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Vecinas de la Lombardo hacen comunidad con el programa Creando Lazos en Culiacán

Mujeres de la colonia Lombardo Toledano, al norte de Culiacán, destacan el impacto del programa “Creando Lazos”, una estrategia de estudiantes de la UAS que fomenta la convivencia, el apoyo emocional y la unión vecinal

26 marzo, 2026
Con la implementación del programa Creando Lazos, ha mejorado la comunicación y el ambiente entre los vecinos se percibe distinto, así lo afirman las personas participantes.
Con la implementación del programa Creando Lazos, ha mejorado la comunicación y el ambiente entre los vecinos se percibe distinto, así lo afirman las personas participantes.

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Culiacán, Sinaloa.– En la colonia Lombardo Toledano, cada martes se ha convertido en un pequeño respiro.

Entre risas, manualidades y conversaciones, un grupo de vecinas comenzó hace algunas semanas a tejer algo más que piñatas: nuevas formas de convivir y apoyarse.

To ello es posible gracias a una estrategia de estudiantes de Trabajo Social, llamada "Creando Lazos".

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Lo que ocurre en la Lombardo es sencillo, pero significativo: mujeres que se encuentran, conversan y se reconocen. Construyen comunidad.
Lo que ocurre en la Lombardo es sencillo, pero significativo: mujeres que se encuentran, conversan y se reconocen. Construyen comunidad.

Un espacio que sí se siente

Para Yoli Hermosillo, estas reuniones han marcado una diferencia clara. “Es para conocernos más entre nosotros”, explica.

A través de las dinámicas impulsadas por estudiantes de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Sinaloa, dice, la comunicación ha mejorado y el ambiente entre vecinos se percibe distinto.

“Somos más unidos”, afirma con sencillez.


La iniciativa, llamada “Creando Lazos”, surgió tras detectar la falta de convivencia como una de las principales problemáticas en la zona. Hoy, cinco sesiones después, ese diagnóstico empieza a transformarse en experiencias concretas.

Convivir también es bienestar

María de la Cruz Angulo, conocida como “Crucita”, no se pierde una sola sesión. A sus 74 años y con casi cinco décadas viviendo en la colonia, encuentra en estas actividades un motivo para salir de casa y mantenerse activa.

“Me gusta mucho venir”, comparte. Para ella, no se trata solo de aprender algo nuevo, como hacer piñatas, sino de convivir con sus vecinos en un ambiente distinto.

En ese mismo sentido, Teresita de Jesús Quiñónez reconoce el valor emocional del programa.

“Nos sirve de distracción”, dice teresita.


En medio de un contexto marcado por el estrés y la preocupación, estos encuentros ofrecen un espacio para relajarse, platicar y, sobre todo, sentirse acompañadas.

Antes, cuenta, conocía a pocos vecinos. Hoy, gracias a estas reuniones, ha ampliado su círculo y se siente más integrada.

Lo que ocurre en la Lombardo Toledano es sencillo, pero significativo: mujeres que se encuentran, conversan y se reconocen. Y en ese proceso, casi sin darse cuenta, comienzan a construir comunidad.


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