Vecinos rescatan un parque en Capistrano y reconstruyen comunidad al sur de Culiacán
Tras meses de inseguridad, vecinos de Capistrano rescataron su parque al sur de Culiacán. En este espacio, hoy hay alumbrado, deporte y comunidad activa, en un ejemplo de organización que transforma el entorno


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Culiacán, Sinaloa.- Durante mucho tiempo, el Parque Capistrano No. 4 Santa Inés fue un lugar que los vecinos preferían evitar. La falta de alumbrado, el abandono y la inseguridad lo habían convertido en un espacio invisible dentro de la colonia. Estaba ahí, sí, pero no formaba parte de la vida cotidiana.
Hoy, la historia es distinta. Donde antes había oscuridad, ahora hay luz; donde reinaba el silencio, ahora se escuchan risas, silbatos y pasos corriendo.

El cambio no llegó solo: fue resultado de la organización vecinal.
El inicio: una chispa que encendió todo
El punto de partida no fue una gran inversión ni un programa institucional, sino la iniciativa de una joven estudiante.
Su proyecto apoyado por una institución bancaria y enfocado en el rescate de espacios públicos, comenzó a tomar forma con actividades tipo cursos de verano: juegos, circuitos y dinámicas que poco a poco atrajeron a más niñas y niños.
"Los veíamos pasar y les decíamos: ‘Vénganse para acá’", recuerda Vianney Santiesteban, hoy presidenta del comité del parque.
Lo que empezó como una actividad sencilla terminó por convertirse en el detonante de un movimiento comunitario.
Organización que transforma
Formalmente constituido en enero de este año, el comité vecinal comenzó a gestionar mejoras concretas. Con el acompañamiento de Parques Alegres IAP y el apoyo de autoridades municipales, el parque ha ido recuperando su dignidad.
Se instalaron reflectores —cinco en total— que hoy iluminan completamente el espacio; el terreno fue nivelado; se colocaron porterías y redes; y se proyecta la instalación de un backstop para béisbol. Cada avance fue sumando confianza.
Pero más allá de la infraestructura, el verdadero cambio ocurrió en la dinámica social del vecindario.
Un parque que volvió a latir
Actualmente, el parque alberga una escuelita de fútbol —Héroes FC— que reúne a cerca de 50 niñas y niños. En días recientes, la asistencia ha superado las 100 personas, algo impensable meses atrás.
“El parque ya se vive”, podría decirse sin exagerar.
Para muchas familias, este espacio se ha convertido en un lugar seguro para convivir, hacer deporte y, sobre todo, reencontrarse como comunidad.
El reto de cuidar lo logrado
El proceso no ha estado exento de desafíos. Para Santiesteban, uno de los principales es fomentar el sentido de pertenencia y cuidado entre los propios vecinos.
“Hay que educar para respetar el espacio, mantenerlo limpio”, señala. Porque rescatar un parque es solo el primer paso; sostenerlo en el tiempo implica compromiso colectivo.
Además, nuevas necesidades comienzan a surgir. Entre ellas, la instalación de baños y una toma de agua, indispensables para el funcionamiento adecuado de las actividades, especialmente para las niñas que participan en los entrenamientos.
Más que un parque, una lección de comunidad
Con 13 años viviendo en Capistrano, Vianney confiesa que siempre le resultó contradictorio ver un parque bonito en una zona y otro, justo frente a su casa, en el abandono. Hoy, esa imagen ha cambiado gracias a la acción colectiva.
El Parque Capistrano No. 4 Santa Inés ya no es un lugar olvidado. Es un símbolo de lo que puede lograrse cuando la comunidad decide apropiarse de su entorno.
Porque cuando los vecinos se organizan, incluso los espacios más apagados pueden volver a encender.

















