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Angostura, Sinaloa.- En una comunidad pesquera, donde la vida cotidiana se construye entre familias, trabajo y relaciones que perduran por generaciones, aprender a resolver las diferencias también puede convertirse en una forma de fortalecer el futuro.
Con esa mirada, 20 habitantes de Playa Colorada, Angostura, iniciaron este jueves una nueva generación de las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE), un proceso impulsado por Sociedad en Acción de Sinaloa (SUCEDE) para brindar herramientas que permitan transformar conflictos, sanar heridas y recuperar la confianza.

La iniciativa llega a esta comunidad de Bahía Santa María después de la experiencia desarrollada en La Reforma, donde cinco generaciones ya han concluido este proceso de formación y reflexión.
Sanar las relaciones también es restaurar la comunidad
Para SUCEDE, la restauración comunitaria no se limita a los aspectos ambientales o económicos. También implica atender los vínculos entre las personas, porque de ellos depende buena parte de la manera en que una comunidad enfrenta sus diferencias y construye acuerdos.
“La restauración de una comunidad también pasa por restaurar la manera en que nos relacionamos quienes vivimos en ella”, señaló Isabel Mendoza Camacho, directora de SUCEDE AC.
ESPERE es un proceso vivencial y participativo en el que las personas reconocen sus propias heridas, reflexionan sobre los efectos de los conflictos y adquieren herramientas para avanzar hacia la reconciliación.
La apuesta es que ese aprendizaje no permanezca dentro del taller, sino que pueda llegar a las familias, los espacios de trabajo y otros ámbitos de la vida comunitaria.

Una experiencia que busca multiplicarse
La experiencia de La Reforma ha mostrado para SUCEDE el valor de abrir estos espacios dentro de las comunidades pesqueras y, especialmente, de formar personas capaces de convertirse en agentes de transformación.
“Cada generación que inicia representa una oportunidad para hacer las cosas de una manera diferente”, expresó Mendoza Camacho.
Con Playa Colorada, el proceso suma una nueva comunidad a esta experiencia en Bahía Santa María. Son 20 personas que comienzan un recorrido basado en el diálogo, el respeto, el perdón y la reconciliación, con la posibilidad de que sus aprendizajes se multipliquen en su entorno.
Más que resolver de un día para otro las diferencias de una comunidad, ESPERE propone algo más gradual: aprender nuevas maneras de relacionarse para que, con el tiempo, esas formas de convivencia puedan convertirse también en parte de la vida cotidiana.














