Música que transforma: Orquesta Juvenil del ISIC llena de vida el Parque Canaco, en Culiacán
A través del Arte Alegra tu Parque, la Orquesta Juvenil de la Escuela Superior de Música ofreció un concierto en el Parque Canaco, con ello acercan la música clásica a las familias y fortalecen la convivencia comunitaria a través del arte y el talento joven


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Culiacán, Sinaloa.- La tarde de este viernes 20 de marzo cayó distinto en el Parque Canaco. No hubo prisa ni rutina: en su lugar, los primeros acordes comenzaron a dibujar un ambiente poco habitual, donde el pavimento y el césped sustituyeron al teatro, y las bancas se convirtieron en butacas improvisadas.
Así, bajo el cielo abierto, la Orquesta Juvenil de la Escuela Superior de Música transformó el espacio público en una experiencia artística viva.

El concierto, realizado como parte del programa El arte alegra tu parque, impulsado por el Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC) en alianza con Parques Alegres IAP, reunió a familias de sectores como Canaco, Pradera Dorada, Solidaridad y Humaya.
Al frente, el director asistente Erick Castro guió a los jóvenes músicos en una presentación que fue, más que un espectáculo, la confirmación de que el arte también pertenece a la calle, a la comunidad, a la vida cotidiana.
Repertorio que se siente y se comparte
La música fluyó de forma inesperada. La Obertura Egmont, de Beethoven, abrió la tarde con una fuerza casi narrativa, como si cada nota empujara el aire y anunciara que algo importante estaba por comenzar.
Después, la Carmen Suite No. 1, de Georges Bizet, trajo consigo una energía vibrante, llena de contrastes, donde los violines parecían contar secretos y los metales respondían con carácter.
El viaje continuó con la intensidad emocional de la Obertura Romeo y Julieta, de Tchaikovsky, una pieza que flotó entre la delicadeza y el dramatismo, capturando la atención de un público que, poco a poco, guardó silencio para escuchar.
La Bacanal, de la ópera Sansón y Dalila de Camille Saint-Saëns, encendió el ritmo con una energía casi festiva, mientras que el cierre, con La Conga del Fuego Nuevo de Arturo Márquez, rompió cualquier formalidad restante: fue celebración, identidad y emoción compartida.
Cultura que construye comunidad
Para Diego Rojas, director de la orquesta, estos conciertos representan mucho más que una presentación musical. Son una forma de reconstruir el tejido social y de llevar el arte a quienes difícilmente pueden acceder a un recinto formal.
En ese mismo sentido, los jóvenes músicos —formados en la Escuela Superior de Artes José Limón del ISIC— encuentran en estos espacios una oportunidad invaluable para crecer, no solo como intérpretes, sino como personas comprometidas con su entorno.
La respuesta del público confirmó el impacto. María Elena Osuna, vecina del sector, destacó la importancia de estos encuentros: espacios que permiten reconectar con la sensibilidad, en medio de contextos complejos.
Por su parte, Dora Icela Tolosa, integrante del comité del parque, celebró la asistencia y expresó su deseo de que este sea apenas el inicio de una agenda cultural constante.
Cuando el arte se vuelve cotidiano
El concierto no solo llenó el parque; lo resignificó. Por unas horas, el lugar dejó de ser un punto de paso para convertirse en un punto de encuentro, donde niñas, niños, jóvenes y adultos compartieron algo poco común: escuchar juntos.
Y aunque las últimas notas se desvanecieron en el aire, quedó una certeza difícil de ignorar: cuando el arte llega a la comunidad, no solo se escucha… también se queda.


















