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A Guillermo Campos, a quien sus amigos llaman Memo, le gusta una idea sencilla: que cualquier persona pueda cenar unos buenos tacos sin tener que esperar a la quincena.
Por eso, en El Pastorcito, su negocio ubicado en Barrancos, ofrece tacos al pastor de 15 pesos, pequeños, con carne de trompo y piña, al estilo de los que conoció durante sus viajes a Ciudad de México.
En esa experiencia encontró el concepto que hoy quiere compartir con sus vecinos: comer tacos recién preparados, de pie, disfrutar el sabor y pagar una cuenta accesible.
Memo tiene 33 años y lleva 18 en el ramo restaurantero. Comenzó desde abajo, como garrotero, y con el tiempo conoció distintas áreas de la gastronomía.
Fue durante sus viajes cuando probó los tacos al pastor tradicionales de la capital del país. Le gustaron tanto que comenzó a imaginar cómo llevar esa experiencia a Culiacán, donde quería ofrecer una propuesta con las características que había conocido:
carne en trompo, piña cortada directamente sobre el taco y porciones pequeñas que permiten disfrutar varios sin gastar mucho.
"Quise traer ese concepto acá a Culiacán", cuenta para Tus Buenas Noticias.
La experiencia de Memo en la gastronomía

El secreto de El Pastorcito está en combinar la preparación tradicional de los tacos al pastor con un precio pensado para el bolsillo de quienes trabajan todos los días y buscan una cena rica sin comprometer el gasto de la semana.
Memo explica que procura contar con una persona que conozca la preparación del pastor al estilo de Ciudad de México, porque quiere conservar esa forma de trabajar el trompo y servir la carne con piña.
La propuesta también responde a una realidad que conoce de cerca: no todas las personas pueden pagar una cena en un restaurante.
Yo quiero ser una opción para ese tipo de personas que están por llegar a fin de quincena o de semana. Que seamos ese día a día de cada persona, expresa.
La idea es que un trabajador pueda detenerse a cenar después de su jornada, que una familia encuentre una alternativa accesible o que alguien con hambre pueda comer bien sin gastar demasiado.
El compromiso de ofrecer tacos accesibles

Después de pasar años trabajando para otras personas, Memo decidió probar suerte por cuenta propia. Sabía que emprender implicaba riesgos, pero también entendía que debía intentarlo para descubrir hasta dónde podía llegar.
"El que no se anima, pues nunca va a saber si pudo", dice para invitar a otras personas a emprender.
Así nació El Pastorcito, un negocio que atiende personalmente y al que dedica buena parte de sus días. Sus jornadas comienzan por la tarde y se prolongan hasta la madrugada: abre a las 4:30 y trabaja hasta la 1:45 de la mañana, todos los días.
Memo vive en Barrancos y conoce el entorno donde instaló su puesto. Para él, emprender en su propia comunidad también significa acercar una opción de comida a quienes viven y trabajan por la zona.
El negocio se encuentra sobre avenida de los Empaques, entre Rosendo Rodríguez y el andador Artículo 73, en Barrancos.
A sus 33 años, el joven taquero sigue apostando por la gastronomía, un oficio al que llegó después de estudiar una carrera distinta, pero en el que ha acumulado 18 años de experiencia.
Hoy busca que más personas conozcan sus tacos al pastor, preparados al estilo de Ciudad de México, con carne de trompo, piña y un precio de 15 pesos.
Su propósito es que los vecinos de Barrancos encuentren en El Pastorcito un lugar al que puedan volver cuando tengan antojo de tacos, quieran compartir una cena o simplemente necesiten resolver la comida de la noche sin gastar de más.









