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Culiacán, Sinaloa.- A los 40 años, Xanito Uriarte sabe que mantener un negocio abierto requiere algo más que un buen café.
Al frente de Bonhomía Café, en el sector Tres Ríos, enfrenta días en los que la gente deja de salir por temor a lo que pueda ocurrir, mientras los gastos de renta, nómina e impuestos siguen llegando.
Ante ese panorama, ha tenido que ajustar horarios, lanzar promociones, renovar el espacio y adaptar el menú a los gustos de sus clientes. Su objetivo es que quienes ya conocen la cafetería regresen y que nuevas personas descubran un lugar donde puedan desayunar, leer, jugar o simplemente sentarse a platicar.

“Lo peor que uno puede hacer es quedarse quieto y no emprender ni avanzar”, dice Xanito, quien encontró en la operación de restaurantes una vocación que comenzó a desarrollar desde los 16 años.
De mesero a responsable de una cafetería
La historia de Xanito en el sector restaurantero comenzó mucho antes de hacerse cargo de Bonhomía Café. Su primer acercamiento fue como mesero, una experiencia que le permitió conocer de cerca a los clientes, sus hábitos y aquello que esperan cuando visitan un establecimiento.
Mercadólogo de profesión, su interés por los restaurantes fue creciendo con el trabajo diario. También se involucró en tareas administrativas y de publicidad, hasta participar en el desarrollo de marcas del grupo empresarial al que pertenecía.
La cafetería que hoy opera formó parte de ese recorrido. Durante casi dos décadas, él y su equipo trabajaron en el crecimiento y posicionamiento de la marca, que llegó a contar con varias sucursales.
Sin embargo, las dificultades económicas del grupo lo llevaron a tomar una decisión: quedarse al frente de una de las sucursales como parte de un acuerdo relacionado con su liquidación.
Un negocio que se adapta a los días difíciles
La ubicación de Bonhomía Café, sobre el corredor comercial de Tres Ríos, representa una oportunidad por el movimiento que habitualmente concentra la zona, pero también una dificultad cuando la inseguridad y el temor afectan la movilidad de los habitantes.
Xanito explica que, cuando se registran incidentes o sobrevuelan helicópteros, algunas personas prefieren no acercarse al sector.
“Ha sido bien difícil poder sobrevivir”, comparte.
Al inicio de la crisis de seguridad, el establecimiento llegó a cerrar a las 5 o 6 de la tarde. Después, conforme las condiciones lo permitieron, fue ampliando el horario. Actualmente abre todos los días a las 8 de la mañana y cierra entre las 9 y 10 de la noche, según la situación.
Para recuperar las visitas, ha recurrido a promociones, publicidad en redes sociales y opciones para pedir, recoger o recibir los productos a domicilio.

Cambios pequeños para mejorar la experiencia
Sin contar con presupuesto para una remodelación completa, Xanito encontró otra manera de renovar Bonhomía Café: trabajar con sus socias y colaboradores para hacer más agradable el espacio.
Han incorporado flores naturales, colocado cortinas, pintado macetas y añadido detalles que buscan transmitir cercanía. La intención es que el establecimiento se sienta menos como un lugar de paso y más como una extensión de casa.
“Bonhomía significa bondad y hemos tratado de integrar la palabra con lo que hacemos, con lo que expresamos”, explica para Tus Buenas Noticias.
Por eso, busca que el café sea un espacio abierto a distintas actividades: acudir a leer, jugar, reunirse con amigos o proponer un evento. También ha organizado actividades pequeñas entre conocidos y colaboradores, como pintar calabazas, y ahora busca abrirse a nuevas experiencias comunitarias.
Un menú que escucha a sus clientes
La adaptación también llegó a la cocina. Para mantener una operación viable, Xanito redujo algunas opciones del menú, pero incorporó nuevas bebidas, porciones y desayunos de acuerdo con lo que pide la clientela.
Su experiencia en el trabajo cotidiano le ayuda a identificar qué puede distinguir a Bonhomía de los establecimientos cercanos. En lugar de competir únicamente por precio, procura ofrecer variedad, opciones para quienes buscan alternativas más saludables.
El reto está en recuperar públicos que se han alejado, particularmente estudiantes y universitarios, quienes suelen sentirse atraídos por las novedades y los espacios que comparten en redes sociales.
Al mismo tiempo, ha comenzado a recuperar a clientes adultos que acostumbran reunirse a tomar café con amistades o familiares. Para Xanito, conservar esas visitas frecuentes puede marcar la diferencia entre seguir operando y tener que cerrar.
Apostar por los negocios locales
A pesar de las dificultades económicas, Xanito mantiene la confianza en el producto y en el concepto que ha construido con su equipo. Incluso considera que los negocios locales pueden apoyarse entre sí en vez de verse únicamente como competidores.
Por eso, trabaja en posibles alianzas con otros establecimientos de la zona para intercambiar productos y ampliar sus oportunidades de venta.
“Creo que el sol sale para todos”, expresa.











