Ropa, cariño y esperanza el bazar que une corazones en la colonia Libertad en Culiacán
Cada jueves, desde hace más de un año, el bazar en la colonia Libertad en Culiacán abre sus puertas con ropa, abrazos, palabras de aliento y oraciones, convirtiendo cada encuentro en un refugio de esperanza y calidez para toda la comunidad


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Culiacán, Sinaloa. - En la colonia Libertad, la solidaridad encontró un hogar. Desde hace poco más de un año, un bazar de artículos de segunda mano gratuitos abre sus puertas cada semana, recordándole a la comunidad que, cuando las manos se unen, la esperanza se multiplica y florece.

Manos que dan, corazones que reciben: así funciona el bazar en Libertad en Culiacán
Impulsado por integrantes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, este espacio vive gracias a las donaciones ciudadanas y al compromiso de mujeres que transformaron la fe en acciones concretas. Al frente está Oralia Guerra, atenta a cada detalle para que nadie se marche con las manos vacías… ni con el corazón intacto.
Todos los jueves, de 7:00 a 11:00 de la mañana, en el cruce del bulevar Manuel Clouthier y Constituyente Ciro de Ceballos, decenas de personas llegan en busca de ropa para niñas, niños, jóvenes y adultos. Pero lo que distingue al bazar va mucho más allá de lo material: aquí también se ofrece escucha, oración y palabras que reconfortan, un bálsamo en medio de tiempos complejos.
“La gente se va muy tranquila cuando oramos por ellos. Esa paz que Dios nos da es la que compartimos”, expresó Oralia, convencida de que servir es también una forma de agradecer y multiplicar la esperanza.
“Quienes nos visitan se marchan con tranquilidad después de nuestras oraciones. Esa paz que Dios nos da es la que compartimos”, comentó Oralia, segura de que servir es también una manera de agradecer y sembrar esperanza.

Muchos visitantes llegan atraídos por los letreros que anuncian “gratis”, pero se marchan con algo mucho más valioso que una bolsa de prendas: cariño, consuelo y la certeza de que no están solos. Carmelita Pérez, vecina de la colonia Josefa Ortiz de Domínguez, encontró ropa para ella y sus hijas y compartió su gratitud:
“Es una gran ayuda. Hay muchas personas que lo necesitan, especialmente en estos tiempos tan difíciles que vivimos, y la amabilidad de las señoras hace que todo sea aún más especial”.
Cada jueves, la escena se repite: manos que entregan, manos que reciben, abrazos que reconfortan. El bazar demuestra que la ayuda comunitaria no solo cubre necesidades inmediatas; también fortalece el ánimo, reconcilia corazones y construye la confianza entre vecinos. Cada prenda y cada artículo lleva consigo respeto, empatía y un sincero deseo que a otros les vaya mejor.
Las organizadoras mantienen la invitación abierta: donar ropa en buen estado, zapatos o cualquier artículo útil puede cambiar el día… e incluso el rumbo de una familia. Lo que para algunos ya no es necesario, para otros puede convertirse en abrigo, dignidad y un nuevo comienzo.

Porque en este rincón de la ciudad, la solidaridad no se guarda en estantes: camina, abraza, acompaña y transforma. Y mientras haya alguien dispuesto a compartir, cada jueves seguirá amaneciendo con nuevas oportunidades de sembrar amor, esperanza y comunidad.
















