¿Quieres resumir esta nota?
Durante las décadas de 1970 y 1980, el crecimiento poblacional de Mazatlán puso a prueba la capacidad del sistema de agua potable. La expansión hacia Flores Magón, el Infonavit El Conchi y Lomas del Ébano generó una demanda que las redes existentes ya no podían atender con regularidad.
En ese contexto, el tanque elevado del Infonavit El Conchi se convirtió en una solución para abastecer a las familias que llegaron a poblar el sector norte de la ciudad.
De acuerdo con información de la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Mazatlán (Jumapam), la estructura fue instalada en 1987 por el Infonavit, como parte de la construcción del fraccionamiento.
La infraestructura permitía almacenar agua durante la noche y distribuirla durante el día mediante gravedad, una alternativa necesaria en una época en la que la presión de las redes no era suficiente para garantizar el servicio cotidiano. 
“En los 70 y 80 estuvo complicadísimo el tema de la distribución de agua, sobre todo para aquellas zonas en crecimiento que no eran parte de la red original”, explicó el cronista de la ciudad, Enrique Vega Ayala.
Antes de contar con este tipo de soluciones, muchas familias esperaban durante la noche para captar agua. Por ello, numerosas viviendas tenían cisternas, aljibes o tinacos, aunque estos últimos no siempre se llenaban debido a la baja presión.
Infraestructura que acompañó el crecimiento urbano
El tanque de El Conchi formó parte de un sistema de abastecimiento que, en aquellos años, dependía principalmente de la batería de pozos del río Presidio, por lo que los tanques elevados ayudaban a almacenar el agua y reducir el impacto de posibles fallas en la conducción. 
Aunque actualmente se encuentra fuera de servicio, el tanque permanece como un testigo de la transformación urbana de Mazatlán. Según Jumapam, no ha sido retirado debido a asuntos jurídicos.
Su presencia recuerda una etapa en la que garantizar agua potable exigía soluciones locales para acompañar el crecimiento de la ciudad.
Hoy, mientras Mazatlán amplía sus redes de agua potable y alcantarillado, el tanque de El Conchi representa el paso de aquellos primeros esquemas de distribución hacia un sistema más amplio y moderno, construido para atender las necesidades de una población que continúa creciendo.













