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Culiacán, Sinaloa.- La transformación del talud ubicado sobre la avenida Álvaro Obregón, a la altura de la colonia Francisco I. Madero, es hoy un ejemplo de cómo una intervención urbana puede cambiar la percepción y el uso de un espacio.

Hace más un año, el lugar, antes lleno de basura y escombros, recibió una renovación a través de la plantación de árboles y un jardín ornamental de parte de una cuadrilla del Ayuntamiento de Culiacán.

Un espacio donde se respira paz

Hoy, con sus flores en pleno apogeo, el área se ha convertido en un rincón colorido que embellece la comunidad y ofrece un entorno visual y emocionalmente agradable para sus habitantes.

Vecinos del sector, especialmente aquellos que esperan el camión urbano en esta zona, han mostrado gran entusiasmo y satisfacción con el cambio.

"Está muy bonito ver la zona verde y las plantas florecer. Además de embellecer la zona, es muy motivante ver este tipo de paisajes", manifestó Karla Calderón, quien frecuentemente utiliza la ruta Huizaches-Derecho e inicia el destino de su viaje en el sector rehabilitado.


Para Karla y muchos otros, la renovación del talud es una muestra de cómo la naturaleza puede transformar un espacio, proporcionando tanto tranquilidad como inspiración.

Este jardín no solo embellece, sino que también tiene un impacto positivo en el medio ambiente. A lo largo del último año, los árboles y plantas han empezado a crear un pequeño pulmón verde en un sector urbano que antes carecía de áreas naturales.

El año pasado, con el objetivo de rescatar espacios públicos, personal del Ayuntamiento de Culiacán llevó a cabo una limpieza profunda, esparció tierra, regó el área y plantó árboles, creando así un jardín ornamental que revitaliza el entorno. Foto: Juan Madrigal
El año pasado, con el objetivo de rescatar espacios públicos, personal del Ayuntamiento de Culiacán llevó a cabo una limpieza profunda, esparció tierra, regó el área y plantó árboles, creando así un jardín ornamental que revitaliza el entorno. Foto: Juan Madrigal

La flor amarilla de la planta Gloria y el delicado aroma de la flor del árbol Cacalosúchil no solo agregan color y frescura, sino que han convertido el lugar en un refugio de paz para quienes pasan o viven cerca.

Este jardín florecido es una muestra de que, con pequeñas acciones y voluntad compartida, es posible transformar espacios y corazones. Cada árbol plantado es una semilla de esperanza y un paso hacia una comunidad más unida. Porque al cuidar nuestro entorno, también sembramos un futuro más verde y lleno de vida para todos.


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Preguntas y respuestas
Juan Madrigal
Juan Madrigal

Licenciado en Administración de Empresas, con más de 15 años dedicado al periodismo impreso y digital en Sinaloa, México, con enfoque en problemáticas urbanas y sociales. Actualmente, suma su experiencia orientando su trabajo al periodismo para la paz, con énfasis en el periodismo constructivo.

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