Parques que cuidan a quienes cuidan
Diseñar parques inclusivos y seguros fortalece las redes de cuidado en la ciudad, mejora la convivencia comunitaria y garantiza espacios dignos tanto para quienes juegan como para quienes acompañan.


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Los parques en las ciudades son el corazón de la convivencia social. En ellos se desarrollan actividades que no solo fortalecen la relación entre vecinos, sino que también contribuyen al bienestar físico y emocional de las personas. Actividades recreativas, deportivas, sociales e incluso económicas convergen en estos espacios públicos, convirtiéndolos en piezas clave para la vida urbana.
A pesar de su gran impacto en la calidad de vida de las ciudades, muchos parques se encuentran deteriorados. En parte, esto se debe a los altos costos de mantenimiento, pero también a la pérdida de convivencia comunitaria que ha acompañado el crecimiento de nuevos barrios y la fragmentación de la vida en las ciudades.
Los parques como espacios de cuidado y convivencia comunitaria
Hablar de parques que cuidan a quienes cuidan implica reconocer las necesidades de las personas usuarias y, en particular, de quienes realizan tareas de cuidado. Este enfoque busca visibilizar la experiencia de madres, padres, abuelos, familiares o acompañantes que acuden a estos espacios junto con niñas, niños o personas dependientes.
Un parque cumple múltiples funciones dentro de la ciudad. Además de mejorar el entorno urbano y aportar valor social al espacio público, es un lugar donde se desarrollan actividades recreativas, comunitarias y culturales.
Sin embargo, uno de los factores más importantes para que estas actividades ocurran es la seguridad. Cuando un parque no es percibido como seguro, su uso disminuye y la vida comunitaria que podría generarse en él se debilita.
Con frecuencia, los parques se diseñan pensando únicamente en el juego infantil, mientras que las personas acompañantes quedan relegadas a un papel como solo esperar de pie, sentarse en bancas incómodas o permanecer largos periodos bajo el sol. Este tipo de diseño ignora que el parque también es un espacio de encuentro y descanso para quienes cuidan.
Accesibilidad y seguridad: claves en el diseño de parques
Diseñar parques para todas las personas significa incorporar elementos que permitan una estancia cómoda, accesible y segura para todas las personas. Puntos importantes que debería tener un parque para cuidar a todas las personas:
- Accesibilidad universal: Senderos amplios y continuos que permitan el paso de carriolas, sillas de ruedas y personas con movilidad reducida.
- Espacios cómodos para acompañantes: Bancas, sombra y áreas de descanso que permitan una estancia cómoda para quienes acompañan.
- Seguridad e iluminación: Buena visibilidad e iluminación para que el parque sea seguro y pueda usarse durante más horas del día.
- Conexiones seguras al parque: Banquetas accesibles y cruces peatonales seguros que faciliten llegar caminando o en bicicleta.
- Espacios para todas las edades: Áreas que permitan la convivencia entre niñas, niños, jóvenes, personas adultas y mayores.
- Servicios básicos: Bebederos, baños, basureros y espacios para mascotas que mejoren la experiencia de uso.
- Árboles y vegetación: Sombra natural y contacto con la naturaleza que favorezcan el bienestar y el confort en el espacio público.
Es importante considerar que muchas personas acuden acompañadas no solo de niñas y niños, sino también de mascotas o de personas mayores. Diseñar pensando en estas diversas formas de uso permite que el parque funcione como un verdadero espacio de cuidado colectivo.
Cuando un parque es cómodo y seguro para quienes acompañan, también se fortalece su uso. Esto genera mayor presencia de personas, aumenta la vigilancia natural y contribuye a que el espacio público se mantenga activo, seguro y vivo.
Autora: Anel Mejía. Auxiliar de proyectos en Mapasin. Licenciada en Diseño Urbano y del Paisaje por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Diplomado Internacional de Movilidad Urbana por la Universidad de Guadalajara.









