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Guasave, Sin. - Lo que comenzó en 1929 con una carreta que recorría las calles de Guasave se convirtió en una de las tradiciones gastronómicas más conocidas de la ciudad. Son las tostadas de acelgas de la Cenaduría Don José, un negocio familiar que está por cumplir 97 años y que conserva la misma receta desde hace tres generaciones.
La historia comenzó con don Ángel Antonio Márquez, conocido como “don Ángel Tostadero”, quien participó en la Revolución Mexicana y resultó herido en Los Mochis. Después de aquel episodio llegó a Guasave, donde instaló una pequeña cenaduría sobre una carreta en la calle Obregón, cerca de los arcos. Más tarde se trasladó unas calles adelante, cerca del antiguo Café Internacional. 
En 1955 falleció don Ángel y su hijo, José Ángel Antonio Márquez López, conocido como don José, tomó las riendas del negocio. Continuó trabajando con la misma carreta hasta que adquirió el local donde la cenaduría permanece desde hace más de seis décadas.
Hoy, el legado está en manos de su hijo, José Francisco Márquez Núñez, quien hace aproximadamente 20 años tuvo que hacerse cargo del negocio cuando su padre enfermó.
“Yo no sabía hacer nada”, recuerda. Aunque desde pequeño ayudaba en el lugar y observaba el trabajo de su padre, tuvo que aprender sobre la marcha hasta dominar una receta que conocía desde niño.
El consejo que recibió fue sencillo y se convirtió en una regla para mantener vivo el negocio: no cambiar el producto.
“Es la misma receta, lo mismo de todo”, explica José Francisco, quien reconoce que lo que sí ha cambiado con los años es el servicio.
El ingrediente que distingue a sus tostadas es precisamente el que puede sorprender a quienes esperan encontrar lechuga: la acelga. La receta tiene influencia de los orígenes jaliscienses de don Ángel y es uno de los motivos por los que los clientes regresan.
La familia también prepara sus propios cueritos y ofrece carne de cerdo, hígado de res y gorditas, estas últimas incorporadas al menú hace unos 27 años. 
Una receta que traspasó fronteras
Por sus mesas han pasado políticos, gobernadores, empresarios y artistas. Entre los visitantes recuerdan a integrantes de la dinastía Elizalde, además de personalidades que han llegado de otros estados e incluso de Estados Unidos.
José Francisco cuenta que un empresario relacionado con Yoplait llegó a probar las tostadas y, después de conocer su preparación con acelgas, regresó al día siguiente para pedirlas nuevamente. También recuerda a un chef que visitó el lugar y quedó sorprendido por una receta que nunca había probado.
El sazón que conserva la historia familiar
El reconocimiento más importante, sin embargo, no siempre viene de una persona famosa.
Hace poco llegó una mujer de más de 90 años que había conocido y trabajado con su abuelo. Después de probar una tostada, le confirmó algo que para José Francisco representa uno de los mayores orgullos de la familia:
“Tiene el sazón de tu abuelo”.
Actualmente, la cenaduría funciona prácticamente con las manos de la familia. José Francisco, su esposa y su hermana atienden el negocio, mientras sus hijas acuden a ayudar cuando sus estudios y trabajos se lo permiten.
Han pasado casi 97 años desde aquella primera carreta. Tres generaciones después, la familia sigue preparando las mismas tostadas de acelgas y apostando por una fórmula sencilla: conservar la receta, cuidar el servicio y dejar que los clientes mantengan viva una tradición que ya forma parte de la historia gastronómica de Guasave.






