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Para Ti

Durante la adolescencia, Ocean Rodríguez sentía que no pertenecía del todo a ninguno de los dos mundos que habitaba, en el Instituto Cultural de Occidente (ICO), donde estudiaba gracias al esfuerzo de su madre, una maestra jubilada que lo crio junto con sus hermanos o en el Infonavit Playas de Mazatlán, donde vivía su familia.

“Nunca terminábamos de encajar ni en un lugar ni en otro”, recuerda.


Esa sensación cambiaría cuando una producción escolar le ofreció algo más que una actividad extracurricular: la oportunidad de encontrar un cauce para su imaginación y sentirse parte de un equipo.

Hijo de en medio de tres hermanos, Rodríguez no se consideraba un alumno destacado. Pasaba las materias “de panzaso” y no tenía claro qué quería hacer al terminar la preparatoria. Pero sí sabía dibujar y diseñar. Participaba en concursos escolares para ganar premios en efectivo y poder invitar al cine a su primera novia.

La maestra Esperanza Pantoja, coordinadora de actividades extracurriculares, le propuso crear la escenografía de una obra musical. Él se negó varias veces. No lo convencían las prácticas ni tenía una meta profesional definida. Aceptó cuando le ofrecieron puntos adicionales en sus materias, con la idea de darle una alegría a su mamá.

Con la creación de su primera escenografía para una obra escolar Ocean descubrió habilidades que lo han llevado al éxito profesional
Con la creación de su primera escenografía para una obra escolar Ocean descubrió habilidades que lo han llevado al éxito profesional

Lo que empezó como un compromiso escolar terminó reuniendo a otros jóvenes que tampoco sentían encajar: estudiantes que no destacaban en los deportes o que no encontraban dónde hacer su servicio social. Juntos construyeron la escenografía y, sobre todo, un espacio propio.

“Fue donde muchos nos sentimos por primera vez parte de algo exitoso”, cuenta con nostalgia, en entrevista con Tus Buenas Noticias.


La experiencia le permitió reconocer que sus ocurrencias, su humor y su facilidad para hablar y negociar también eran habilidades.

“Mi valor no estaba en ser inteligente o un estudiante con buenas calificaciones; estaba en otras cosas, en ser creativo, imaginativo, ocurrente, chistoso”.


De una obra escolar a su primera escuela profesional

Tras la preparatoria, Rodríguez hizo escenografías para academias de baile y decoró fachadas de antros en Mazatlán durante Halloween. Salía a ofrecer su trabajo con fotografías de sus proyectos y empezó a descubrir que podía vivir de aquello que disfrutaba.

A los 17 años encontró un anuncio para trabajar como escenógrafo en el hotel El Cid, que preparaba su propuesta de entretenimiento para la modalidad todo incluido.

Su madre firmó la autorización para que pudiera trabajar siendo menor de edad. En el hotel aprendió haciendo: construyó ambientes para noches temáticas y pidió herramientas, madera y máquinas para sacar adelante los montajes.

La oportunidad de trabajo en el Hotel El Cid lo llevó a aprender haciendo escenografías para noches temáticas de la modalidad all inclusive
La oportunidad de trabajo en el Hotel El Cid lo llevó a aprender haciendo escenografías para noches temáticas de la modalidad all inclusive

“Ahí terminó siendo mi primera escuela”, dice.


Con el tiempo, pudo estudiar Diseño de la Comunicación Gráfica en la Universidad Autónoma de Durango, aunque el trabajo fue creciendo hasta hacer difícil continuar con la carrera.

Un contacto de la universidad lo animó a probar suerte en Ciudad de México. Ocean llegó con 3 mil pesos prestados, un boleto de avión pagado por su hermano menor y un amigo que le ofreció compartir la renta.

Empezó en comerciales como cargador y asistente. Su oportunidad llegó con un videoclip de Kumbia Kings: pidió participar y terminó desarrollando buena parte del trabajo de arte.

