¡Adiós al lodo! Pavimentan calles en las colonias López Mateos y Labastida Ochoa en Culiacán
Avanza el programa de pavimentación con la entrega de 12 calles y el arranque de dos nuevas obras en las colonias del sur de Culiacán, con una inversión superior a 38 millones de pesos


¿Quieres resumir esta nota?
Culiacán, Sinaloa. - Lo que antes era un camino de lodo cada época de lluvias, pendientes difíciles y hasta bolsas en los zapatos para poder salir de casa, hoy se ha convertido en una nueva oportunidad para avanzar con dignidad. En el sur de Culiacán, las familias comienzan a escribir una historia distinta, donde caminar ya no es un reto, sino parte de una vida más tranquila.

Las vialidades pavimentadas conectan hogares y acercan nuevas oportunidades
Con una inversión superior a los 38 millones de pesos, el alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil encabezó la entrega de 12 calles pavimentadas y el arranque de nuevas obras en las colonias Adolfo López Mateos y Francisco Labastida Ochoa, atendiendo una de las necesidades más sentidas por la comunidad.
En la colonia Adolfo López Mateos, se entregaron importantes tramos de las calles Carlos María Esquerro y Alfonso G. Calderón, con una inversión de 9.2 millones de pesos. Además, se inició la pavimentación de las calles Lilas y Segunda, obras que representan 7.3 millones de pesos y que por años fueron una petición constante de los vecinos.
Más tarde, en la colonia Francisco Labastida Ochoa, se entregaron ocho vialidades que hoy facilitan la movilidad de cientos de familias, con una inversión cercana a los 21.5 millones de pesos. Calles que antes eran sinónimo de dificultad, hoy conectan hogares, escuelas y trabajos, haciendo más llevadero el día a día.

Durante el recorrido, el alcalde destacó que estas acciones responden directamente a las necesidades de la ciudadanía y forman parte de un avance sostenido en infraestructura urbana.
Señaló que, hasta el momento, se han invertido más de mil millones de pesos en pavimentación, con 404 calles atendidas en la actual administración, priorizando zonas con mayor rezago.
Pero más allá de las cifras, el verdadero cambio se refleja en las voces de quienes hoy viven esta transformación.
Don Alberto, vecino beneficiado, lo resume con sencillez y emoción: antes, salir de casa significaba enfrentarse al lodo, improvisar con bolsas en los zapatos y caminar con dificultad para alcanzar el transporte. Hoy, gracias al pavimento hidráulico, ese problema quedó atrás.

En las calles Lilas y Segunda, el sentimiento es compartido. Para muchas familias, esta obra representa un anhelo cumplido después de más de 30 años de espera, un sueño que hoy se vuelve realidad.
Ahora, las calles no solo son de concreto, son caminos de oportunidad. Son trayectos más seguros, menos complicaciones en temporada de lluvias y una mejor calidad de vida que se construye paso a paso.
En colonias como López Mateos y Labastida Ochoa, el cambio ya no es promesa. Es una realidad que se vive todos los días, en cada paso firme, en cada salida sin temor al lodo, y en cada familia que hoy avanza con mayor esperanza.





















