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San Ignacio, Sinaloa.- Don Ignacio Astorga vivió una triste infancia, pues recuerda que desde los seis años ya trabajaba. Sus padres llegaron de una comunidad llamada El Tecolote, y su madre venía embarazada; fue que él nació en la cabecera.

Después de esto, debido a que su padre cayó preso, su madre tuvo que comenzar a trabajar. Tenía que vender tortillas, lavar, planchar a ajenos, hacer aseo en las casas y se enfermó de los pulmones.

“Unos familiares se la llevaron a Dimas, y a mis cuatro hermanos, pero a mí me dejaron, con Vicente y Martha Osuna, dijeron que después venían por mí, yo tenía seis años y ya trabajaba limpiando cajitas de tomates donde vivía porque tenían una miscelánea, y ahí me quedé, ya no volvieron por mí”, señaló.

Dijo que antes había un mercado al que llevaba verdura de la miscelánea, pero tenía que levantarse a las 2 o 3 de la mañana para limpiar los tomates. “Y así fui sobreviviendo mucho tiempo, además enfrente, un almacén donde compraban las semillas de todo el sur de Sinaloa; ajonjolí, milo, maíz y fríjol criollo chiquito del que se sembraba en aquel entonces, ahí me iba de cargador.

¿Cómo fue la infancia de don Ignacio Astorga?

Ahí fue creciendo, fue a la primaria y a la secundaria, y le agarró el gusto a la composición y a la guitarra. Componía y cantaba entre amigos, por lo que no ganaba dinero, por lo que pensó que ya estaba grande y tenía que buscar la manera de mantenerse.

“Con la música y con mis composiciones pude conseguir un trabajo, Ernesto Alonso Millán Escalante me dio trabajo de conserje en la secundaria técnica número 31. Ahí, de esa manera, de esa composición que le hice al ser senador, trabajé 30 años en esa escuela”.

Dijo acordarse de cuando cursaba el preescolar: “Me hacían bailar el chorrito, después de charro, yo también soy mexicano, Chiapas, todo ese tipo de canciones que me acuerdo todavía, las cantaba en el kínder y nunca se me ha olvidado porque creo yo que lo que bien se aprende no se olvida”, expresó.

Expresó que él solo cantaba, nunca fue músico, pero dijo que sí tenía inteligencia para aprender y componer canciones de todo lo que veía.

Desde pequeño descubrió su gusto por el canto y la composición, talento que años después le permitió conseguir un empleo como conserje en una secundaria, donde trabajó durante 30 años.
Desde pequeño descubrió su gusto por el canto y la composición, talento que años después le permitió conseguir un empleo como conserje en una secundaria, donde trabajó durante 30 años.

Detalles sobre la trayectoria musical de don Ignacio Astorga

También recordó que comenzó a escribir a los 25 años porque sentía esa necesidad, tenía el sentimiento de haber crecido solo, de que hubiera sido abandonado; por eso volcó todos esos sentimientos en escribir, no solo canciones, sino también versos y poemas.

“La cuestión es que un muchacho compró una guitarra, me dijo que costaba 50 pesos, que él ponía 30 y yo 20, y fui y se los pedí a quien me crió, Valente Osuna, la compramos y él tocaba y yo cantaba, pero se fue para Culiacán, me dejó la guitarra, entonces pensé, que qué iba a hacer si yo no tocaba, y me arrimé con unos músicos y ahí fui aprendiendo poco a poquito, pero nunca fui un profesional en la tocada”, expresa con risa.

Don Nacho Astorga encontró en la escritura y la música una forma de expresar sus sentimientos. Aprendió a tocar la guitarra poco a poco, gracias a la convivencia con otros músicos.
Don Nacho Astorga encontró en la escritura y la música una forma de expresar sus sentimientos. Aprendió a tocar la guitarra poco a poco, gracias a la convivencia con otros músicos.

La sombra de un viejo árbol es su lugar preferido para practicar

En la comunidad serrana de Santa Apolonia había un grupo de músicos que lo invitaron a tocar, pero con la condición de que aprendiera a tocar el guitarrón, y tienes que venir toda la semana, por lo que don don Nacho tenía que caminar al menos 20 kilómetros diarios por el río para llegar a las clases de guitarrón. “Fuimos a la tocada que tenían contratada con unos mineros, y quedé todo ampollado, pero la lucha le hice de aprende, después de eso me dieron la vihuela y me pusieron a cantar”, señaló.

Hoy, a sus 85 años de edad, don Ignacio Astorga continúa activo en las composiciones y la tocada, pues dice que ya hasta le compuso una canción a la gobernadora Graciela Domínguez. También tiene en su haber más de 300 composiciones diferentes, entre estas Meseta de Cacaxtla, Museo del Jaguar, San Ignacio y sus comunidades, Piaxtla de Abajo, El Agua, Santa Trinidad, La Pitaya, Los Jubilados, Los Frailes, El Cristo de la Mesa, La Taspana, La Mujer, Santa Apolonia, Santa Cecilia y muchas más que hacen referencia al amor, a los valores y demás. Don Rigo busca que algún día pueda registrar su música y que quede como un legado para San Ignacio.

A sus 85 años, don Nacho Astorga sigue componiendo canciones inspiradas en las comunidades, tradiciones y riqueza cultural de San Ignacio, con el sueño de que sus más de 300 composiciones perduren como un legado para las futuras generaciones.
A sus 85 años, don Nacho Astorga sigue componiendo canciones inspiradas en las comunidades, tradiciones y riqueza cultural de San Ignacio, con el sueño de que sus más de 300 composiciones perduren como un legado para las futuras generaciones.
Preguntas y respuestas
Yolanda Tenorio
Yolanda Tenorio

Yolanda Tenorio es una periodista con más de 15 años de experiencia narrando historias que importan y que muchas veces no encuentran eco en los grandes titulares. Ingresó a El Debate de Mazatlán el 21 de febrero de 2008 como corresponsal, y desde entonces ha sido testigo y cronista del pulso serrano: comunidades marcadas por el abandono, la violencia o la migración, pero también por su cultura, dignidad y riqueza humana.

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Su pasión por el periodismo se manifiesta especialmente en el género de la crónica, así como en los reportajes especiales que retratan con sensibilidad a los pueblos olvidados y los personajes que resisten con orgullo. Es una periodista que escucha, que camina los pueblos y que sabe encontrar las historias donde otros solo ven silencio.

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