¿Quieres resumir esta nota?
Durante varios años, ser expresidente de México no significaba únicamente haber ocupado el cargo más importante del país. Al terminar el sexenio, los exmandatarios también podían conservar una serie de beneficios financiados con recursos públicos, entre ellos una pensión vitalicia y personal de apoyo.
Uno de los últimos beneficiarios de este esquema fue Vicente Fox, quien dejó la presidencia en 2006. Sin embargo, este beneficio llegó a su fin con la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al gobierno federal, quien convirtió la eliminación de las pensiones para expresidentes en una de sus principales medidas de austeridad.
¿Cuánto recibía Fox de pensión?
La pensión que recibía directamente Vicente Fox rondaba los 205 mil pesos mensuales. Pero esa cantidad representaba solamente una parte de los recursos destinados al expresidente.
El esquema contemplaba además seguros de vida y de gastos médicos mayores, aguinaldo, gratificación de fin de año y recursos para cubrir los salarios de personal dedicado a labores de apoyo y seguridad.
Al considerar todos estos conceptos, el costo que representaba mantener este beneficio para el erario público podía acercarse a los 48.9 millones de pesos anuales.
Es decir, el gasto público no se limitaba al depósito mensual que recibía Fox. Una parte importante correspondía a los servicios y recursos adicionales que se mantenían después de que el mandatario dejaba el cargo.

La llegada de AMLO y el fin de las pensiones
La situación cambió en diciembre de 2018, cuando el gobierno de Andrés Manuel López Obrador eliminó formalmente las pensiones que recibían los expresidentes de México.
La medida formaba parte de la llamada política de austeridad republicana impulsada por el nuevo gobierno y buscaba reducir los privilegios asociados con los altos cargos públicos.
Vicente Fox fue uno de los expresidentes que manifestó públicamente su desacuerdo. El exmandatario aseguró que la decisión también implicó perder personal de apoyo y otros recursos con los que había contado durante los años posteriores a su administración.

Tras la eliminación de la pensión, Fox también ha hablado de la necesidad de continuar trabajando para generar ingresos y sostener las fundaciones que mantiene junto con su esposa.
Con la desaparición de este esquema, los expresidentes dejaron de recibir la pensión vitalicia financiada directamente con recursos públicos. Así terminó un beneficio que durante décadas había representado un gasto considerable para el gobierno federal.













