con las posibilidades de cada comprador, además de fotografías, videos y orientación para promocionar los artículos.
Esto permite que quienes comienzan puedan mostrar los productos a sus clientes potenciales sin tener que contar desde el principio con toda la mercancía físicamente.
Christopher se entusiasma cuando recibe a niños y jóvenes que quieren ganar su propio dinero. En lugar de desanimarlos por estar comenzando, busca opciones que puedan ajustarse a sus necesidades y les explica cómo pueden ofrecer los productos.
"Llegan niños y dicen: 'Oye, yo también quiero vender', y se les da bastante atención, como a cualquier persona que quiera echarle ganas", comparte.
Él sabe que iniciar un negocio implica incertidumbre. Antes de tener una tienda, también tuvo que salir a buscar compradores sin saber cuánto vendería.
Su intención es que el negocio siga creciendo y que más personas encuentren en sus productos una oportunidad para generar ingresos.
Un negocio que sigue creciendo

Random se encuentra en calle Encinos 4931, esquina con Vinoramas, en Urbivilla del Roble. Christopher ofrece calzado, perfumería, accesorios y artículos electrónicos.
Después de comenzar con dos bolsas de calcetas, Christopher ha construido un negocio que hoy le permite pensar en nuevas metas.
Porque detrás de cada producto que vende Random puede haber alguien que busca estrenar unos zapatos, resolver una necesidad o conseguir su primera venta.




































