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Culiacán, Sinaloa.- Con curiosidad, creatividad y muchas ganas de aprender, más de 30 niñas, niños y jóvenes concluyeron la primera edición del campamento infantil y juvenil SINAVOLT Junior, una experiencia de dos semanas en la que la ciencia, la tecnología y el trabajo en equipo se convirtieron en protagonistas.
El cierre de actividades se llevó a cabo en las instalaciones de PrepaTec Sinaloa, donde las y los participantes recibieron sus reconocimientos y compartieron con sus familias los conocimientos que adquirieron durante este campamento, nacido gracias a la alianza entre PrepaTec Sinaloa, SUMA Sociedad Unida IAP y los integrantes del club de robótica SINAVOLT.
Más que aprender sobre robótica, el proyecto buscó acercar a niñas, niños y jóvenes al pensamiento crítico, la innovación y el aprendizaje práctico, brindándoles herramientas que contribuyan a su desarrollo y les permitan descubrir nuevas posibilidades para su futuro.

Aprender, crear y atreverse a intentar
Durante la ceremonia de clausura, la directora de PrepaTec Sinaloa, Sheyla Oroz Moreno, destacó que uno de los mayores aprendizajes del campamento fue que las y los estudiantes se sintieran capaces de enfrentar nuevos retos.
“No solo tuvieron la oportunidad de acercarse a la ciencia y la robótica, sino también de aprender a trabajar en equipo, enfrentar retos y no tener miedo a equivocarse para volver a intentarlo”, expresó.
La directora señaló que experiencias como esta pueden despertar desde temprana edad la curiosidad y la creatividad que Sinaloa necesita para seguir avanzando.
En la jornada de cierre, los más de 30 participantes de nivel básico y medio realizaron una exhibición en vivo ante sus familias, demostrando parte de lo aprendido durante las actividades.
Estudiantes de las primarias Sócrates, Niños Héroes, Antonio Orozco Coronado, Yolanda Collantes, Ignacio Zaragoza y Constitución de 1917 presentaron prototipos elaborados con tecnología Lego Mindstorms, entre ellos un sistema articulado agrícola, un prototipo autónomo de tres ruedas, un monoplaza de carreras y diferentes estructuras móviles interactivas.
Cada proyecto representó horas de aprendizaje, colaboración y también de ensayo y error, demostrando que la ciencia puede convertirse en una experiencia cercana, divertida y al alcance de todos.
Sembrar oportunidades desde la infancia
Para José Iván Velázquez Aréchiga, director general de SUMA Sociedad Unida IAP, uno de los principales valores del campamento fue reunir a estudiantes de distintos contextos y brindarles un espacio donde pudieran crear y aprender juntos.
“Nuestros jóvenes merecen mejores condiciones para que puedan florecer”, señaló.
Destacó además que la capacidad que mostraron las niñas y los niños para convivir, colaborar y construir juntos demuestra la importancia de invertir en las nuevas generaciones y acercarlas a herramientas que pueden transformar su manera de ver el mundo.
Al finalizar las actividades se realizó la entrega de constancias y la fotografía oficial, en un momento que reunió a campistas, familias, docentes y representantes de las instituciones participantes.

Con esta primera edición, las organizaciones impulsoras refrendaron la importancia de democratizar el acceso a la educación STEM, especialmente entre estudiantes de escuelas públicas, para que la ciencia y la tecnología no sean oportunidades reservadas para unos cuantos.
Acercar a las infancias al pensamiento científico, la resolución de problemas y la innovación tecnológica también significa ayudarlas a confiar en sus propias capacidades, a perder el miedo a equivocarse y a descubrir que pueden ser protagonistas en la construcción de un mejor futuro.
El presídium estuvo integrado por Daniela Franco Peñuelas, directora académica de Ciencia, Tecnología y Matemáticas; y Teresita Espinoza Pérez, coordinadora ejecutiva. También estuvieron presentes Gabriela Bon, coach de ingeniería, y Vinicio Gaxiola, coach de negocios, además de madres y padres de familia que acompañaron a las y los participantes durante este cierre.
Así, entre robots, prototipos, nuevos conocimientos y muchas sonrisas, SINAVOLT Junior cerró su primera edición dejando algo más que proyectos construidos: dejó en niñas, niños y jóvenes la inquietud de seguir preguntando, creando y descubriendo todo lo que son capaces de hacer.

Los beneficios del SINAVOLT Junior
- Acerca a la ciencia y la robótica
- Fortalece la creatividad
- Impulsa el pensamiento crítico
- Fomenta el trabajo en equipo
- Enseña a resolver problemas
- Ayuda a perder el miedo a equivocarse
- Despierta el interés por la tecnología
- Fortalece la confianza en las nuevas generaciones










