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A los 14 años, Berenice Salazar comenzó a hacer ejercicio porque no se sentía cómoda con su imagen. En ese momento, pensaba que cambiar su cuerpo era la manera de sentirse mejor consigo misma.
Con los años, descubrió que el bienestar requería algo más: aprender a escuchar sus emociones, cuestionar sus creencias y cambiar la forma en que se trataba
Hoy, a sus 31 años, es contadora de profesión, corredora, instructora y coach de bienestar en movimiento. Desde Plaza Cuatro Ríos, en Culiacán, comparte con otras personas herramientas para cuidar su salud física, emocional y mental a través de su proyecto Bienestar en Movimiento (BEM).
Su propuesta parte de una experiencia personal. Durante la adolescencia, escuchó comentarios sobre su complexión física que influyeron en la manera en que se percibía.

El deporte se convirtió en su primera herramienta para intentar cambiar aquello que no le gustaba de sí misma, aunque durante mucho tiempo lo practicó desde la exigencia y la comparación.
Con el paso de los años, entendió que entrenar sin atender las emociones podía llevarla a un desgaste difícil de sostener.
A los 23 años, después de atravesar una crisis personal, comenzó a trabajar en su parte emocional. Más adelante comprendió que también necesitaba pasar de la reflexión a la acción. Así fue integrando las tres áreas que hoy forman la base de su proyecto: el cuerpo, las emociones y la mente.
El bienestar comienza con el autoconocimiento
Para Berenice, el ejercicio es una herramienta, al igual que la meditación y la escritura reflexiva. Cada práctica puede ayudar a explorar distintas necesidades personales, afirma, pero ninguna funciona por sí sola si se convierte en una obligación o se realiza sin considerar las circunstancias de cada persona.
Su experiencia como corredora también le ha enseñado que la disciplina requiere paciencia. Durante su preparación en atletismo, entrenó por más de un año antes de comenzar a subir a podios en competencias locales. Con el tiempo, aprendió que los resultados no siempre llegan al ritmo que uno espera.
También tuvo que tomar decisiones cuando su emprendimiento comenzó a demandarle más tiempo y energía. Reducir sus entrenamientos fue difícil, porque implicaba dejar temporalmente una actividad en la que había invertido mucho esfuerzo. Sin embargo, comprendió que la vida también consiste en establecer prioridades.
Ahora procura compartir esas lecciones con quienes se acercan a sus entrenamientos y talleres.
Su recomendación es no compararse con modelos físicos o estilos de vida que quizá no corresponden a la realidad de cada persona. Antes de adoptar una rutina o perseguir un ideal, considera importante preguntarse qué significa el bienestar para uno mismo y qué necesidades tiene en la etapa de vida que atraviesa.
“El primer paso para mí sería aprender a escuchar las necesidades que tienes en la etapa de vida en la que estás”, explica para Tus Buenas Noticias.
Movimiento, meditación y comunidad en Culiacán
En Plaza Cuatro Ríos, Berenice convoca a personas interesadas en mantenerse activas mediante sesiones de ejercicio. Los entrenamientos se realizan los martes a las 18:30 horas, en colaboración con el centro comercial.
Además, organiza talleres de autoconocimiento, meditaciones guiadas y actividades que buscan acercar a las personas al autocuidado. También ofrece acompañamiento personalizado para quienes desean trabajar en sus hábitos y procesos de cambio.
Su comunidad está integrada principalmente por mujeres, aunque sus actividades están abiertas a hombres y mujeres de distintas edades. Entre sus participantes hay personas adultas mayores y niños que también se suman a los entrenamientos.
Una experiencia personal que ahora comparte con otros
Berenice no habla del bienestar como una meta alcanzada ni se presenta como alguien que tiene todas las respuestas. Reconoce que ha atravesado episodios de ansiedad y depresión, y que el ejercicio, la meditación y el contacto con sus emociones han sido herramientas importantes para enfrentar momentos difíciles.

Por eso, cuando acompaña a otras personas, no se atribuye la responsabilidad de transformarlas. Considera que cada quien toma sus propias decisiones y que su labor consiste en ofrecer herramientas que puedan ayudar durante ese proceso.
Una de las historias que recuerda es la de una participante de sus talleres que deseaba cambiar de trabajo y vivir cerca de la playa. En varios encuentros recibió una frase que decía: “Puedes moverte de lugar y de personas siempre que lo decidas”.
Tiempo después, la mujer consiguió una plaza como maestra en Mazatlán, un lugar donde quería vivir. Para Berenice, esa experiencia refleja cómo una reflexión puede ayudar a reconocer decisiones que una persona lleva tiempo considerando.
Su mensaje para quienes desean comenzar a cuidarse es darse la oportunidad de experimentar, equivocarse y aprender, sin convertir el proceso en una competencia contra los demás.
Quienes deseen conocer sus actividades pueden buscarla en Instagram y Facebook como BereniceSalazar.mx









