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Lo que comenzó como un curso de verano para niños, jóvenes y adultos en la plazuela de Urías, en Mazatlán, culminó en una celebración que marcó un antes y un después para la comunidad.
Bajo el liderazgo de la maestra Lupita, el grupo de danza folclórica cerró su segunda edición de verano no solo con una muestra de talento regional, sino con una nueva identidad: Jiak Jiapsa.
Este nombre, que en lengua Mayo Yoreme significa "Vida-Corazón", fue elegido por la maestra Lupita para reflejar la verdadera esencia de sus clases: un espacio donde, más allá de los pasos de baile, se cultiva la identidad cultural y el amor por las tradiciones mexicanas. 
El evento de clausura no solo permitió a los bailarines demostrar lo aprendido sobre las danzas de diversos estados del país, sino que se convirtió en una muestra del tejido social que la profesora ha construido durante años.
El ambiente estuvo marcado por la emotividad: madres, padres y abuelos llenaron la plaza para celebrar el esfuerzo de sus seres queridos. La presencia de invitados especiales, quienes entregaron reconocimientos a los participantes, subrayó la importancia de estos proyectos comunitarios para el desarrollo cultural de la región sur de Mazatlán.
Jiak Jiapsa deja de ser solo un grupo de danza para convertirse en un símbolo de orgullo. Esta iniciativa demuestra que cuando se brindan espacios para la expresión artística y el aprendizaje, se fortalece la convivencia, se rescata la historia y se le da, literalmente, "vida y corazón" al futuro de la comunidad. 
El sentir de los bailarines
Antes de salir al escenario los bailarines disfrutaron con sus familias de una kermés organizada para continuar recaudando recursos que les permitirán comprar vestuario, pero esta vez también hubo otro objetivo: ayudar a quienes perdieron sus pertenencias debido a las inundaciones recientes en Urías.
El ambiente era de emoción y solidaridad. Mientras la comunidad se volcaba a comprar todos los antojitos que se ofrecían en la plazuela, las integrantes del grupo de danza se preparaban para mostrar su arte a sus seres queridos. 
En una breve plática con Tus Buenas Noticias, niñas y jóvenes aseguraron estar muy contentas de participar en el grupo de danza de la maestra Lupita, donde pueden expresarse, divertirse y relacionarse con muchas otras niñas de su comunidad.
Flor, Valeria, Daniela y Mía aseguraron que el baile ha logrado cambiar su vida.
“Yo con la maestra Lupita llevo más de 10 años bailando, yo era una persona muy tímida que no me podía expresar, gracias a la danza he aprendido mucho y ahora soy mucho más sociable”, asegura Flor, estudiante universitaria.
El grupo Jiak Jiapsa también es inclusivo, María Guadalupe y Zulema, mamá y abuela respectivamente de niñas con discapacidad, que bailan con la maestra Lupita, platican su experiencia con agradecimiento. 
“Le ha servido mucho bailar era una niña muy cohibida, no tenía confianza con otros compañeros por su discapacidad intelectual, yo pensé que no iba a querer bailar, pero sí, la ha servido mucho”. “Mi niña tiene problema motriz, desde que viene a la danza tiene más movilidad en sus piernas y las compañeras le dan mucha confianza, la animan. Ella no brincaba ni corría, ahora ya lo hace, le ha servido mucho, se ve el avance”.
Al salir al escenario bailarinas y bailarines, sin importar edad o condición física logran transmitir su magia. El grupo de la maestra Lupita demuestra en cada presentación, que su esencia es como lo dice su nombre “Corazón que baila, corazón lleno de vida”.



















