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G. Leyva Solano, Guasave, Sin. Antes de tener una oficina, una marca propia y productos que cruzan fronteras, Abigail Justina Torres Domínguez, mejor conocida como Aby Torres, recorría tiendas y supermercados para ofrecer un jabón artesanal. No tenía una etiqueta llamativa ni una presentación sofisticada; apenas era una barra que llevaba consigo, convencida de que podía convertirse en algo más grande.
Así comenzó, hace aproximadamente 11 años y medio, la historia de esta empresaria originaria del ejido Figueroa, perteneciente a la comisaría de Leyva Solano, quien encontró en los productos de belleza una oportunidad para construir su propio camino.
"Yo nunca lo miré pequeño", recordó Aby al hablar de aquellos primeros años, cuando algunas personas se sorprendían de verla promocionar con tanto entusiasmo unos jabones que todavía eran desconocidos.

De una barra de jabón a un negocio en crecimiento
El primer producto que comercializó estaba elaborado con leche, arroz, coco, miel y manteca de karité. Su intención era ofrecer una alternativa para la limpieza y el cuidado de la piel, pero pronto los clientes comenzaron a pedirle más opciones.
Primero llegaron las solicitudes de cremas y después surgió la idea de integrar una rutina básica de belleza. Aby entendió que no bastaba con vender un producto: necesitaba desarrollar una propuesta que sus clientes identificaran y recomendaran.
En aquellos comienzos, su principal herramienta era la perseverancia. Recorría establecimientos, ofrecía jabones a quienes pasaban y entregaba tarjetas con su número telefónico para conseguir clientes y distribuidores. Aunque los productos ya existían, ella comenzó a comercializarlos bajo otra marca.
El esfuerzo dio resultados. En una jornada llegó a vender hasta 500 piezas en una plaza de Los Mochis, una experiencia que le confirmó que había mercado para su propuesta.
"Me iba con las casas de jabones, a las tiendas, a los supermercados y afuera me paraba a ofrecerlo a la gente que iba pasando. Llegué a terminar 500 piezas en un día", contó.

Sin embargo, el crecimiento también implicó tomar decisiones. Después de trabajar una temporada con otras personas, decidió continuar por su cuenta, aprender sobre el desarrollo de marcas y fortalecer su proyecto. Tuvo que comenzar de nuevo, pero esta vez con una visión más clara de lo que quería construir.
Una marca propia que llegó hasta Estados Unidos
Con los años, Aby amplió su catálogo, buscó nuevas formulaciones y estableció relaciones comerciales que le permitieron llevar sus productos más allá de Sinaloa.
Uno de los pasos importantes fue encontrar aliados para distribuirlos en Estados Unidos. A través de tiendas naturistas y establecimientos de productos mexicanos, comenzó a enviar pedidos a puntos fronterizos, desde donde llegaban a ciudades de Colorado, California, Texas y otros estados del país vecino.
Actualmente, su negocio cuenta con más de 120 distribuidoras activas en México y Estados Unidos, además de tiendas que comercializan sus productos.
Durante este proceso también adquirió formulaciones y patentes de productos artesanales mexicanos, mientras trabajaba en el desarrollo de nuevas propuestas para sus clientes.
Hoy su marca se llama OréllaSkin Beauty, un nombre que eligió hace aproximadamente un año y cuyo significado, según explica, es «la que lleva luz», en hebreo.
Para Aby, este cambio representó una nueva etapa empresarial, con una identidad propia y una estructura de trabajo más consolidada. 
Un equipo detrás de OréllaSkin Beauty
Actualmente, OréllaSkin Beauty produce entre 500 y 900 piezas mensuales, aunque el volumen aumenta durante las temporadas de mayor demanda.
El negocio funciona con un equipo de cuatro personas: una química encargada de elaborar las formulaciones, dos colaboradores que participan en el envasado y etiquetado, y Aby, quien dirige las ventas, la publicidad, las redes sociales y las plataformas digitales. Además, recibe apoyo en diseño gráfico para desarrollar la imagen de sus productos.
La empresaria reconoció que el mercado ha cambiado y que la competencia es cada vez mayor, especialmente por la llegada de productos extranjeros y las facilidades de compra por internet. Ante este panorama, considera que la innovación es indispensable para mantener el interés de sus clientes.
"Siempre tiene uno que estar a la vanguardia. Siempre tiene que estar innovando. Yo, por ejemplo, siempre estoy innovando las cajas, innovando el producto, metiendo cosas nuevas. No me quedo en el pasado", explicó a Tus Buenas Noticias.
Un sueño sostenido en la fe
Detrás de la empresaria hay una mujer, esposa y madre de dos hijos, de 14 y 12 años, que reconoce que el camino no siempre ha sido sencillo. Ha enfrentado temporadas de incertidumbre, jornadas en las que apenas dormía dos o tres horas y decisiones que cambiaron el rumbo de su negocio. En cada etapa, asegura, su fe ha sido fundamental.
"Toda la honra ha sido para Dios y será siempre para Dios. Yo siempre estuve orándole en cada situación y en cada decisión que he tomado en mi negocio", expresó.
Al mirar hacia atrás y ver el camino que ha recorrido para ella, todavía le cuesta dimensionar lo que ha conseguido desde aquella primera barra de jabón que ofrecía afuera de las tiendas.
"Yo volteo a cuando inicié y ni siquiera sé cómo llegué hasta aquí", dijo con gratitud.
Su historia comenzó con recursos limitados, pero con una idea que nunca dejó de impulsar. Desde el ejido Figueroa, ha construido un negocio que encontró clientes en México y Estados Unidos, demostrando que los proyectos nacidos en comunidades pequeñas también pueden crecer y cruzar fronteras.
A quienes apenas comienzan a perseguir un sueño empresarial, Aby a sus 32 años de edad les comparte una lección que ha aprendido durante más de una década de trabajo: no rendirse, incluso cuando las ventas disminuyen y las dudas aparecen.
"La constancia es la clave, la constancia, la persistencia y no rendirte. Claro que hubo momentos en los que dije: yo creo que esto ya se me terminó o ya no voy a vender, pero seguía, seguía porque sabía que tenía responsabilidades", manifestó.
Porque antes de convertirse en una marca que cruza fronteras, OréllaSkin Beauty fue el sueño de una mujer que decidió salir a ofrecer su primer producto y confiar en que podía llegar mucho más lejos.















