¿Qué puede replicar México del modelo penitenciario de El Salvador de Nayib Bukele?
Especialistas de Sinaloa analizan el modelo penitenciario de El Salvador y detectan qué es lo que podría adaptarse en México: disciplina, combate a la corrupción, inteligencia carcelaria y reinserción social sin vulnerar derechos humanos


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Culiacán, Sinaloa.- Especialistas sinaloenses en temas de seguridad y construcción de paz realizaron una visita técnica a El Salvador a mediados de abril, para analizar de cerca su modelo de seguridad penitenciaria.
La agenda incluyó reuniones con autoridades del Ministerio de Gobernación, la Policía Nacional Civil, legisladores y responsables del sistema carcelario, así como recorridos por centros penitenciarios y espacios comunitarios.

En su informe, los especialistas destacan el contexto del país centroamericano, pues pasó de registrar altos niveles de violencia a sostener más de 1,172 días sin homicidios, tras la implementación de una estrategia de control territorial y endurecimiento institucional.
Sin embargo, el informe es contundente: no todo es replicable para México, aunque sí hay lecciones valiosas, subraya Jorge Medina Bazán, director de Retorno en Paz.
1. Recuperar el control del Estado dentro de las cárceles
Uno de los hallazgos más relevantes fue la implementación de una Orden Central de Disciplina, que eliminó el autogobierno criminal en los penales.
En México, donde diversas cárceles operan bajo esquemas de control interno por grupos delictivos, este punto representa una oportunidad crítica: restablecer autoridad no requiere medidas extremas, sino reglas claras, supervisión constante y cero tolerancia a privilegios ilegales.
Y es que de acuerdo con el último Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria (DNSP 2024), publicado en 2025, en México persisten deficiencias estructurales graves que impiden una adecuada reinserción social; y la corrupción y el cogobierno son los principales motores de la violencia carcelaria.
2. Golpear la corrupción desde adentro
El modelo salvadoreño apostó por una depuración profunda: más de 1,500 custodios fueron removidos y sustituidos por personal nuevo, acompañado de mejores condiciones laborales.
Mientras en México no se combata la corrupción penitenciaria, cualquier reforma resulta insuficiente, deja entrever el documento.
La implementación de sistemas de inteligencia penitenciaria, vigilancia interna y controles estrictos permitiría desarticular redes criminales que operan desde prisión.

3. Inteligencia y control: menos improvisación, más información
Durante la visita a la Policía Nacional Civil, se destacó el uso estratégico de información para la toma de decisiones.
Este enfoque, trasladado al sistema penitenciario, implica:
- Clasificación real de internos por nivel de riesgo
- Monitoreo constante de comunicaciones
- Coordinación entre autoridades de seguridad
En pocas palabras: dejar de reaccionar y empezar a anticipar.
4. Plan Cero Ocio: ocupar para transformar
En contraste con el enfoque punitivo, el informe destaca el impacto del Plan Cero Ocio, aplicado a internos por delitos comunes.
Este programa incluye:
- Capacitación técnica (carpintería, confección)
- Atención psicosocial
- Actividades culturales y religiosas
- Programas de salud y tratamiento de adicciones
El resultado: internos ocupados, con habilidades y mayor posibilidad de reinserción.
En México, donde el ocio carcelario es caldo de cultivo para la violencia, esta medida podría marcar un antes y un después.
Porque una cárcel sin actividades puede convertirse en una escuela del crimen.
5. Prevención desde la comunidad
La visita también incluyó los llamados CUBOS, espacios financiados con apoyo internacional que promueven cultura, lectura y formación productiva en zonas vulnerables.
El mensaje es claro: la seguridad no empieza en la detención, sino mucho antes.
El informe advierte que el modelo salvadoreño no puede trasladarse íntegramente a México, especialmente por el uso prolongado de medidas extraordinarias que han implicado la restricción de derechos.
Sin embargo, sí ofrece una hoja de ruta viable:
- Fortalecer instituciones
- Profesionalizar al personal
- Apostar por la reinserción real
- Combatir la corrupción estructural
El reto de fondo
México enfrenta un tipo de criminalidad más compleja, con organizaciones mejor estructuradas. Eso obliga a algo más sofisticado que medidas de choque.
Porque al final, la diferencia entre control y justicia no está en la fuerza… está en la capacidad de sostener reglas que se cumplan todos los días.












