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Informe de Economía y Paz: radiografía y ruta para Culiacán

En “Culiacán en conversación”, Javier Llausás presentó el Informe de Economía y Paz: cifras de seguridad, impacto económico y una ruta de acción conjunta para recuperar crecimiento, confianza y futuro

24 febrero, 2026
“El informe no es para meter miedo”, puntualizó Llausás. Es para entender dónde estamos y decidir hacia dónde vamos. | Imágenes de Lino Ceballos
“El informe no es para meter miedo”, puntualizó Llausás. Es para entender dónde estamos y decidir hacia dónde vamos. | Imágenes de Lino Ceballos

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En el marco del evento “Culiacán en conversación: La ciudad que imaginamos, visión y acción compartida”, el presidente del patronato Culiacán Participa, Javier Llausás Magaña, presentó el más reciente Informe de Economía y Paz con un mensaje directo: la seguridad no es solo un tema policial, es el principal indicador del desarrollo económico.

Ante empresarios, líderes sociales y ciudadanos, reunidos en el Tecnológico de Monterrey, campus Sinaloa, Llausás explicó que este informe mensual no busca alarmar, sino orientar decisiones.

El Informe de Economía y Paz expone cifras clave sobre seguridad e impacto económico en Culiacán y plantea una ruta conjunta entre sociedad, empresas y gobierno para recuperar estabilidad y crecimiento.
El Informe de Economía y Paz expone cifras clave sobre seguridad e impacto económico en Culiacán y plantea una ruta conjunta entre sociedad, empresas y gobierno para recuperar estabilidad y crecimiento.
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“Nos reunimos cada mes para revisar cómo está Culiacán. Convertimos datos en información y la información en acción”, resumió.


Las cifras: señales de alerta y tendencias

El informe integra datos de llamadas al 911, denuncias ante fiscalía y encuestas de percepción. Con gráficas, proyecciones y análisis comparativos, se evalúan delitos de alto impacto como homicidio doloso, robo de vehículo, privación ilegal de la libertad y robo a negocio.

En robo de vehículos, tras picos críticos durante la crisis reciente, se observa una tendencia de disminución en las últimas semanas, dijo. La recuperación de unidades ha llegado hasta 42%, reflejo —según Llausás— de medidas que comienzan a surtir efecto.

En homicidios, indicador clave para medir la violencia en ciudades, la tendencia muestra ligeras reducciones respecto a los máximos recientes, aunque aún por encima de niveles previos a la crisis.

El único delito con comportamiento claramente a la baja frente al periodo previo es el robo a negocio.


Pero el dato más contundente no está solo en la estadística criminal, sino en su consecuencia económica.

El impacto económico: la factura de la violencia

La violencia ya pasó la frontera de la percepción: está en los registros del empleo y el crecimiento.

De acuerdo con el informe:

  • Se han perdido aproximadamente 28 mil empleos formales (7%).
  • Han cerrado más de 1,300 empresas (8% de registros patronales en Culiacán).
  • El PIB estatal, ya afectado por la caída agrícola del 16%, pasó de un crecimiento de 0.2% a terreno negativo.

La conclusión es directa: sin seguridad, no hay crecimiento sostenible.


Sin embargo, Llausás insistió en que el diagnóstico no es para paralizar, sino para activar. “Toda crisis trae oportunidades”, recordó, citando el concepto de resiliencia como transformación y no solo resistencia.

Respuesta institucional y coordinación inédita

Uno de los puntos más relevantes es la creación de un grupo de coordinación interinstitucional que integra autoridades de seguridad, sector empresarial y sociedad civil. Pocas ciudades en México —subrayó— tienen este nivel de colaboración permanente.

Las cifras de decomisos y detenciones muestran acciones relevantes: aseguramiento de armamento de alto calibre, laboratorios, drogas y bienes cuyo valor estimado asciende a miles de millones de pesos.

Aunque los desafíos persisten, la coordinación ha permitido respuestas más estructuradas, compartió.


Más allá del delito: los factores externos

El análisis no se limita a lo local. Llausás explicó que Culiacán enfrenta variables globales: mercados ilegales internacionales, presión geopolítica, flujos financieros ilícitos y dinámicas fronterizas.

Es decir, el problema no nació en la ciudad, pero la solución sí debe comenzar aquí, añadió.

En percepción de inseguridad, los últimos trimestres muestran un repunte importante. La confianza ciudadana, uno de los activos más frágiles, requiere reconstrucción constante.

Un mensaje final: competir desde la legalidad

Llausás explicó que Sinaloa cuenta con una fuerza laboral cercana al millón de personas y una nómina anual estimada en 54 mil millones de pesos. Hay capacidad productiva, conectividad estratégica, puertos, exportaciones y talento.

El reto es claro, dijo: recuperar prestigio y confianza.

“El informe no es para meter miedo”, puntualizó Llausás. Es para entender dónde estamos y decidir hacia dónde vamos.


La paz, dejó en claro, no es un ideal abstracto. Es la variable económica más importante del presente. Y la ciudad que imaginamos comienza con datos en la mesa y voluntad para actuar.




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