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La jornada para Verónica Pereda inicia a las 5:00 horas, con la preparación de 30 kilos de harina, los cuales agrega a una batidora con todos los ingredientes, que son: manteca vegetal, agua y sal.
Después de 20 minutos saca la masa, la pesa y separa en un kilo 800 gramos, y comienza a hacer las bolitas con ayuda de una máquina, y las va colocando en charolas, para después, con una prensa eléctrica, comenzar a aplastarlas. De ahí salen sancochadas y van directo al comal, de donde la empleada se encarga de estarlas sacando y colocando en un secador hecho de malla.
“Ya que se enfrían la empacamos, pero cuando el tiempo es húmedo el proceso es muy tardado, y cuando se va la luz que es muy común aquí, nos quedamos a medias y a causa de eso he perdido la masa, hace poco la perdí toda, fue una inversión como de 2 mil pesos” manifestó.
De tres kilos de harina a una tortillería equipada: así comenzó a crecer el negocio de Verónica Pereda en San Ignacio
Verónica explica que desde muy joven aprendió a hacer tortillas, pues junto con su familia vivían en la comunidad de El Guayabo, de donde salieron hace 27 años.
Indicó que en ese tiempo la situación económica no era muy buena al tener que pagar renta y mantener a tres hijos, por lo que decidió sacarle provecho a lo que sabía hacer muy bien: la elaboración de tortillas de harina.
Hace 16 años inició a preparar sus primeras tortillas de manera rústica; eran tres kilos de harina con los que hacía diez paquetes que sus hijos salían a vender por las calles. "A veces vendían 5 o 7, a veces ninguno, y terminábamos comiéndonoslas, el paquete lo vendía en 11 pesos hoy en 22" explicó.
Fue como a los cinco meses que se animó a recorrer las tiendas para ofrecer su producto. Fue así como su negocio comenzó a crecer, y al mismo tiempo exigía tener equipo especial para atender la demanda, por lo que primero adquirió una máquina eléctrica usada, después un comal más grande y una batidora industrial, esta a los cuatro años de haber iniciado el negocio, pues anteriormente batía la harina a mano y era muy cansado.

Actualmente, debido a la mala situación económica que prevalece en San Ignacio, solo hace tortillas tres días a la semana, pero hace dos años hacía todos los días por la mañana y por la tarde; también hacía envíos a Tayoltita, Durango, los cuales no ha reactivado.
De esos 30 kilos que amasa le salen 95 paquetes de diez tortillas cada uno, los cuales reparte en la mayoría de las tiendas de abarrotes de la cabecera.
“La situación económica apenas comienza a componerse, no es mucho lo que vendemos por ahora, pero sí surto la mayoría de las tiendas de aquí que son alrededor de doce, gracias a Dios sacamos para comer y para pagarle a mi empleada que ya tiene seis años conmigo” expresó Verónica.

Agregó que ya va a comenzar la temporada que hace tortillas para buñuelos, “hacemos buñuelo integral, endulzado con azúcar Esplenda, buñuelo normal, buñuelo con vainilla, canela y dulce.
Buñuelo integral, endulzado con azúcar Splenda. Y el buñuelo normal y buñuelo con vainilla, canela y dulce.
A Verónica la pueden encontrar por la avenida Primera de la colonia Heraclio Bernal de la cabecera municipal de San Ignacio.







