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María Félix estaba acostumbrada a que los hombres quedaran fascinados con ella. Su belleza, personalidad y enorme fama la convirtieron en una de las mujeres más admiradas de la Época de Oro del cine mexicano, pero hubo una ocasión en la que fue ella quien tomó la iniciativa y recibió una respuesta que probablemente pocos se habrían atrevido a darle.
¿Quién rechazó a María Félix?
El único hombre que rechazó a María Félix fue Renato Leduc, poeta, periodista y escritor mexicano conocido por su carácter irreverente y su particular sentido del humor.
La relación entre Félix y Leduc comenzó gracias a Agustín Lara. Durante el matrimonio de la actriz con el compositor, el Flaco de Oro presentó a su esposa con el escritor, quien terminó convirtiéndose en una persona muy cercana a ella.
A diferencia de otros hombres que formaron parte de la vida de La Doña, Leduc no parecía impresionado por su fama. María lo admiraba precisamente por eso: lo consideraba una persona auténtica, concentrada en su trabajo y ajena a la necesidad de presumir frente a ella.
Después del divorcio de Félix y Lara, la relación entre la actriz y el poeta adquirió una cercanía todavía mayor. Sin embargo, ella sostenía que se trataba principalmente de una relación fraternal.

Hasta que un día, mientras ambos comían tacos, María decidió plantearle una idea que cambiaría la naturaleza de aquella amistad. “¿Por qué no te casas conmigo? Al fin que tú no estás casado con nadie”, le preguntó.
La respuesta de Renato Leduc fue tan directa como sarcástica: “Yo estoy contento de ser el señor Leduc, ¿por qué voy a ser el señor Félix?”
El escritor incluso remató su negativa diciéndole que ella debía casarse con alguien como Stalin, fiel a su particular humor.

¿Por qué rechazó a La Doña?
La negativa del poeta no habría tenido que ver con falta de admiración hacia María Félix. De acuerdo con el relato de la propia actriz, Leduc era un hombre que valoraba profundamente su independencia y su identidad como escritor.
El poeta también le habría explicado que era pobre y que no estaba cerca de ella por su dinero. Sabía que, si se casaba con María Félix, su propia fama como escritor podía quedar eclipsada por la de su esposa. En otras palabras, no quería convertirse en “el esposo de María Félix”.

Para La Doña, aquello hizo todavía más particular la historia. Mientras muchos hombres podían sentirse atraídos por su belleza, fama o fortuna, Renato Leduc parecía interesado en conservar algo que para él tenía un valor mayor: seguir siendo simplemente Renato Leduc.
Esta anécdota quedó como uno de los episodios más curiosos de la vida sentimental de María Félix y también como una muestra del carácter del escritor, quien tuvo la osadía de rechazar a una de las mujeres más famosas de la Época de Oro del cine mexicano sin renunciar a su peculiar sentido del humor.













