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Culiacán, Sinaloa. - Con creatividad, paciencia y entusiasmo, niñas y niños concluyeron el curso de verano “Manitas de Barro” con una muestra de sus obras en el Museo de Historia Regional de Sinaloa.

Manitas de Barro inspira a pequeños artistas en Culiacán
Entre pequeñas manos cubiertas de barro, sonrisas y mucha imaginación, niñas y niños descubrieron durante cinco días que la creatividad también puede moldearse con las manos.
El curso de verano “Manitas de Barro”, impartido por la maestra y artista visual Isabel Ortiz, llegó a su cierre con una emotiva muestra de trabajos realizados por los pequeños participantes, quienes durante la semana del 10 al 14 de agosto aprendieron a transformar una sencilla porción de barro en piezas llenas de personalidad.
Vasijas, catarinas, tortugas y diversas figurillas fueron algunas de las creaciones que los pequeños elaboraron durante el curso.

Cada pieza reflejó no solo lo aprendido, sino también la imaginación y el entusiasmo con el que cada participante asumió el reto de darle forma a sus ideas.
Durante las sesiones, los niños trabajaron con concentración y paciencia, cuidando cada detalle mientras descubrían que crear con barro requiere tiempo, dedicación y confianza en las propias capacidades.
Poco a poco, sus manos aprendieron a dominar el material y a convertirlo en aquello que primero habían imaginado.
El resultado pudo apreciarse en la muestra final, donde madres, padres y familiares acompañaron con orgullo a los pequeños artistas y conocieron de cerca las obras que realizaron.

Reconocen el esfuerzo de los pequeños artistas
Como parte del cierre, el director general del Instituto Municipal de Cultura Culiacán, Adolfo Plata Guzmán, acompañado por la coordinadora del Museo, Lucía Rivas; el jefe de Formación y Capacitación, Jesús Guadalupe López; y la maestra Isabel Ortiz, entregó reconocimientos a las niñas y niños participantes.
La ceremonia estuvo llena de alegría y ternura. En los rostros de los pequeños se reflejaba la satisfacción de ver terminadas sus creaciones; en sus familias, el orgullo por acompañarlos en este proceso.
Más que aprender a modelar barro, los participantes se llevaron una experiencia que les permitió imaginar, crear, experimentar y descubrir que sus manos también pueden convertir una idea en algo tangible.

Así, “Manitas de Barro” cerró con broche de oro, dejando como recuerdo pequeñas obras de arte y, sobre todo, la certeza de que cuando se brinda a la niñez un espacio para crear, también se abren caminos para que su imaginación siga creciendo.



























