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Para Ti

En el corazón de Eldorado, existe un rincón donde la fe y la memoria colectiva se entrelazan desde hace más de un siglo: el callejón del Ánima Milagrosa, uno de los lugares más entrañables y visitados por quienes buscan consuelo, protección o el cumplimiento de una petición hecha con el corazón.

Distintas historias, una misma fe

La historia se remonta a los tiempos del Porfiriato, cuando cientos de trabajadores llegaron a la región para construir el Ferrocarril Sud-Pacífico y la línea que unía el puerto de Altata con Culiacán, entre 1905 y 1909. 

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En ese contexto de desigualdad y trabajo duro nacieron los primeros relatos sobre un alma que, por su sufrimiento, habría alcanzado la pureza necesaria para conceder favores.

La versión más difundida, recogida por la escritora Esperanza Echavarría en su libro "Eldorado, un pueblo contra su nombre", narra que una mañana de 1917 dos jóvenes amigos se encontraron en el callejón. Uno de ellos llevaba un viejo rifle; el otro, un pañuelo rojo amarrado a la cabeza, remedio común contra el dolor. 

Al querer demostrar que el arma aún funcionaba, un disparo accidental le quitó la vida al muchacho del pañuelo, justo en la frente. Desde entonces se dice que su ánima comenzó a hacer milagros.

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Pasó de un montículo de piedras a una capilla venerada 

Con el paso de los años, los vecinos adoptaron la costumbre de colocar una piedra cada vez que pasaban por el lugar, traída desde el punto de origen de cada devoto.

Así se formó un montículo que se convirtió en tumba, señalada primero con una cruz de madera entre plantíos de bambú, y más tarde con un monumento de ladrillo y arco, construido por un devoto agradecido por un favor concedido.

Hoy, generación tras generación, los eldoradenses siguen llevando flores, veladoras y piedras al callejón, en una tradición que combina devoción, gratitud y memoria histórica. No le llaman santo, sino "Ánima", una distinción que revela una religiosidad popular propia, cercana y profundamente humana.

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Un espacio para honrar la resiliencia de un pueblo

Más allá del milagro, el culto al Ánima del Callejón es también un homenaje silencioso a quienes vivieron tiempos de injusticia y desigualdad bajo el porfiriato, y una manera de mantener viva la identidad de un pueblo que, como bien lo resume su propia gente, sigue transmitiendo su cultura de una generación a la siguiente.

Así, entre piedras, veladoras y flores frescas, el callejón sigue siendo, para propios y visitantes, un testimonio vivo de que en Eldorado la fe también se construye colectivamente.



Preguntas y respuestas
Erick Valenzuela
Erick Valenzuela

Erick Valenzuela tiene 13 años como periodista, de los cuales, los primeros 8 de ellos daba cobertura temas de seguridad y nota roja, sin embargo, su evolución en el periodismo lo llevó a conocer del tema de salud pública, educación y recientemente el ámbito legislativo. Actualmente se desenvuelve en Tus Buenas Noticias con ediciones impresas en el municipio de Eldorado, y las sindicaturas de Quilá, Costa Rica así como la región Humaya, para contar sus historias, resaltar a su gente y mantener en la memoria colectiva sus tradiciones y subculturas.

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