El camino también tuvo momentos de incertidumbre. Como trabajador independiente, a veces no tenía dinero para el transporte. Recuerda buscar boletos del metro que la gente dejaba cerca de las taquillas para llegar a trabajar o cobrar un cheque. La experiencia, dice, le enseñó a sostenerse y a aprovechar cada oportunidad.

“La verdad es que me fue bien muy rápido, aunque sí pasé por la situación de quedarme sin dinero para comer, era freelance y no tenía un sueldo base”, recuerda.


Ocean se abrió camino en CDMX gracias a su talento y su habilidad para conectar con otras personas, hoy su empresa Artefacto Sets es ampliamente reconocida
Ocean se abrió camino en CDMX gracias a su talento y su habilidad para conectar con otras personas, hoy su empresa Artefacto Sets es ampliamente reconocida

Artefacto Sets: creatividad que construye oportunidades

El mazatleco comenzó a dirigir sus propios proyectos y, al poco tiempo, fundó Artefacto Sets para prestar servicios externos de escenografía a MTV.

La empresa arrancó con dos colaboradores: un chofer con camión y un asistente que había conocido en los llamados, hoy Artefacto Sets genera 30 empleos.

Después de trabajar para MTV, sus relaciones profesionales lo conectaron con nuevos proyectos y productoras.

Su trayectoria incluye realities como Acapulco Shore —para el que realizó nueve montajes de casas—, La Casa de los Famosos, Shark Tank y Habilidad Física de Netflix, demás de comerciales, videoclips y producciones en distintos países como Colombia, Cuba, Estados Unidos y Puerto Rico.

Actualmente combina su base en Mazatlán con temporadas de trabajo en Ciudad de México y otros lugares.

Para él, la reputación se construye con constancia, sin importar el tamaño del encargo. “Antes podía perder dinero antes que prestigio”, explica sobre una regla que lo llevó a invertir recursos propios cuando un presupuesto no alcanzaba para hacer el trabajo como quería. Esa apuesta ayudó a posicionar su nombre y el de Artefacto Sets.

Ocean Rodríguez ha participado prácticamente en todos los grandes realities creando sets y escenografías con si equipo de trabajo
Ocean Rodríguez ha participado prácticamente en todos los grandes realities creando sets y escenografías con si equipo de trabajo

Su historia con el Carnaval de Mazatlán

Ocean también colabora con el Carnaval de Mazatlán desde 2019, cumpliendo otro de sus sueños de construir carros alegóricos para los desfiles de la máxima fiesta porteña, una celebración con la que creció.

Aunque reconoce que esos proyectos pueden ser desgastantes, los hace por el vínculo personal y creativo que tiene con la fiesta.

“Es desgastante y al principio lo sufría porque la gente de Mazatlán se involucra mucho en todo lo que tiene que ver con el Carnaval. Pero la verdad es amor al arte, porque me gusta, yo también crecí yendo al Carnaval y claro que la fiesta tiene una influencia en lo que hago en mis proyectos”, asegura.


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La historia de Ocean Rodríguez no presenta la creatividad como un talento que aparece de pronto, sino como una capacidad que necesitó un espacio donde desarrollarse.

Aquella primera escenografía escolar reunió a jóvenes que se sentían fuera de lugar; años después, su empresa convierte ideas en escenarios para grandes producciones y mantiene vivo el aprendizaje que él mismo descubrió al empezar: a veces, encontrar el propio camino comienza cuando alguien ofrece una oportunidad.


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Preguntas y respuestas
Eunice Arredondo
Eunice Arredondo

Licenciada en periodismo con más de veinte años de experiencia en el ámbito de la comunicación, como reportera, conductora de noticias y jefa de información. Actualmente enfocada en el periodismo constructivo y de soluciones, alentando una conversación inspiradora para una ciudadanía más pacífica y participativa.

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