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Para Ti

Daniel David Ríos Vargas se llevó una camioneta JAC 2 el pasado 1 de agosto tras imponerse en la final nacional de “Domina el Juego”, la activación que JAC México y Giant Motors Latinoamérica montaron durante cinco semanas en sus distribuidores de todo México. 

El duelo decisivo lo disputó contra Iván Ponce Rita en las instalaciones del Salón de la Fama del Futbol, Pachuca Hidalgo.

La final abandonó el criterio de cantidad y tiempo. Los 13 clasificados tuvieron que superar un circuito de obstáculos sin perder el control del balón, en dos rondas de eliminación previas al duelo decisivo.
La final abandonó el criterio de cantidad y tiempo. Los 13 clasificados tuvieron que superar un circuito de obstáculos sin perder el control del balón, en dos rondas de eliminación previas al duelo decisivo.

La final no medía lo mismo que la clasificación

En las JAC Stores, durante 39 días, el criterio fue de una simpleza brutal: cantidad y tiempo. Gana quien más toques acumule sin dejar caer el balón. Es una prueba de resistencia y concentración, medible con un contador.

En la final fue otro concepto. La final no fue de cantidad y tampoco fue de freestyle. No se premió el truco vistoso ni la rutina de estilo libre. Se armó un recorrido de obstáculos que había que superar sin perder el control del balón.

El camino fue de tres etapas:

  1. Dos rondas de eliminación con obstáculos.

  2. Una semifinal que incluyó pádel con balón, una prueba de reacción pura: el balón vuelve por rebote y hay que responder de inmediato. Nada que ver con mantener la pelota flotando frente a tu propio cuerpo.

  3. Una final en la que, además de los obstáculos, había que sacar dotes de futbolista: tiro al arco desde la mitad de una cancha de fútbol rápido.

Del 11 de junio al 19 de julio, 253 competidores acumularon 305,671 dominadas en los distribuidores JAC del país. El promedio fue de 1,208 toques por persona.
Del 11 de junio al 19 de julio, 253 competidores acumularon 305,671 dominadas en los distribuidores JAC del país. El promedio fue de 1,208 toques por persona.

Por qué ganó Ríos: era el único completo

Daniel Ríos Vargas fue el único de los 13 finalistas que tenía ritmo, fuerza y velocidad.

Un formato de obstáculos, rebotes y conducción castiga al especialista. Aguantar cuatro horas frente a un contador no sirve de nada cuando el balón vuelve rebotado por una pared o cuando hay que sortear un cono con el balón vivo. 

Ahí no gana el que resiste, gana el que juega.

Ese es el hallazgo del torneo: al final se impuso no solo quien domina el balón, sino quien además sabe jugar futbol. Y no es lo mismo.

Dominar el esférico ya es difícil; hacerlo mientras hay que moverse, mientras se sortean obstáculos y mientras trece rivales, un jurado y una tribuna observan sabiendo que hay un auto en juego, es otra cosa por completo. 

No es fácil dominar un balón, y menos bajo presión.

Los 13 finalistas concentraron 238,503 dominadas: el 78% de todas las del torneo, hechas por apenas el 5.1% de los competidores. Su ritmo promedio fue de 121 toques por minuto, el doble que el del participante común.
Los 13 finalistas concentraron 238,503 dominadas: el 78% de todas las del torneo, hechas por apenas el 5.1% de los competidores. Su ritmo promedio fue de 121 toques por minuto, el doble que el del participante común.

13 personas hicieron el 78% del trabajo

La cifra global de la activación fue de 305,671 dominadas entre 253 competidores, con 51 horas y 40 minutos de balón en el aire. Suena a esfuerzo colectivo. No lo fue.

Los 13 clasificados -el 5.1% de los participantes- acumularon 238,503 dominadas en 32 horas con 47 minutos: el 78% de todos los toques y el 63.5% del tiempo total.

Los otros 240 competidores promediaron 280 dominadas cada uno, en 4 minutos con 43 segundos, a 59 toques por minuto. Los finalistas promediaron 18,346 dominadas, 151 minutos y 121 toques por minuto. 

Traducido: los clasificados tocaron el balón al doble de velocidad y aguantaron 32 veces más tiempo que el participante común.

El promedio oficial de 1,208 toques por persona, entonces, no describe a nadie real. Es el producto de mezclar trece atletas con doscientos cuarenta curiosos que pasaron por el piso de venta.

La semifinal incluyó pádel con balón, la prueba más exigente del torneo en términos de reacción: el esférico vuelve por rebote en ángulos impredecibles y hay que responder de inmediato.
La semifinal incluyó pádel con balón, la prueba más exigente del torneo en términos de reacción: el esférico vuelve por rebote en ángulos impredecibles y hay que responder de inmediato.

Qué es exactamente el auto que se ganó

Conviene precisar, porque el catálogo se presta a confusión: el JAC 2 no es una camioneta de batea ni una pickup. Es una SUV subcompacta, el escalón de entrada de la marca.

El JAC 2 se ensambla en la planta de Giant Motors Latinoamérica en Ciudad Sahagún, Hidalgo. La final se jugó en Pachuca, capital del mismo estado. No es casualidad geográfica: la marca cerró el círculo donde produce.

Sara Silva, directora de Mercadotecnia y Comunicación de JAC México, planteó desde el arranque de la campaña que el JAC 2 era el vehículo oficial del reto por su practicidad y versatilidad para el uso diario. 

El premio fue un JAC 2, SUV subcompacta con motor 1.5 litros y transmisión CVT que se ensambla en la planta de Giant Motors Latinoamérica en Ciudad Sahagún, Hidalgo.
El premio fue un JAC 2, SUV subcompacta con motor 1.5 litros y transmisión CVT que se ensambla en la planta de Giant Motors Latinoamérica en Ciudad Sahagún, Hidalgo.

El talento está; falta quién lo vea

Queda claro que JAC fomenta, valora y premia al talento mexicano con esta clase de activaciones. Y queda igual de claro que deberían tener mucha mayor difusión de la que tienen.

La Federación Mexicana de Futbol, la Liga MX, las televisoras abiertas y los canales deportivos de televisión de paga tienen aquí material que no les cuesta producir: trece competidores capaces de sostener dos toques por segundo durante horas, resolver un circuito de obstáculos con el balón vivo y responder a rebotes en una semifinal de pádel con balón. 

Eso es contenido deportivo de primer nivel, con nombres, cifras verificables y una historia de superación por competidor.

Cuando una marca automotriz tiene que ser la que monte el escaparate para que ese talento se vea, algo está fallando en la cadena de quienes viven del fútbol en este país. 

Ver a jóvenes invirtiendo cientos de horas en perfeccionar una habilidad motriz merece más que un video de treinta segundos en redes.

Ganar una camioneta fue el trofeo tangible. El verdadero saldo del torneo es que hay una cantera de dominadores mexicanos -urbanos, amateurs, sin patrocinio- que solo necesitaba que alguien pusiera la cancha.

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