Concluye con entusiasmo la Liga Deportiva Permanente de jornaleros en Villa Juárez
Más de 580 jornaleros agrícolas y sus familias participaron en la Liga Deportiva Permanente en Villa Juárez, fortaleciendo la convivencia, el deporte y la unidad tras intensas jornadas laborales.

¿Quieres resumir esta nota?
Con un ambiente lleno de alegría, esfuerzo y unión, concluyó la Liga Deportiva Permanente de futbol entre jornaleros agrícolas en Villa Juárez, una iniciativa que ha logrado consolidarse como un espacio de convivencia y bienestar para quienes sostienen la producción agrícola de exportación en el centro de Sinaloa.
Impulsada por el organismo Pro-Familia de Jornaleros Agrícolas, dependiente de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC), la liga reunió en esta edición a 40 equipos en las categorías libre varonil y femenil, con la participación de alrededor de 580 jugadores, todos trabajadores del sector agrícola que encontraron en el deporte una alternativa para fortalecer la amistad y el compañerismo fuera de su exigente jornada laboral. 
Equipos campeones y subcampeones de la Liga Deportiva Permanente
Tras meses de intensa competencia, los campeonatos quedaron en manos del equipo MYL, de la agrícola MYL Produce, en la categoría varonil; y del equipo Lobas, de la agrícola Belher, en la categoría femenil. En el cuadro de honor también destacaron como subcampeones los equipos Tricar (varonil) y El 17 Agroex (femenil), mientras que los terceros lugares fueron para Dorita y Belher, respectivamente.
Las canchas de la agrícola Viva Orgánica fueron sede del evento. A nivel individual, se reconoció como mejores jugadores a Amalia Flores Tino y Luis Ángel Tepeco Mena, mientras que los títulos de goleo fueron para Dalia Bojórquez Chaparro y Fabián Baltazar Zicatl. 
Durante la ceremonia de clausura, se agradeció a todos los equipos participantes por su entrega y compromiso, elementos clave para el éxito de esta liga que va más allá de la competencia deportiva.
La liga fomenta la convivencia familiar y el compañerismo
Nancy Peña Beltrán, promotora deportiva de Pro-Familia, destacó en entrevista que cada partido representó mucho más que un encuentro deportivo: fue un espacio de desahogo, alegría y convivencia familiar.
“Desde la jornada número uno hasta la clausura, todos los jugadores llegaban con la misma emoción y compromiso. A pesar del cansancio del trabajo en el campo, siempre daban un extra por jugar y convivir”, expresó.

Relató que muchos jornaleros, incluso después de trabajar los domingos hasta el mediodía, se trasladaban rápidamente a los campos sede para cumplir con sus equipos. Acompañados por sus familias, convertían cada jornada en una verdadera fiesta comunitaria.
“Llegaban con sus hijos, sus esposas, a veces en moto, en taxi o como podían. Algunas familias llevaban comida, ceviche o camarones, y se quedaban todo el día viendo los partidos. Es una convivencia muy bonita, muy diferente”, compartió.
Peña Beltrán subrayó que esta liga no solo fomenta el deporte, sino que fortalece el tejido social entre jornaleros provenientes de distintas regiones del país, quienes encuentran en Villa Juárez un espacio temporal de trabajo y también de comunidad. Asimismo, reconoció el respaldo de las empresas agrícolas, que facilitan transporte, instalaciones deportivas y apoyo logístico para hacer posible el desarrollo de los encuentros. 
Una experiencia que deja huella
La promotora expresó su satisfacción por los resultados obtenidos en esta temporada, destacando el ambiente de respeto, organización y entusiasmo que prevaleció hasta el último partido.
“Terminas con un sabor muy dulce, porque ves a los jugadores contentos, tanto campeones como subcampeones, satisfechos de haber dado todo en la cancha”, afirmó.

Con el cierre de esta edición, los jornaleros comienzan a regresar a sus lugares de origen, a la espera de reencontrarse en la próxima temporada que iniciará hacia finales de año.
“Esperamos verlos de nuevo”, fue el mensaje final para quienes hicieron de esta liga una experiencia inolvidable.
La Liga Deportiva Permanente se reafirma así como un ejemplo de cómo el deporte puede convertirse en una herramienta de integración social, salud emocional y construcción de comunidad, incluso en contextos de alta exigencia laboral.















