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Cuando Samuel Sánchez escucha que deben salir a una emergencia, sabe que cada minuto cuenta. A sus 19 años, conduce una ambulancia de la Cruz Roja en Altata, una responsabilidad que asumió después de prepararse para atender las urgencias y aprender a trasladar a los pacientes con seguridad.
Su historia con la institución comenzó mucho antes de ponerse al volante. Desde niño soñaba con formar parte de la Cruz Roja. Le llamaban la atención las ambulancias y se imaginaba algún día ayudando a quienes necesitaran atención médica.
A los 16 años encontró la oportunidad de acercarse a ese sueño al ingresar al área de Juventud. Allí participó en actividades humanitarias, como la entrega de despensas a familias que lo necesitaban, y en acciones para enseñar a la población sobre seguridad vial.
Poco a poco, su interés creció hasta decidirse por la preparación como técnico en urgencias médicas.
Hoy es socorrista y operador de ambulancia. Aunque su función principal es conducir, también cuenta con preparación como paramédico.
La importancia de la atención médica en Altata

En Altata, su trabajo tiene un significado especial. La localidad está alejada de los servicios médicos, por lo que una lesión o una emergencia puede requerir el traslado de una persona a Navolato para recibir atención y realizarse los estudios necesarios.
Samuel recuerda el caso de un hombre en situación de calle que presentaba una intoxicación. Durante la atención, el equipo le proporcionó oxígeno y los cuidados necesarios para trasladarlo a un centro médico. Para él, experiencias como esa le confirman la importancia de estar preparados para actuar cuando alguien necesita ayuda.
Conducir una ambulancia también exige concentración y responsabilidad. Samuel tomó el Curso de Operador de Vehículos de Emergencia, en el que aprendió técnicas para manejar en situaciones de urgencia.
En cada salida debe estar atento al tránsito, los baches, los topes y los vehículos que no siempre saben cómo reaccionar al escuchar las sirenas. También debe cuidar que el traslado sea seguro para el paciente y para sus compañeros paramédicos, quienes viajan atrás brindando atención.
Momentos que marcan la labor de un socorrista
Entre los momentos que guarda con cariño está el agradecimiento de una mujer que, al verlos llegar, les dijo que eran sus ángeles. Samuel también reconoce la tranquilidad que nota en las personas cuando la ambulancia llega y saben que ya hay alguien dispuesto a ayudarlas.
Su siguiente meta es prepararse como técnico en urgencias médicas de nivel avanzado y continuar creciendo dentro de la Cruz Roja. A los 19 años, Samuel ya trabaja en aquello que imaginaba desde niño y cada servicio le recuerda por qué eligió ese camino: estar preparado para ayudar a quien lo necesita.










