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La historia de amor de Antonio Aguilar y Flor Silvestre es una de las más entrañables en el mundo del espectáculo y la música regional mexicana. Y una de las huellas que dejó su amor fue la hacienda "El Soyate", que se mantiene como parte de la dinastía Aguilar.
La historia de amor detrás de El Soyate
Ubicado en el municipio de Villanueva, Zacatecas, el rancho y hacienda El Soyate fue construido a partir de 1970, como una declaración de amor y regalo de Antonio Aguilar para Flor Silvestre. Para esto, el charro de México planificó meticulosamente el diseño de la propiedad y supervisó de cerca su construcción.
La propiedad cuenta con el estilo de una hacienda tradicional mexicana, con muros de ladrillo expuesto, corredores amplios con arcos coloniales, fuentes centrales y patios abiertos.
La Reina de la Canción Mexicana llegó a relatar que su esposo construyó El Soyate con cada detalle pensado por completo para ella, por lo que afirmaba poéticamente que "cada ladrillo era una canción" que él le dedicaba.

Con el paso de los años, la hacienda fue sometida a algunas modificaciones para modernizarla, por lo que agregaron lagunas artificiales, establos, pozos de agua propios, caminos de terracería internos y territorios extensos dedicados a la agricultura y la ganadería.
El Soyate también fue el lugar donde la pareja de artistas celebró su boda por el civil el 29 de octubre de 1959. Y como fruto de ese matrimonio, nacieron sus hijos Antonio Jr. y Pepe Aguilar, dando origen a la famosa Dinastía Aguilar.

¿Qué pasa con El Soyate actualmente?
A pesar de que Antonio Aguilar y Flor Silvestre han fallecido desde hace algunos años, actualmente El Soyate se mantiene como punto clave del patrimonio de la dinastía Aguilar. No ha sido vendida ni abandonada, sino que se mantiene activa y resguardada, bajo la dirección de Pepe Aguilar.
Además de ser punto de reunión con sus hijos Ángela Aguilar y Leonardo Aguilar, la propiedad mantiene intactos varios objetos que dan muestra de su historia, como muebles antiguos, fotografías, premios y hasta la colección de carretas y autos de El Charro de México.

En sus instalaciones se siguen realizando actividades agropecuarias y de charrería, como cría de ganado, y entrenamiento de caballos charros, además de ser la base para el equipo oficial de charrería Rancho El Soyate, que compite y ha resultado campeón en torneos nacionales de alto rendimiento.
Dentro de los terrenos del rancho El Soyate, en la cima del cerro San Cayetano, se encuentra la capilla que resguarda los restos de Antonio Aguilar y Flor Silvestre. Aunque se trata de un área estrictamente privada, la familia permite el acceso controlado a fans y visitantes que acuden al sitio a rendir homenaje y dejar flores en las tumbas de los artistas.

El futuro para esta propiedad ya está planeado, pues Pepe Aguilar ha anunciado oficialmente que su última voluntad para la hacienda El Soyate es convertirla por completo en un museo público, por lo que las puertas de la casa estarán abiertas para que todo el mundo pueda ser testigo del legado de la dinastía Aguilar y la historia de amor que marcó su origen.













