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Hay peticiones que parecen pequeñas en una lista de servicios y, sin embargo, cambian la rutina completa de una persona. La del joven Luis Roberto, en el Limón de los Ramos era una de ellas: una silla de ruedas.
Sueño hecho realidad
Lo pidió durante la Jornada de Salud y Servicios que el pasado 2 de octubre se realizó en El Limón de los Ramos. Antes de cerrar el mismo mes, el equipo regresó a la comunidad para llevarle la respuesta en persona.
Para quien no puede desplazarse, la silla de ruedas no es un accesorio. Es la posibilidad de salir al patio sin esperar a que alguien tenga manos libres, de sentarse a la mesa con la familia, ir a una consulta sin depender que lo carguen. Son gestos cotidianos que suelen pasar inadvertidos hasta que faltan.
Más que sólo una silla
Con la silla, Luis Roberto gana movilidad, pero también algo más difícil de medir: autonomía. Y quienes lo rodean ganan tranquilidad, porque cada traslado deja de ser un esfuerzo que se planea con días de anticipación y se vuelve parte normal del día.
Para Luis Roberto, el cambio empieza con lo más simple: moverse de un cuarto a otro, salir a la calle a ver pasar el día, recibir a quien llega de visita sin quedarse atrás.
Respuesta a una necesidad
La visita también deja claro que el seguimiento importa. Una jornada de salud termina al caer la tarde, pero las necesidades de las personas siguen al día siguiente. Volver a la comunidad, cumplir con lo solicitado y mirar a la cara a quien lo pidió es lo que convierte un evento en un compromiso.
Este apoyo fue posible gracias a la presidenta municipal de Culiacán, Ana Miriam Ramos Villarreal, y al DIF Culiacán, con el respaldo del Lic. Juan Pimentel. También participó la síndica municipal de El Tamarindo, profesora Juanita Velázquez, y se agradece a las autoridades, instituciones y personas que hicieron posible la jornada del 2 de octubre.









