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Para Ti

Las banquetas no desaparecen de un día para otro. Se van reduciendo poco a poco cada vez que el diseño de una calle prioriza el acceso, el estacionamiento o la circulación de los automóviles por encima del espacio destinado a las personas. Lo preocupante no es únicamente la pérdida física de la banqueta, sino la visión de ciudad que existe detrás de esas decisiones.

Una pérdida que ocurre gradualmente

Caminar es la forma más básica y universal de desplazarse, todas las personas somos peatones en algún momento de nuestra vida, por lo que las banquetas deberían diseñarse para garantizar recorridos continuos, accesibles y seguros.

Las banquetas no solo desaparecen cuando un vehículo se estaciona sobre ellas. También pierden espacio cuando:

  • Las cocheras ocupan casi todo el frente de una vivienda o un negocio.
  • Se multiplican los accesos vehiculares a los predios.
  • Las rampas invaden la franja peatonal o interrumpen el recorrido.
  • Se construyen banquetas cada vez más angostas para favorecer el espacio destinado al automóvil.

Cada una de estas decisiones deterioran la continuidad del recorrido y hace que caminar sea más difícil, incómodo e inseguro.

Las banquetes desaparecen, lo peatones padecen
Las banquetes desaparecen, lo peatones padecen

El costo de ceder espacio

La reducción de una banqueta no es solo un problema de infraestructura; también es una cuestión de equidad en el uso del espacio público. Perder unos cuantos centímetros puede transformar por completo la experiencia de quienes caminan.

Cuando una banqueta pierde espacio:

  • Caminar se vuelve incómodo.
  • Aumenta el riesgo de tener que bajar al arroyo vehicular.
  • Disminuye la accesibilidad.
  • Las personas con discapacidad encuentran más barreras.
  • Niñas, niños y personas mayores pierden autonomía.
  • Una persona adulta mayor puede perder estabilidad.
  • Una carriola o una silla de ruedas deben invadir la calle.
  • Dos personas ya no pueden caminar juntas.

Las banquetas reflejan las prioridades de una ciudad

Las banquetas cuentan la historia de cómo se ha construido una ciudad. Cada carril adicional, cada acceso vehicular y cada espacio destinado al estacionamiento son decisiones de diseño que revelan quién ha sido considerado como el usuario prioritario.

Aunque la jerarquía de la movilidad establece que el peatón debe ocupar el primer lugar, muchas ciudades siguen destinando la mayor parte del espacio al automóvil. El resultado son banquetas pequeñas, fragmentadas o en algunos casos, inexistentes, que obligan a las personas a adaptarse a un entorno que no fue pensado para ellas.

Recuperar espacio para las personas

El problema no es que existan estacionamientos o accesos vehiculares, sino cuando sus necesidades comienzan a definir el diseño de las banquetas. Recuperar el equilibrio implica reconocer que la función principal de una banqueta es permitir que las personas caminen de manera segura y cómoda.

Algunas acciones para lograrlo son:

  • Diseñar banquetas continuas, amplias y accesibles.
  • Evitar que las rampas invadan la franja peatonal.
  • Diseñar cocheras que respeten el espacio para caminar.
  • Incorporar elementos de protección en la banqueta cuando sea necesario.
  • Priorizar al peatón en todas las decisiones relacionadas con el diseño de las calles.

Una banqueta nunca es solo una franja de concreto.

La banqueta es el espacio que permite a las personas desplazarse, convivir y ejercer su derecho a la ciudad. Cada centímetro que se pierde en favor del automóvil representa una decisión sobre quién puede moverse con seguridad y quién debe adaptarse a las dificultades del entorno.

Recuperar las banquetas no consiste únicamente en ampliar su ancho, sino en devolverles su función original: ser un espacio pensado para las personas. Porque la calidad de una ciudad no se mide por la facilidad con la que circulan los vehículos, sino por la libertad y la seguridad con la que cualquier persona puede caminar por ella.

Autora: Anel Mejía. Auxiliar de proyectos en Mapasin.

Preguntas y respuestas
Anel Mejía
Anel Mejía

Auxiliar de proyectos de Mapasin. Licenciada en Diseño Urbano y del Paisaje por la Universidad Autónoma de Sinaloa.

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