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Penales de Sinaloa, cárceles de jóvenes

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), “cada dólar invertido en programas de desarrollo de la primera infancia y prevención de la violencia juvenil ahorra hasta 7 dólares en gastos futuros de seguridad, juicios y prisiones”

23 junio, 2026
Interior del Centro de Internamiento para Adolescentes. Atender factores de riesgo desde múltiples frentes antes de que el delito ocurra
Interior del Centro de Internamiento para Adolescentes. Atender factores de riesgo desde múltiples frentes antes de que el delito ocurra

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En el estado de Sinaloa existen cuatro penales, Goros II ubicado en Los Mochis, Región el Évora en Angostura, Aguaruto en esta ciudad capital y el Castillo en el puerto de Mazatlán, todos cuentan con una población penitenciaria de aproximadamente cinco mil reos.

Del total de reos recluidos en los penales, la cantidad más importante la constituyen jóvenes que los podemos dividir en varios rangos, de 18 a 29 años hay 1,596 internos, de 30 a 39 años hay 1,603, de 40 a 49 años 930 y por último los adultos de 50 a más de 80 años hay 846 reclusos.

Es decir, la población más alta es de 18 a 39 años, constituyen el 64% con 3,199 internos y los presos de 40 a 80 años conforman el 36% de la población penitenciaria con 1,776 internos.

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Conocer el sistema penitenciario desde una perspectiva humana, es muy positivo para las personas ajenas al tema de las cárceles que suelen ser invisibles o percibirse solo a través de la nota roja y mostrar el tema de la población juvenil los convierte de "simples cifras” en personas con potencial de retorno y reconstrucción del tejido social.

Los centros penitenciarios de Aguaruto, Goros II, El Évora y El Castillo concentran a cerca de cinco mil internos, de los cuales casi dos terceras partes son adultos jóvenes.
Los centros penitenciarios de Aguaruto, Goros II, El Évora y El Castillo concentran a cerca de cinco mil internos, de los cuales casi dos terceras partes son adultos jóvenes.

Es posible cambiar el destino de la juventud en los penales de Sinaloa con una voluntad política adecuada, una llamada a tiempo para reconstruir el tejido social.

Evitar el encarcelamiento de los jóvenes es uno de los desafíos más importantes para construir sociedades seguras y justas, la evidencia demuestra que encerrar a un adolescente no suele reformarlo; al contrario, muchas veces interrumpe su educación, lo separa de sus redes de apoyo y aumenta las probabilidades de que vuelva a reincidir.

Evitar que los jóvenes terminen en el sistema carcelario no se logra con una sola acción, sino atacando los factores de riesgo desde múltiples frentes antes de que el delito ocurra.

Estrategias efectivas para prevenir el encarcelamiento juvenil en Sinaloa

Aquí te detallo las estrategias que han demostrado mayor efectividad a nivel global, divididas en tres grandes pilares:

1. Prevención Temprana y Entorno Familiar

El primer filtro de contención ocurre en el hogar y los barrios. Las intervenciones en esta etapa buscan reducir la deserción escolar y el consumo de sustancias.

  • Programas de apoyo a la crianza: Capacitar a padres y tutores en resolución de conflictos y crianza positiva reduce drásticamente la violencia doméstica, que suele ser el detonante para que un joven busque refugio en las calles.
  • Alerta temprana en escuelas: Implementar sistemas escolares que detecten el ausentismo crónico o bajas calificaciones. Un joven que abandona la escuela tiene una probabilidad significativamente mayor de involucrarse en actividades delictivas.
  • Espacios comunitarios seguros: El deporte, el arte y la cultura rellenan el "tiempo muerto" de los jóvenes fuera del horario escolar, manteniéndolos alejados de dinámicas de pandillas.

2. Oportunidades Económicas y Mentora

Muchos jóvenes ingresan a la delincuencia por falta de alternativas viables de subsistencia o por la ausencia de referentes positivos.

  • Capacitación técnica y empleo joven: Subsidios gubernamentales o alianzas con empresas privadas para ofrecer el primer empleo formal a jóvenes en situación de vulnerabilidad.
  • Programas de mentoría: Conectar a jóvenes en riesgo con adultos de su propia comunidad que hayan superado situaciones similares. Esto cambia la percepción de su propio futuro.

3. Justicia Restaurativa y Medidas Alternativas

Cuando un joven comete un delito por primera vez, la respuesta del Estado es crucial. Meterlo a una prisión común suele funcionar como una "escuela del crimen" en lugar de un reformatorio.

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