Una ciudad no compite con otras, compite consigo misma
El verdadero desarrollo urbano no consiste en “ganarle” a otras ciudades, sino en resolver los propios retos. Seguridad, empleo, infraestructura y participación ciudadana son las claves para construir comunidades más prósperas y habitables.


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UNA CIUDAD NO COMPITE CON OTRASCOMPITE CONTRA SÍ MISMA
La mejora constante de la ciudad es su objetivo.No tanto el "ganarle" a otras.
Los ciudadanos de la ciudad deben resolver sus problemas.
Mejorar la calidad de vida de SU ciudad.
Si les falta seguridad, tendrán que trabajar en disminuir delitos.
Mejorar sus policías, invertir en seguridad.
Si les falta desarrollo económico, invertir en infraestructura, caminos, redes de agua, drenaje, electricidad, plantas de generación de energía, facilidades para nuevas empresas, invitar a fabricantes a poner aquí sus fábricas.
Los ciudadanos son los dueños de sus ciudades.Los que puedan dedicar una parte de su tiempo a esto ayudan a todos.
Las ciudades no se mandan solas, ni deben estar sin dueños.
Todos tenemos la obligación de contribuir.
Con el voto, la opinión, el apoyo, el reconocimiento, la denuncia, la participación comunitaria, etc.
Hay muchas formas de participar y aportar.
No se trata de ser mejor que otras ciudades, se trata solo de tener una buena ciudad.
Donde podamos convivir y vivir agusto.
Con paz y tranquilidad.
Donde podamos trabajar, estudiar y desarrollarnos.
Cada ciudad es única, tiene sus cualidades particulares.
Naturaleza, vegetación, ambiente, población, empresas, cultura, gastronomía, etc.
Son muy distintas las ciudades y pueblos.
Unas tienen vocación turística, otras agrícola, minera, industrial, etc.
Cada una define su personalidad.
Lo común es tener ciudades tranquilas, pacíficas, prósperas, sustentables, amigables.
Lo demás son las características particulares de cada una.
Podemos compararnos con otras ciudades, pero no para competir, solo para aprender.
Copiar las buenas prácticas, lo que nos guste.







