Así eliminaron 7 capas de grafiti con láser en la Basílica de la Soledad
Después de casi un año de intervención técnica, la Basílica de la Soledad en Oaxaca vuelve a lucir limpia y dignificada, gracias a un proceso pionero que combinó limpieza especializada y tecnología láser de alta precisión.

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Oaxaca.- Los muros perimetrales y la barda atrial de la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad recuperaron su característico tono verde tras 10 meses de intervención coordinada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La superficie intervenida abarcó aproximadamente 400 metros cuadrados, siendo el tramo exterior que colinda con la avenida Independencia el más afectado por la acumulación de entre cinco y siete capas de pintura vinílica.
El templo, considerado uno de los más importantes de la capital oaxaqueña, se ubica en el corazón del Centro Histórico y conecta directamente con el tradicional Jardín Sócrates, espacio emblemático de la vida social y cultural de la ciudad.
Tecnología láser para eliminar grafitis sin dañar la cantera
Por primera vez en Oaxaca, especialistas aplicaron tecnología láser para retirar grafitis en un inmueble histórico. El procedimiento permitió eliminar las pintas directamente de los sillares de cantera sin provocar daños estructurales.
Las restauradoras detallaron que se utilizó un equipo láser de 100 vatios, ajustando frecuencia, potencia y distancia focal según el color y el nivel de deterioro del material. Tonos como morado, verde y azul representaron mayor dificultad.
Antes del uso del láser, el proceso incluyó:
- Limpieza gruesa y fina con disolventes
- Retiro manual con bisturí y cepillos especiales
- Aplicación de vapor a presión
Esta metodología permitió retirar capas acumuladas que impedían la transpiración natural de la piedra, lo que había provocado humedad, sales y desgaste progresivo.

Protección del patrimonio histórico en Oaxaca
Como parte de la intervención, se realizó un ribeteo en las piedras más deterioradas y se aplicó una “capa de sacrificio” compuesta por cal y arena, diseñada para absorber futuras agresiones y facilitar su reemplazo sin afectar la estructura original.
El proyecto fue supervisado por especialistas del Centro INAH Oaxaca y ejecutado bajo criterios de conservación patrimonial, priorizando la protección del inmueble religioso y su valor arquitectónico.
La barda atrial, que históricamente delimitaba el espacio donde se impartía catequesis al aire libre, hoy funciona como un punto de transición entre lo religioso y la vida cotidiana del Centro Histórico.

Participación ciudadana y conservación cultural
El Centro INAH Oaxaca reconoció la colaboración de vecinos y locatarios de la zona durante el desarrollo de los trabajos, subrayando que la conservación del patrimonio requiere tanto intervención técnica como compromiso comunitario.
La restauración de la Basílica de la Soledad no solo representa la recuperación estética de un inmueble emblemático, sino también un paso firme en la protección del patrimonio cultural de Oaxaca frente al vandalismo.












