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Para Ti

Culiacán, Sinaloa.- Después de meses de estiaje, las lluvias cambian el rostro de Culiacán. El verde aparece en calles, parques, jardines, cerros y en las riberas de sus tres ríos, mientras una extraordinaria cadena de vida vuelve a activarse. La naturaleza no solo transforma el paisaje: también puede convertirse en un refugio para el bienestar humano.

Cuando llega la lluvia, la ciudad vuelve a respirar. Culiacán cambia con el agua. Lo que durante los meses secos el entorno de la baja espinosa luce áspero, reseco, sin hojas y dominado por los tonos ocres, pero con las lluvias adquiere distintas tonalidades de verde.

Las plantas reverdecen, aparecen flores, regresan los insectos y las aves encuentran alimento. En las riberas de los ríos Humaya, Tamazula y Culiacán, la humedad reactiva una vegetación que sirve de refugio y alimento para numerosas especies.

El fenómeno se extiende por Sinaloa, donde más de la mitad de su territorio está conformado por lomeríos y montañas que, durante la temporada de lluvias, se cubren nuevamente de vegetación y un extraordinario verdor. Es un espectáculo natural que ocurre frente a nuestros ojos, aunque muchas veces la rutina nos impide detenernos a observarlo.

Beneficios de caminar en espacios naturales para el bienestar

En momentos de preocupación, estrés y tensión social, volver a los espacios naturales puede representar una oportunidad para hacer una pausa. ¿Cuándo fue la última vez que recorriste a pie los aproximadamente 12 kilómetros del Parque Las Riberas? Bajo sus túneles de árboles, junto a los ríos, existe un ecosistema donde conviven insectos, pastizales, plantas vasculares, selva subtropical, mamíferos, reptiles y aves.

El Parque Las Riberas de Culiacán ofrece espacios para caminar y reencontrarse con la naturaleza. Foto Lino Ceballos
El Parque Las Riberas de Culiacán ofrece espacios para caminar y reencontrarse con la naturaleza. Foto Lino Ceballos

Caminar, observar las hojas, escuchar a las aves, contemplar el movimiento del agua o simplemente sentarse bajo un árbol, son actividades sencillas que pueden ayudarnos a desconectarnos por un momento de las preocupaciones cotidianas.

La evidencia científica respalda parte de esta percepción. De acuerdo con una publicación de la Canadian Psychological Association, la exposición a la naturaleza se ha relacionado con beneficios en la atención, el estado de ánimo, la autorregulación, el estrés y la conexión social.

  • La naturaleza puede ayudar a restaurar la atención y la concentración (Mason et al., 2022), mientras que también se ha observado una reducción de síntomas asociados con el TDAH (Faber Taylor y Kuo, 2009).
  • En materia de estado de ánimo, investigaciones citadas por la asociación señalan que la naturaleza puede contribuir a que las personas se sientan más felices (Neill et al., 2019) y existe evidencia sobre posibles mejoras en síntomas de depresión (Berman et al., 2012).
  • También se han documentado efectos relacionados con la autorregulación, el estrés y la relajación (Beute y de Kort, 2014; Weeland et al., 2019; Shuda et al., 2020), además de una mayor generosidad, cooperación y conexión social (Arbuthnott, 2023; Weinstein et al., 2009).

    Las riberas de los ríos Humaya, Tamazula y Culiacán recuperan su vegetación durante la temporada de lluvias. Foto Lino Ceballos
    Las riberas de los ríos Humaya, Tamazula y Culiacán recuperan su vegetación durante la temporada de lluvias. Foto Lino Ceballos

Los peces también saben que juntos es mejor

Uno de los estudios más citados en este campo fue realizado en Japón por Lee, J. et al. (2013). Los investigadores compararon a personas que caminaron durante el mismo tiempo y con una dificultad similar, pero en dos escenarios diferentes: un bosque y un entorno urbano.

Después de los recorridos se midieron variables como frecuencia cardíaca y presión arterial, además del estado de ánimo y los niveles de estrés mediante cuestionarios.

Los resultados mostraron que quienes caminaron por el bosque presentaron una frecuencia cardíaca significativamente menor y reportaron mejor estado de ánimo y menor ansiedad que quienes caminaron en el entorno urbano.

Las lluvias en Culiacán activan una cadena de vida en la que participan plantas, insectos, aves y otros animales. Foto Lino Ceballos
Las lluvias en Culiacán activan una cadena de vida en la que participan plantas, insectos, aves y otros animales. Foto Lino Ceballos

Los investigadores concluyeron que los resultados sugerían un efecto beneficioso de la naturaleza sobre la reducción del estrés que iba más allá de los efectos del ejercicio realizado.

No se trata de pensar que una caminata resolverá por sí sola los problemas de una persona o de una comunidad. Pero sí de reconocer que los espacios naturales pueden ofrecernos condiciones favorables para hacer una pausa, respirar y recuperar energía.

Las lluvias también transforman los ríos. En los tres ríos de Culiacán, las primeras precipitaciones de la temporada pueden incrementar temporalmente la turbidez del agua debido a las partículas en suspensión.

Este cambio modifica las condiciones en las que viven los peces. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Bristol encontró que, ante condiciones de mayor turbidez, los peces pueden volverse más sociables: nadan más juntos y coordinan mejor sus movimientos.

La explicación está relacionada con una especie de compensación sensorial. Al disminuir la visibilidad, los peces tienen más dificultades para detectar tanto a sus compañeros como a posibles depredadores. Ante esa limitación, modifican su comportamiento colectivo para mantenerse coordinados.

Los ríos de Culiacán reciben las corrientes de agua que generan turbiedad en sus cauces, pero las nuevas corrientes le dan transparencia. Foto Lino Ceballos
Los ríos de Culiacán reciben las corrientes de agua que generan turbiedad en sus cauces, pero las nuevas corrientes le dan transparencia. Foto Lino Ceballos

La naturaleza ofrece así una metáfora poderosa para los tiempos difíciles: cuando la visibilidad disminuye, permanecer cerca de los demás puede ser una estrategia de protección.

Volver a encontrarnos en los espacios públicos

En Sinaloa también necesitamos recuperar la capacidad de encontrarnos. Salir a caminar, acudir a un parque, recorrer las riberas, convivir con la familia, practicar deporte o simplemente sentarse a observar cómo cambia el paisaje después de la lluvia son pequeñas acciones que ayudan a recuperar el vínculo con nuestro entorno.

Quizá podamos aprender algo de los peces: cuando el agua se vuelve turbia, no se dispersan; se acercan, coordinan sus movimientos y encuentran nuevas formas de avanzar juntos. Las aguas de nuestros ríos volverán a aclararse con el paso de las corrientes.

Y las dificultades sociales también pueden transformarse cuando una comunidad recupera sus espacios, fortalece sus vínculos y encuentra nuevas formas de organizarse y convivir.

Después de la lluvia, Culiacán y Sinaloa florecen. Date la oportunidad de tener también un reverdecimiento del alma.

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Juan Francisco Sotomayor
Juan Francisco Sotomayor

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Periodista de Sinaloa, México, con énfasis en Periodismo Constructivo, ganador de diversos reconocimientos, entre ellos: Premio Estatal de Periodismo Sinaloa, 1996, 1998, 2000, 2001, 2002, 2003; Premio Nacional “Reconocimiento a la Conservación de la Naturaleza 2012”, CONANP; y Premio Lince Profesionista del Año 2018, por la Universidad Autónoma de Occidente.

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