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La infertilidad no es responsabilidad exclusiva de la mujer ni una situación que deba enfrentarse en silencio.
Puede relacionarse con factores de salud de cualquiera de los integrantes de la pareja y, como explica el Dr. Miguel Enrique Garza, especialista en biología de la reproducción, requiere una evaluación conjunta para entender qué está ocurriendo y definir los siguientes pasos.
La Organización Mundial de la Salud considera infertilidad la falta de embarazo después de 12 meses de relaciones sexuales regulares sin métodos anticonceptivos.
Sin embargo, si existe una enfermedad o condición conocida que pueda afectar la fertilidad, la recomendación es buscar atención después de seis meses. 
“Cuando hacemos una evaluación de la infertilidad, es una evaluación de la pareja infértil”, señala Garza, líder médico del Instituto Ingenes en Mazatlán.
La consulta especializada permite revisar distintos factores, entre ellos la edad, los antecedentes médicos, los ciclos menstruales y la salud reproductiva de ambos.
En las mujeres, la cantidad y calidad de los óvulos disminuyen con la edad, especialmente después de los 35 años. También pueden influir condiciones como la endometriosis, que puede causar dolor menstrual intenso o dolor durante las relaciones sexuales, y afectar la ovulación, la fecundación o la implantación.
En los hombres, la concentración, movilidad y calidad de los espermatozoides son parte de la evaluación. El médico advierte que el estilo de vida y algunas enfermedades también pueden influir en la salud reproductiva masculina. Por eso, recomienda que ambos integrantes acudan a consulta: identificar la causa evita atribuir el problema a una sola persona y permite orientar el tratamiento. 
Un diagnóstico para elegir el camino adecuado
Las opciones dependen de los resultados de la evaluación. En algunos casos, pueden indicarse cambios en hábitos o medicamentos para favorecer la ovulación y programar las relaciones sexuales.
También existen tratamientos como la inseminación y la fertilización in vitro, pero no son adecuados para todas las parejas ni ofrecen las mismas probabilidades de éxito. La decisión debe tomarse con información clara y según las necesidades de cada caso.
La consulta también puede ayudar a establecer expectativas realistas. Garza explica que factores como la edad, la calidad de los óvulos y los espermatozoides, y la respuesta al tratamiento influyen en las posibilidades de embarazo. 
Contar con la guía de un especialista permite conocer qué alternativas existen, qué implica cada una y cuándo conviene reevaluar el plan.
El proceso puede representar un desgaste físico, emocional y económico. La espera y la incertidumbre pueden ser difíciles, y los comentarios de familiares o conocidos pueden aumentar la presión.
“La infertilidad es un duelo”, afirma Garza, al describir la pérdida de expectativas que algunas personas experimentan. Por ello, el acompañamiento emocional, el apoyo de la pareja y una red cercana también forman parte del cuidado.
Buscar ayuda profesional no garantiza un resultado específico, pero sí permite comprender mejor la situación y tomar decisiones con orientación médica, en lugar de cargar con culpas o seguir recomendaciones sin sustento.
En palabras del especialista, “los dos son parte del problema o solución”. La atención oportuna puede ayudar a que la pareja atraviese la búsqueda con más información, apoyo y un plan adecuado.













